El Senado aprobó la suba de las jubilaciones: ¿pone en jaque el superávit fiscal?
El Senado argentino aprobó este miércoles un aumento del 7,2 % en las jubilaciones y una suba del bono previsional mínimo de 70 000 a 110 000 pesos, en una decisión que desafía directamente la política de ajuste del presidente Javier Milei. La medida fue respaldada por una amplia mayoría: 52 votos a favor y solo cuatro abstenciones, consolidando una dura derrota legislativa para el oficialismo.
La ley ya había recibido media sanción en Diputados y podría tener un fuerte impacto en las finanzas públicas. Desde el gobierno advierten que, de entrar en vigencia, el costo fiscal podría representar hasta un 2,5 % del PBI, comprometiendo el superávit logrado en los primeros seis meses del año gracias a una estricta política de recorte del gasto.
Milei ya anticipó que vetará la ley, aunque la oposición amenaza con rechazar ese veto. En caso de avanzar, el Ejecutivo llevaría el tema a la Justicia.
La tensión entre el Ejecutivo y el Congreso refleja una disputa más profunda por el control de los recursos públicos. Gobernadores provinciales, que vienen reclamando por la caída de transferencias nacionales, se alinearon con la oposición en respaldo al proyecto. Denuncian que el ajuste ha dejado sin fondos a las provincias y golpeado a los sectores más vulnerables.
Desde que asumió, Milei impulsó un fuerte recorte del gasto estatal, paralizó obras públicas, achicó la estructura del Estado y logró reducir la inflación mensual del 25 % al 2,2 % en enero. Sin embargo, este avance económico se enfrenta ahora con una creciente presión social.
Los sectores beneficiados con la nueva ley —jubilados y personas con discapacidad— vienen perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación. La medida busca recomponer parte de ese deterioro, pero también reactiva el debate sobre el equilibrio entre ajuste fiscal y contención social.