2025-09-04

El fiscal del caso Labbe aseguró: “El policía es preparado para prevenir delitos, pero también para respetar la vida”

Tras la condena de 22 años de prisión para el policía Simón Cruz por el crimen de Lautaro Labbe, el fiscal se mostró conforme con la decisión del juez y destacó que los funcionarios policiales deben respetar la vida además de las leyes. Este jueves se conoció la pena de 22 años de prisión para Cruz, siendo la más alta hasta ahora en juicios por jurados en la provincia.

El fiscal general, Julio Puentes, explicó que “efectivamente hoy se hizo el juicio de cesura respecto a Simón Daniel Cruz, quien fue encontrado culpable por el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego”, y añadió que “en la audiencia se estipulaban agravantes y atenuantes por parte de la fiscalía, la querella y la defensa”.

En este sentido, destacó que “el juez entendió que había más agravantes que atenuantes y, considerando lo peticionado por la fiscalía y la querella, determinó que 22 años de prisión eran suficientes para este hecho grave cometido por el agente Cruz”, y remarcó que “el juicio por jurados es una experiencia nueva para todo el sistema judicial, especialmente por un hecho tan grave como este”.

No obstante, aclaró que “quiero dejar en claro que esto no representa a la totalidad de los funcionarios policiales, la mayoría de los cuales cumplen adecuadamente su función”, y agregó que “los que no lo hacen y cometen hechos delictivos graves, como este caso, son merecedores de sanciones severas. En este caso, además, hubo un encubrimiento por parte del resto del personal que trabajó ese día, quienes también fueron condenados a penas privativas, aunque en suspenso”.

Sumado a ello, el fiscal subrayó que “esto está conforme con la pena, que a pedido de la fiscalía y la querella, considero suficiente para el delito imputado. Inicialmente se acusó por homicidio agravado debido a la condición de policía del imputado, pero el jurado determinó que correspondía homicidio simple agravado por uso de arma de fuego”.

Además, aseguró que “toda muerte es una pérdida irreparable, y solo quienes han sufrido la pérdida de un hijo entienden el dolor que implica. Esto no devolverá la vida de Lautaro, pero al menos hay un alivio al saber que la persona que disparó fue condenada y recibió una pena severa”.

Finalmente, dijo que “es una pena ejemplificadora: el empleado policial cometió un hecho grave y debe pagar por ello. Los demás funcionarios deben trabajar adecuadamente, cumplir las leyes y, sobre todo, respetar la vida, que es lo principal. El policía es preparado para prevenir delitos, pero también para respetar la vida, y en este caso no se respetó la vida de un menor de edad”.

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