Crisis de natalidad en Argentina: 34% menos nacimientos en seis años
La humanidad atraviesa un cambio demográfico sin precedentes. Cada año nacen menos niños en casi todos los países, y los organismos internacionales advierten sobre sus consecuencias. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en su informe Estado de la Población Mundial 2025, alertó que la caída de la natalidad “ya no depende solo de la voluntad de tener hijos, sino de obstáculos económicos y sociales cada vez más fuertes”.
Los altos costos de vida, la precariedad laboral, la falta de acceso a vivienda, la desigualdad de género y la dificultad para conciliar el trabajo con la crianza son los principales factores que empujan a los jóvenes a postergar o directamente evitar la maternidad y paternidad.
Argentina y América Latina en números preocupantes
En Argentina, la tasa de fecundidad llegó a 1,48 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1. Entre 2014 y 2020, cayó un 34%, y la natalidad adolescente bajó más del 60% entre 2017 y 2023, según datos del UNFPA y el Ministerio de Salud.
En la región, Chile, Uruguay, Costa Rica y Cuba rondan los 1,2 hijos por mujer. A nivel global, los países con menor natalidad son Corea del Sur (0,7), Taiwán (1,1) y Japón (1,22). La tendencia, según especialistas, no solo afectará la economía, sino también la sostenibilidad de las jubilaciones y la educación.
Por qué los jóvenes postergan la maternidad y paternidad
El informe del UNFPA incluyó testimonios de jóvenes que reflejan la complejidad de decidir tener hijos hoy.
“Quiero tener, pero se hace más difícil a medida que pasa el tiempo. Comprar una casa o conseguir un alquiler asequible en mi ciudad es imposible”, contó una mujer mexicana de 29 años.
“El futuro parece sombrío a pesar de las medidas que está adoptando el Gobierno. Además, muchas políticas van en contra de la atención de la salud de las mujeres”, sumó una filipina de 31 años.
Según el informe, las barreras más relevantes son:
- Precariedad económica
- Discriminación de género
- Escaso apoyo de parejas y comunidades
- Deficiencias en salud sexual y reproductiva
- Falta de servicios asequibles de cuidado infantil y educación
- Pesimismo respecto al futuro
Impacto en jubilaciones y educación
La baja natalidad anticipa problemas en el sistema previsional. Menos trabajadores jóvenes significan menos aportes para sostener a una población que envejece rápidamente.
La educación también sufre: escuelas con pocos alumnos corren riesgo de cierre o deben ampliar la franja etaria para mantenerse. El UNFPA advierte que la tendencia podría reestructurar por completo la economía mundial: “El problema no es que las personas vivan más, sino que el mundo no está preparado para sostenerlas”, señala el organismo.
Con información de Baenegocios