Un avión se estrelló en una zona remota de Rusia: murieron las 49 personas a bordo
Un avión de pasajeros con 49 personas a bordo se estrelló en las primeras horas de este miércoles en una zona montañosa y boscosa de la región de Amur, en el extremo oriental de Rusia, sin dejar sobrevivientes. Según informaron las autoridades, la aeronave desapareció de los radares mientras intentaba aterrizar en la ciudad de Tynda.
El siniestro movilizó un gran operativo de búsqueda y rescate, que permitió ubicar el fuselaje en llamas con ayuda de un helicóptero Mi-8. Las primeras imágenes confirmaron la peor noticia: no había señales de vida entre los restos.
El avión, un An-24 bimotor turbohélice operado por la aerolínea Angara Airlines, había despegado desde Blagovéshchensk y debía aterrizar en Tynda, cerca de la frontera con China. Sin embargo, en medio de la aproximación, los controladores aéreos perdieron contacto.
Lo llamativo es que no hubo comunicaciones de emergencia ni reportes sobre problemas técnicos. De hecho, el vuelo había solicitado realizar un segundo giro antes de aterrizar, pero luego desapareció del radar.
“La comunicación se perdió cuando la aeronave estaba a pocos kilómetros del aeropuerto”, confirmó el Ministerio de Situaciones de Emergencia ruso. Poco después, un helicóptero localizó los restos en llamas sobre una ladera, en una zona de difícil acceso.
Víctimas y operativo
Según datos oficiales, a bordo viajaban 43 pasajeros —incluidos cinco menores de edad— y seis tripulantes. Más de 50 socorristas y una decena de vehículos trabajan en la zona del accidente, donde no se encontraron sobrevivientes.
Las autoridades también informaron que el avión había sido fabricado en 1976, aunque su certificado de navegabilidad estaba vigente hasta 2036. El aparato era uno de los tantos que aún prestan servicios regulares en el interior ruso, donde las enormes distancias obligan a utilizar transporte aéreo incluso entre pequeñas localidades.
Repetición de una postal conocida
Los accidentes aéreos son frecuentes en el Extremo Oriente ruso, donde la escasa población, las condiciones meteorológicas adversas y la edad de las aeronaves muchas veces se combinan con rutas complicadas. En agosto del año pasado, 22 personas murieron al estrellarse un helicóptero Mi-8 en la península de Kamchatka.
Esta nueva tragedia reactiva las críticas hacia el estado del parque aeronáutico en esa parte del país, donde los viajes por aire siguen siendo la única opción en muchas zonas rurales y aisladas.