De París a Buenos Aires: la historia detrás de una quesería artesanal dirigida por una joven que eligió a Argentina como su hogar
El punto de partida fue una pregunta. "Fer me preguntó qué más extrañás de la comida en Francia. Y respondí el queso de cabra", relató Elise al medio La Nación. Con la idea latente, viajaron a Francia en 2015 y descubrieron el sistema Wwoofing, que les permitió capacitarse en la elaboración de quesos en granjas orgánicas. "Te enseñan lo básico, pero en nuestro caso trabajábamos todos los días", explicó ella. Aprendieron desde la crianza de cabras hasta la producción láctea.
Ya en Argentina, buscaron un campo para establecer su producción. "Necesitábamos un lugar con galpón y con el modelo productivo actual se barrió eso", indicó Fernando. Gracias a una conexión inesperada, lograron acceder a un terreno en 25 de Mayo, donde iniciaron su emprendimiento con un socio. Durante seis años, desarrollaron su producción, pero la pandemia los obligó a replantear su situación. "A mí me interesa el proyecto de ustedes. Quiero ser socio", les había dicho en su momento el dueño del campo. Sin embargo, el temor al contagio de COVID-19 derivó en la disolución de la sociedad.
La solución llegó con la venta de un departamento de Elise en París. "Me daba mucho miedo, acá cuando compras un terreno se hace con billete", comentó sobre la transferencia del dinero a Argentina. Con esos fondos, adquirieron un campo en Mercedes, compraron 80 cabras e importaron el equipamiento necesario. "Gracias a eso pudimos importar todo el material de quesería", detalló Elise.
La historia de la joven parisina y su aventura nacida del amor llegó a los oídos de toda Francia y fue recientemente replicada por una de las agencias de noticias más importantes del mundo, France 24.
El emprendimiento, bautizado Fromagerie Champs Élysées, tardó un año y medio en vender su primer queso. Hoy, sus productos llegan a la comunidad francesa en Buenos Aires, a la embajada y el consulado de Francia, así como a restaurantes reconocidos. "Un día que llueve, claro que no te dan ganas de salir, pero vos entrás y las cabras están felices de verte a la mañana y eso para mí no tiene precio", concluyó Elise.
Redactado en base a información de los medios France 24 y La Nación.