Patagonia prehistórica: hallan huellas de velociraptores emplumados y restos de un cocodrilo gigante
La Patagonia volvió a sorprender al mundo con dos descubrimientos paleontológicos de gran relevancia. Investigadores del CONICET confirmaron, por un lado, la existencia de huellas de velocirraptores emplumados en Neuquén, de hace 100 millones de años. Y, por el otro, presentaron en Santa Cruz los restos de un cocodrilo gigante que vivió hace 70 millones de años y que llegó a disputar territorio y alimento con los dinosaurios.
Las huellas en Neuquén
En las cercanías de El Sauce, provincia de Neuquén, un equipo científico halló seis huellas atribuidas a dromeosáuridos, la familia de dinosaurios carnívoros con plumas a la que pertenece el célebre Velocirraptor.
Cada marca mide unos 10 centímetros y conserva la impresión de la garra en forma de hoz que estos animales usaban para atacar a sus presas. Es el primer registro de este tipo en la Argentina y solo el segundo en Sudamérica, después de Bolivia.
Las pisadas se preservaron en areniscas que alguna vez formaron parte de una planicie aluvial. Según los especialistas, es probable que correspondan a un ejemplar del género Buitreraptor, conocido por habitar la región hace unos 100 millones de años.
El cocodrilo “feroz” del sur
A más de 2.000 kilómetros al sur, en la provincia de Santa Cruz, otro equipo interdisciplinario descubrió los restos de un nuevo cocodrilo depredador, bautizado Kostensuchus atrox, que vivió hace 70 millones de años en la actual zona de El Calafate.
De casi cuatro metros de longitud y unos 250 kilos, este animal tenía una mandíbula de medio metro con más de 50 dientes afilados, algunos de más de 5 centímetros. Según los investigadores, se trataba de uno de los principales depredadores de la Patagonia hacia el final del Cretácico, capaz de cazar incluso a jóvenes dinosaurios.
Ciencia argentina al mundo
Ambos hallazgos confirman la riqueza paleontológica de la Patagonia y el rol de la ciencia local en el mapa internacional. “Estamos mostrando que el mundo cretácico no era solo de los dinosaurios. Los cocodrilos también ocuparon un lugar central como depredadores”, explicó Fernando Novas, investigador del CONICET y líder del proyecto.
Con información de Tiempo Argentino