Día Mundial de la Meningitis: cuáles son los síntomas y complicaciones en niños
El Día Mundial de la Meningitis pone en el centro de la escena una problemática sanitaria que puede provocar secuelas graves y mortalidad, especialmente en niños. Reconocer los síntomas a tiempo y acceder rápidamente a atención médica es clave para prevenir daños irreversibles.
Qué es la meningitis y cómo se manifiesta
La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, llamadas meninges. Sus causas principales son bacterias, virus, hongos o parásitos, y provoca síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza intenso y rigidez de cuello.
Cuando la meningitis es bacteriana, el riesgo de secuelas graves o muerte aumenta, por lo que el diagnóstico y tratamiento tempranos resultan fundamentales.
Según la OMS, la meningitis viral es menos grave, mientras que la bacteriana avanza rápidamente y puede dejar daños permanentes o causar la muerte si no se actúa de inmediato.
Síntomas principales en adultos y niños
En adultos, los síntomas incluyen fiebre repentina, dolor de cabeza intenso, rigidez de cuello, náuseas, vómitos, confusión, convulsiones y sensibilidad a la luz.
En bebés y niños pequeños, se observan señales como fiebre alta, llanto constante, sueño excesivo, irritabilidad, dificultades para alimentarse y protuberancia en la parte blanda de la cabeza.
Fernando Burgos, jefe de pediatría del Hospital Austral, señaló: “La meningitis suele manifestarse de forma intempestiva y sus síntomas pueden confundirse con cuadros más leves. Cuando la consulta se retrasa, el pronóstico se complica”.
Poblaciones vulnerables y posibles complicaciones
Los grupos más riesgosos son recién nacidos, menores de cinco años y adolescentes. El estreptococo del grupo B afecta principalmente a los bebés, mientras que meningococo y neumococo impactan más en niños y adolescentes.
Las complicaciones a largo plazo pueden ser graves: pérdida de audición, problemas de visión, dificultades de memoria, daño cerebral, convulsiones, insuficiencia renal y muerte. Cuanto más tiempo pasa sin tratamiento, mayor es el riesgo de daños neurológicos o físicos.
Estrategias de prevención
La prevención se centra en la vacunación contra meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae. La OMS recuerda que la inmunización protege al individuo y reduce la circulación de bacterias en la comunidad.
En Argentina, la cobertura todavía es insuficiente: la dosis a los 11 años frente al meningococo alcanza apenas el 60% de adherencia, mientras que en menores de 1 año está por debajo del 80%, lejos del mínimo recomendado del 95%.
Diagnóstico temprano y tratamiento
La detección rápida es determinante: fiebre persistente, dolor de cabeza intenso y rigidez de cuello son señales de alerta. El inicio inmediato de antibióticos puede marcar la diferencia en la evolución del cuadro y reducir el riesgo de secuelas graves.
En 2020, la OMS lanzó la hoja de ruta “Derrotar la Meningitis para 2030”, con objetivos claros: eliminar epidemias de meningitis bacteriana, reducir casos prevenibles y disminuir la mortalidad en un 70%. Esto requiere aumentar la vacunación, fortalecer la vigilancia, mejorar diagnósticos y garantizar acceso a tratamientos.