Categoría A
Huracán lo abrió con un penal y lo terminó cerrando con esfuerzo defensivo
Todas las miradas pasaron por Taku Kemuyama, el refuerzo más excéntrico del fútbol doméstico. Y el japonés respondió a la expectativa, mostró velocidad; una rápida adaptación y tomó buenas decisiones desde lo individual. Fue uno de los extremos que Huracán plantó en Kilómetro Ocho y fue reemplazado recién en la última parte.
En el armado inicial, Petroquímica intentó imponer la presión de sus volantes, con Acosta como lanzador y Lasso como principal referencia en el ataque. La sensación fue que Huracán transcurrió más minutos en el territorio rival. Y lo corroboró Biasussi con un sobrevuelo aéreo que sacó Cerdá desde la misma línea.
Entre Abregú y Ledesma nació una sociedad constructiva que le dio cierto vuelo a un Globo más preocupado en el orden defensivo y en asegurarse posesiones largas.
Enfrente un cabezazo de Acosta complicó a un inseguro Funes quien volvió a vacilar en una serie de rebotes derivados del córner posterior.
Apenas despegó el segundo tiempo, un cierre providencial de Bahamonde le negó a Abregú una entrada que prometía y enseguida, una asistencia “a la japonesa” de Kemuyama liberó de contra a Ledesma quien no pudo con el cierre de Loncón.
Cuando el cero ya parecía irrompible, el árbitro Diego Schooff vio la mano desafortunada de Mortada y pitó un penal que Rodrigo Ledesma convirtió en el único grito de la tarde.
Huracán se terminó apropiando de la diferencia. Lo aguantó desde la defensa, desde el oficio de Barrera para aguantarla y fundamentalmente, desde el esfuerzo que sostuvieron los once.
Es cierto que el Globo no tuvo brillo y dejó apenas algunos indicios de lo que pretende ser el modelo 2025 pero el arranque con tres puntos de visitante es, al menos, alentador.
Petroquímica lo perdió por una acción desafortunada y después, no tuvo argumentos para herir a un rival replegado que, inteligente terminó metiendo la pelota en el freezer.