Condenaron a 22 años de prisión al policía que asesinó a Lautaro Labbe
Este jueves se llevó adelante la audiencia de cesura e imposición de pena, en el marco del juicio por jurados por el crimen de Labbe. El único condenado es Cruz, hallado responsable por homicidio simple agravado.
En este contexto, y luego de escuchar a las partes, el juez penal Mariano Nicosia decidió imponer una pena de 22 años de prisión e inhabilitación absoluta por el mismo periodo, dictando además la continuidad de la prisión preventiva para el efectivo.
El acto judicial estuvo presidido por Nicosia; por la fiscalía estuvo presente el fiscal general Julio Puentes. En representación de la madre de la víctima, por la querella, actuó la abogada de la Defensa Pública Luciana Risso. Cruz, por su parte, estuvo defendido por los abogados particulares Guillermo Iglesias y Alejandro Fuentes.
El impacto en la familia de la víctima
En un primer momento, la fiscalía presentó como testigo a una trabajadora social, quien detalló el profundo impacto emocional que sufrió la familia de Labbe. Señaló que la madre atraviesa una depresión producto de la pérdida, con secuelas psicológicas que incluso afectaron su continuidad laboral.
“La familia se acompaña mutuamente en el duelo, pero también las hermanas menores de Lautaro resultaron afectadas”, expresó la profesional. Además, describió que la madre consideraba a su hijo “el amor de su vida, su único hijo varón” y que la muerte dejó “un vacío insuperable”.
El menor no fue socorrido
Durante la audiencia, se presentó material probatorio tanto de la fiscalía como de la defensa, para luego exponer los alegatos finales. La fiscalía solicitó 22 años de prisión e inhabilitación absoluta por igual periodo.
“Cruz mintió en todo el proceso. Dio una versión distinta, diciendo que forcejeó, cayó y se disparó el arma”, afirmó Puentes. Además, cuestionó el desprecio por la vida de Cruz, remarcando que el disparo ocurrió a las 2:35 horas, pero recién a las 2:57 se convocó a la ambulancia.
El fiscal agregó que Lautaro estaba de espaldas, que no portaba armas y que el disparo fue efectuado a más de 60 centímetros de distancia.
La querella adhirió al planteo de la fiscalía, pero solicitó 25 años de prisión. Además, destacó que el llamado a la ambulancia no fue voluntario, sino por orden de la oficial de servicio. Incluso, hay un video de cuatro minutos que demuestra que ninguno de los presentes socorrió al menor.
Por su parte, el abogado Iglesias justificó la conducta de su defendido, señalando que el hecho se produjo por un déficit en la formación policial. Argumentó que Cruz no conocía a Labbe y no sabía “con qué podía encontrarse” al perseguirlo. Además, subrayó que el efectivo no tiene antecedentes penales y llevó una vida “apegada a la ley”. Por ello, solicitó la pena mínima de 10 años y 8 meses de prisión. Fuentes, su colega, adhirió al planteo y cuestionó el testimonio de la trabajadora social.
“No he visto ninguna clase de arrepentimiento”
Al dictar sentencia, el juez Nicosia evaluó los atenuantes y agravantes presentados por las partes, además de las declaraciones de la madre de la víctima y del propio condenado. Determinó una pena de 22 años de prisión e inhabilitación absoluta por igual periodo, confirmando la prisión preventiva.
“No he visto ninguna clase de arrepentimiento. Cruz insiste en considerar el hecho como una tragedia en la que él no tuvo responsabilidad”, sostuvo el magistrado. “Pareciera situarse como una víctima más, algo que no coincide con la conducta delictiva que lo trajo a juicio y que resultó condenada”.
Finalmente, Nicosia señaló que “tan pronto como se perpetró la conducta homicida, Cruz y otros intentaron desviar la búsqueda de la verdad para que el hecho quedara impune. Encubrió el crimen, mintió en sus declaraciones, falsificó documentos y engañó a sus superiores, incluso dentro de este mismo proceso”.