Trelew
Compañeras y madres defienden a la maestra imputada de abuso sexual
La maestra de Trelew, acusada de abuso sexual contra alumnos de segundo grado de la Escuela del barrio Los Aromos, presentará más de una veintena de testigos, entre ellos directivos, docentes y madres de alumnos del establecimiento, para ejercer su defensa en el juicio oral, que está por definirse.
Mientras que hay un grupo de padres que insiste en que la maestra es culpable de los abusos, otras madres de los mismos compañeros de curso desacreditan estas acusaciones. Además, directivos, docentes, porteros y peritos se suman a la defensa de la docente.
El abogado defensor de la docente, Facundo Bonavitta, presentó un escrito en la Justicia con fuentes documentales, testimoniales y periciales con los que buscará demostrar que la maestra no tiene absolutamente nada que ver con los hechos de extrema gravedad de los que se la acusa. La presentación la hizo en respuesta a la acusación formulada por Gladys Olavarría, la abogada querellante de la familia de la tercera víctima.
Para la querella, los planteos de la defensa, que busca deslegitimar las pericias, no tienen ninguna validez porque fueron realizados por peritos de parte.
Por otra parte, si bien la acusación buscaría que el caso sea juzgado por un jurado popular, desde la defensa entienden que esto no va a prosperar. Así y todo confían en demostrar la inocencia de la maestra en un juicio con testimoniales y pruebas.
Los testimonios de los niños
El caso, que sacudió a la comunidad educativa y la ciudad, salió a la luz a mediados del año pasado. Dos niños de siete años, que nunca habían hablado, dijeron a sus padres que supuestamente habrían sido abusados por la maestra. Los padres, que ya habían protestado contra la docente por supuestos malos tratos, se instalaron en la Escuela de Los Aromos, y pidieron que se vayan todos los directivos, acusándolos de no haber hecho nada por impedir los abusos.
Entre tanto, los directivos y la maestra fueron apartados de manera preventiva hasta que se esclarezca la situación. Según las víctimas, los abusos denunciados se habrían producido durante los recreos en los que esos alumnos permanecían en el aula en vez de salir al patio.
La Justicia intervino de inmediato y tomó declaración a los menores en Cámara Gesell. La fiscalía entendió que había elementos suficientes como para avanzar en la investigación. Los peritos convalidaron las declaraciones de los niños.
En medio del escándalo, que explotó una semana antes de las vacaciones de invierno, la docente fue detenida primero en un calabozo y luego le concedieron la prisión domiciliaria.
La acusación no se sostuvo y la docente parecía haber quedado desvinculada del tema, cuando apareció una tercera víctima, que hizo que la investigación cobrara un nuevo impulso.
Por lo pronto, la querella sostiene que el testimonio de un tercer niño –que hasta ahora no había hablado-, es revelador sobre lo que sucedía en esa aula cada vez que sonaba el timbre y los demás niños se iban al recreo.
Por el contrario, la defensa esgrime que no hay ninguna verosimilitud en la declaración del menor, que entienden que está “direccionada” y su interpretación es equívoca. La acusación contrapone que esta versión de la defensa es interesada.
La defensa
El escrito de la defensa, al que accedió Crónica, consta de las testimoniales de 25 personas, que dará cuenta en el juicio de los hechos que sucedieron en la Escuela del barrio Los Aromos los años que comprende el período que abarca la investigación del supuesto abuso.
La cantidad de testigos presentada por la defensa, que incluyen a los principales actores que estuvieron al cuidado de los niños, permite suponer que la docente va a debate sabiendo que no tiene nada que esconder. Entre los declarantes figuran directivos, porteros, maestras del alumno que supuestamente habría sido abusado, e incluso madres de los compañeros de las supuestas víctimas.
Según pudo saber Crónica, de los tres niños que denunciaron estos hechos de abuso, solo uno continúa yendo con sus compañeros de curso. Las familias de los niños insisten en que al día de hoy necesitan atención psicológica y están lidiando con las secuelas.
En el juicio oral, próximo a definirse, colisionarán estas dos versiones contrapuestas respecto de qué fue lo ocurrió en los últimos años en la escuela del barrio Los Aromos.
Nadie hasta el día de hoy explica cómo fue que los directivos, los docentes, las madres y los porteros, no vieron absolutamente nada mientras los chicos jugaban.