2024-09-16

El ajuste motorizó a la desinflación pero también a la recesión, el desempleo y la pobreza

 

(Por Mariano Cuparo Ortiz). La recesión 2024 tuvo sus virtudes: permitió una cierta desaceleración de la inflación y dio lugar a 5 meses de superávit en la cuenta corriente externa. Y el ajuste del gasto, que permitió el superávit acumulado de las cuentas públicas, es una explicación relevante del porqué de ese escenario recesivo.

Esas virtudes vinieron con algunos costos dolorosos. El 19 y el 26 de septiembre el Indec va a dar conocer algo de su magnitud, cuando muestre a qué niveles llegó el desempleo en el segundo trimestre y la pobreza en el primer semestre.

La recesión explicó la destrucción de 136.400 puestos de trabajo registrados en el sector privado, según los datos publicados por la Secretaría de Trabajo a través del SIPA. También fue una explicación de los índices de pobreza que según mediciones privadas superaron el 50%, alcanzando niveles que no se veían desde la salida de la convertibilidad.

La recesión explicó además la caída de la recaudación tributaria, que fue de 8,3% real en los primeros 8 meses del año.

La promesa de blindar ese déficit cero incluso si la economía cae, siendo el gasto público un factor relevante de la demanda agregada, aparece como un indicador de que los precios seguirán teniendo poco margen para remarcaciones y que las cuentas externas no van a sufrir por un shock importador. Pero también de que el rebote de la actividad, y por ende del empleo y el ingreso de los hogares (y la pobreza), será en el mejor de los casos lento.

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