Tensión con Venezuela
Estados Unidos refuerza su presencia militar en el Caribe con el despliegue de portaaviones
El ejército de Estados Unidos anunció el envío del Grupo de Ataque del Portaaviones Gerald R. Ford junto con su ala aérea embarcada a la zona de responsabilidad del Comando Sur (SOUTHCOM). El vocero del Pentágono, Sean Parnell, comunicó la decisión a través de redes sociales.
La jurisdicción de SOUTHCOM abarca la porción continental de América Latina al sur de México, incluyendo las aguas cercanas a Centroamérica y Sudamérica, además de la totalidad del mar Caribe.
Despliegue ordenado por el presidente Trump
Parnell explicó en X que el despliegue se lleva a cabo "en apoyo a la directiva del presidente de desmantelar a las Organizaciones Criminales Transnacionales (OCT) y contrarrestar el narcoterrorismo en defensa de la Patria". Añadió que estas fuerzas tienen el propósito de "ampliar y aumentar las capacidades existentes para interrumpir el tráfico de narcóticos y desmantelar las OCT".
Expertos locales interpretan esta medida como un indicio de la intención de la administración del presidente Trump de intensificar su campaña contra los cárteles. Consideran que la estrategia podría evolucionar de atacar embarcaciones menores en aguas internacionales a posibles operaciones terrestres en América Latina.
Según un informe de The Wall Street Journal, la actual concentración de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe es la más significativa en más de tres décadas, superando la registrada desde la invasión de Estados Unidos a Panamá a finales de 1989.
Ataques nocturnos y críticas en el Congreso
Previamente, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó que el ejército había hundido una presunta embarcación de contrabando de droga durante la noche, en aguas internacionales del Caribe. Dicho ataque resultó en la muerte de las seis personas que se encontraban a bordo.
Este incidente marca el primer ataque nocturno contra supuestos navíos de narcotraficantes y la décima operación de esta naturaleza desde septiembre, elevando el número total de víctimas mortales por estos asaltos a más de 40.
El 2 de octubre, la administración del presidente norteamericano notificó al Congreso, mediante un memorándum, que Estados Unidos está inmerso en un "conflicto armado no internacional" en contra de los cárteles de la droga designados como organizaciones terroristas, y que sus integrantes serán tratados como "combatientes ilegales".
Estos ataques han sido objeto de severas críticas por parte de los demócratas en el Congreso. El senador Jack Reed de Rhode Island, principal demócrata en el Comité de Servicios Armados del Senado de Estados Unidos, afirmó que el Gobierno estadounidense "no ofreció ninguna justificación legal, evidencia o inteligencia creíbles" para fundamentar los ataques.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reiterado sus acusaciones contra Estados Unidos, señalando que la invocación de amenazas de cárteles es un pretexto para buscar un cambio de régimen y expandir su presencia militar en la región. Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, tildó de "asesinato" la acción del Gobierno estadounidense de matar a presuntos narcotraficantes en el mar.
Con información de The Wall Street Journal.