2025-09-19

Guilford: aún quedan trabajadores que no pudieron cobrar sus indemnizaciones

Así lo expresó el abogado de trabajadores de la ex Guilford, a prácticamente nueve años del intempestivo cierre de la empresa textil. Aún siguen quedando trabajadores sin cobrar sus indemnizaciones y el remate de la planta de Km. 8 permitió el pago de entre ocho y diez juicios.

En septiembre de 2016, la empresa Guilford decidió cerrar sus puertas, dejando a más de 280 trabajadores sin su fuente de ingreso. Los propietarios nunca se hicieron cargo de las deudas: sueldos, aguinaldos ni mucho menos indemnizaciones. La mayoría de los empleados tenía una edad complicada para reinsertarse en el mercado, pero tampoco contaba con los años necesarios para jubilarse, lo que generó una crisis social que se extendió durante años.

Juicios en marcha y bienes en liquidación

El abogado Jorge Echelini explicó que los juicios laborales continúan: “El patrimonio más importante de Guilford se vendió y se utilizó para pagar una gran cantidad de juicios, no todos, pero abonamos entre ocho y diez con esa venta”.

El letrado detalló que, por iniciativa de los propios trabajadores, se creó un fondo de distribución: “Quienes cobraban aportaban una pequeña parte que se repartía entre los que aún no habían cobrado”.

Hoy solo quedan “tres o cuatro propiedades de mucho menor valor, embargadas, cuya venta depende de la Justicia y llevará tiempo. Lo que se obtenga apenas alcanzará para cubrir parcialmente algunos juicios”, señaló.

En este marco, Echelini manifestó que “digamos que ya estamos finalizando con el patrimonio que hemos encontrado, después de esto, si no tenemos nuevos bienes hasta ahí llegamos, no habrá otra posibilidad de cobrar”.

Jubilaciones

Sobre la situación previsional, Echelini indicó que “muchos lograron acceder a la jubilación anticipada del gobierno anterior, lo que trajo un poco de alivio”. Sin embargo, recordó que “Es muy difícil para un trabajador que ha sido formado e instruido para un tipo de industria, salir y empezar a trabajar en otra cosa. Y mucho más cuando tiene una edad donde ya no puede competir con un trabajador más joven y menos con carga de familia. Entonces, esa gente quedó al desamparo”.

 

“Atravesaron todo lo mal que se podía atravesar”

En este contexto, el abogado expresó: “Hay que decir la verdad: lamentablemente los trabajadores de Guilford atravesaron todo lo mal que se podía atravesar. Una empresa que desaparece y un Estado que solo acudió con el remedio de un pequeño subsidio, insuficiente incluso para pagar impuestos”.

Por otro lado, recordó: “En medio de la pandemia, con un paro judicial que duró casi un año —donde se trabajaba un día y se paraban cuatro— hubo múltiples atrasos. A eso se sumó una ciudad deprimida, en la que, cuando salimos a vender los bienes, se vendían mal porque no había oferentes para comprarlos”.

“Más mala suerte no pudieron tener. Atravesaron todo eso con muchísima entereza, pero estamos donde estamos: no queda otra que seguir vendiendo los bienes que quedan para que, al menos, se puedan cobrar los pequeños juicios que aún están pendientes”.

Por último, completó: “Lo que se vendió no se vendió como empresa textil, por lo que no hay una reapertura de la fuente de trabajo que pudiera dar empleo. Lo que no sabe la gente es que operamos casi un año y medio con más de seis empresarios textiles interesados en reabrir la planta. Estuvimos cerca de un acuerdo para poner en marcha una pequeña empresa, pero todo se frustró porque no estaban dadas las condiciones de inversión”.

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