Cien años del mito cubano
Celia Cruz: la voz que desafió al tiempo y al silencio de su tierra
El pasado martes se cumplió cien años del nacimiento de Celia Cruz y el planeta entero recuerda a una de las voces más poderosas y queridas de la música latina. Sin embargo, en su Cuba natal, la efeméride probablemente transcurra sin menciones oficiales. Así lo señala el escritor Leonardo Padura, quien en un artículo publicado en El País reflexiona sobre el legado de la artista y su ausencia en la memoria institucional de la isla.
Padura relata una experiencia personal ocurrida a comienzos de los 90, durante el Festival de la Cultura del Caribe en Cancún. Allí, además de vivir momentos inolvidables junto a figuras como Willie Colón y Tito Puente, presenció una de las actuaciones más impactantes de su vida: Celia Cruz, en pleno esplendor, desbordando el escenario con su voz, su ritmo y su grito inmortal: “¡Azúcar!”.
Una presencia que atravesaba fronteras
Aquella noche, recuerda el autor, no fue solo un espectáculo. Fue el encuentro con una grandeza artística que trascendía el tiempo y las fronteras. “Celia desbordaba el escenario con su voz, su movimiento, su gracia criolla”, escribe Padura, al describir cómo la artista conectaba con su público sin importar la distancia que la separaba de su tierra.
Esa misma distancia, marcada por la política y el exilio, impidió que muchos cubanos pudieran verla en vivo. “Las oscuras distancias de la política les escamotearon esa maravillosa posibilidad”, reflexiona el escritor, lamentando que generaciones enteras no pudieran aplaudir a una de sus hijas más universales.
El encuentro que nunca fue
En aquel festival, pudo entrevistar a Celia Cruz. Pero la respuesta fue negativa. “No sé si la razón fue la intensa agenda o alguna otra consideración”, recuerda. Esa entrevista perdida lo persigue hasta hoy: “La ausencia de sus palabras es un hoyo gigantesco en mi recopilación de entrevistas Los rostros de la salsa”.
Años más tarde, en 1995, la posibilidad volvió a rozarlo. Durante el rodaje del documental “Yo soy del son a la salsa”, que él mismo había guionado, Celia y Tito Puente participaron en Nueva York. Pero los tiempos de producción no coincidieron, y el autor ya había regresado a La Habana.
Recién en 1996, el público cubano pudo verla nuevamente en la pantalla grande, cuando el documental se proyectó en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Después de décadas de censura, su música y su alegría volvieron a sonar en la isla, aunque fuera por un breve instante.
Celia, de Cuba para el mundo
Desde aquel primer programa de radio en los años 40, cuando interpretó el tango Nostalgias, Celia Cruz construyó un camino único. Fue la voz femenina de la Sonora Matancera, la mujer que se abrió paso en un género dominado por hombres y que se transformó en símbolo de la salsa a nivel global.
Su carrera la llevó a conquistar escenarios de todo el planeta, recibiendo premios y homenajes de los más diversos. Décadas después de su muerte, su imagen volvió a brillar en 2023 al ser elegida como la primera mujer, negra y latina, en figurar en una moneda de 25 centavos de dólar en Estados Unidos.
Una artista universal
Como resume Padura, “coronarla como Reina no fue suficiente, debieron ascenderla a Emperatriz”. Y no exagera. Celia Cruz no solo pertenece a Cuba: pertenece al mundo. Su voz y su presencia lograron trascender el tiempo, la política y la distancia.
“Celia es la victoria sobre el tiempo y el espacio que solo consiguen los que nunca se rinden”, escribe el autor, definiendo en una línea el espíritu de una artista que convirtió la alegría en resistencia y la música en eternidad.
Sobre el autor
Leonardo Padura, escritor y periodista cubano. Autor de catorce novelas, reconocido con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el Premio Nacional de Literatura de Cuba 2012 y la Orden de las Letras de Francia 2014. Escribe y vive en La Habana.
Charly, de cumpleaños
Mientras el mundo celebra el centenario de Celia Cruz, en Argentina también hay motivo para recordar a otro ícono inmortal. Charly García cumple 74 años, y su figura sigue siendo el faro del rock nacional.
Nacido un 23 de octubre de 1951, Charly marcó generaciones con su genialidad y su ruptura constante. Desde Sui Generis y Serú Girán hasta su carrera solista, dejó discos esenciales como Yendo de la cama al living, Clics modernos y Piano bar. Cada etapa fue una revolución artística que redefinió el sonido argentino, combinando sensibilidad, ironía y rebeldía.
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Con la misma energía que Celia Cruz llevó la salsa por el mundo, Charly expandió el rock argentino más allá de las fronteras. Ambos, desde universos distintos, representan esa resistencia creativa que convierte la música en identidad, en historia y en libertad.
Informe propio del Diario Crónica de Comodoro Rivadavia, basado en el texto original de Leonardo Padura publicado en El País.