2025-05-16

De la cancha a la vida

“Seguir sin límites”: la historia de superación de Laura Villagrán

Laura Villagrán, profesora de Educación Física y entrenadora de básquet en Comodoro Rivadavia, combina su amor por el deporte y el mar con el coraje de haber superado siete cirugías derivadas de un cáncer de ovario.

A los 35 años, Laura Villagrán todavía conserva la calma de quien se desenvuelve con soltura frente al océano y la arena. “Con el mar muy bien”, responde cuando le preguntan cómo convive con el viento patagónico. Más allá de nadar, su refugio es el stand up paddle, actividad que “te desconecta, te acerca a la paz y te pone en contacto con la fauna marina”. Ese mismo ánimo de libertad lo traslada cada día a su labor en la cancha.

De hermana pequeña a líder deportiva

La menor de cinco hermanos —tres mujeres y dos varones— Laura creció en una familia donde el deporte marcó la rutina. “Soy la más chiquita, la más mañosa”, se ríe. Su vínculo con los hermanos, en particular con Martín, actual director técnico de Liga Nacional, le dio una perspectiva privilegiada: “En casa se respira básquet. Lo admiro como profesional y disfruto cada conversación que tenemos sobre el juego”.

Un recorrido formativo apasionado

En 2011, mientras cursaba el profesorado, Laura dio sus primeros pasos como entrenadora en una escuelita municipal del kilómetro 5. Tras recibirse en 2012, exploró otros campos laborales, pero en 2015 regresó al deporte: “Extrañaba ese contacto con los chicos, verlos tres veces por semana y acompañarlos en torneos”. Con la apertura del femenino en Gimnasia y Esgrima, inició un proyecto que creció gracias al apoyo de entrenadores como Gustavo Sapochnik y Emiliano Barbosa, y a su propia formación en cursos de Eneba en Buenos Aires.

Laura disfrutando de los mates en la Costanera Comodorense. Foto: Pablo Vidal (Crónica)

La batalla más dura: un diagnóstico sorpresivo

En febrero de 2020 recibió la noticia que cambió su vida: cáncer de ovario de alto grado. “Fue shockeante, nunca fumé, llevaba un estilo de vida activo…”, confiesa. Entre 2020 y 2024 afrontó siete cirugías, con recuperaciones difíciles y largos periodos de convalecencia: “Tengo más de 50 puntos en el abdomen”.

Pero Laura se negó a abdicar: “No tuve miedo a decir ‘cáncer’, sí al proceso de aceptarlo. Aprendí que, pese a las indicaciones médicas, hay que convivir con la enfermedad y seguir siendo quien uno es”.

El deporte como medicina del alma

Lejos de aislarla, el básquet se convirtió en su motor de recuperación. “Si el ejercicio me hace bien, ¿por qué no hacerlo?”, afirma. Su regreso a la cancha incluyó dirigir a la Selección de Chubut U15, campeona de local, un logro que celebró “junto a amigos y familias, porque los vínculos son tan valiosos como los triunfos”.

Una filosofía de vida sin límites

Laura rechaza la idea de que un diagnóstico determine el porvenir. Su mensaje es claro: “La palabra cáncer no debe ser sinónimo de fin, sino el fin de una forma de vida que te enseña a escucharte y a no ponerte límites.”

Recomienda cuidar el bienestar emocional, mantener la actitud positiva y seguir haciendo lo que nos apasiona. “Si un plan no funciona, cámbialo, pero no cambies el objetivo”, propone.

Un testimonio de coraje y esperanza

La historia de Laura Villagrán es un testimonio de resiliencia: fusiona el amor por el mar, el poder del deporte y el coraje para enfrentar un enemigo invisible. Su legado es la convicción de que, aun en la adversidad, la vida puede vivirse con energía, propósito y sin renunciar nunca a aquello que nos define.

 

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