"Es difícil tener un hermano, pero también es algo hermoso y único"
La llegada de una nueva integrante modifica la estructura familiar y exige otra organización de los tiempos. Por supuesto, los espacios que hay que compartir. Se pierde el protagonismo absoluto y esto genera sentimientos encontrados, fantasías, miedos.
En este libro la voz de la nena desata un juego de divertidas ocurrencias para recuperar la atención de su madre y su padre, para volver a disponer de su tiempo exclusivamente.
Expresar con inocencia los sentimientos entre el desplazamiento y la ternura hacia su hermanita y la añoranza del pasado inmediato que ya no volverá en misma forma. El autor dialogó sobre su libro.
—¿Cómo surgió el cuento?
—La historia surgió en casa, cuando nació Carmín, mi segunda hija, y Selva, mi hija más grande, sugirió dejarla en otro lugar para poder jugar a solas conmigo. Es una historia propia, bien de la entraña hogareña.

—¿La idea es acompañar a los chicos en la llegada de sus hermanos?
—No lo pensé como para acompañar a los chicos en la llegada de sus hermanos. Fue más bien una historia personal, sincera, donde muestra lo que nos sucedió y probablemente sucede en muchos otros casos similares.
—¿Es difícil tener un hermano?
—Ya lo creo que es difícil tener un hermano, sobre todo para el hermano más grande, también es algo hermoso y único.
—Al final la protagonista se da cuenta de que la llegada de un hermano es buena ¿Esperas que eso les pase a los chicos cuando lo terminen de leer?
—No pretendo generar esa sensación en los lectores de que se den cuenta de que la llegada de un hermano es buena. Más bien fue algo propio que le sucedió a Selva.
—¿Qué haces primero, los dibujos o el texto?
—En este caso fue primero el texto. Varía.
—¿Cómo es la elección de los colores?
—Los colores los elegí haciendo pruebas, pero la idea en un principio fue trabajar con colores primarios, algo simple y potente.
—¿Qué te gustaría que encuentren en este libro?
—Me gustaría que encuentren en el libro un relato sincero, con humor, frescura y ternura.
—¿Cuándo supiste que querías dedicarte a los chicos?
—Los libros para chicos siempre me gustaron, las historias, la magia que tienen. En el campo de la ilustración fue lo que más me atrajo y donde sentí que podía expresar algo personal y contar o acompañar historias.
—¿Tenés rutina para trabajar?
—Rutina cambiante tengo.
Picyk trabaja el dibujo, la pintura, el diseño gráfico y la construcción de objetos. Ilustró más de 30 libros infantiles, y publicó algunos, siendo también autor del texto, como este caso.
La recién nacida llega a la casa y se transforma en el foco de atención y el cuidado de todos. De repente parece ocupar el centro del mundo. La hermana mayor, entonces, se dedica a pensar ideas para que se tome un poco distancia que va desde la cucha del perro, a una plaza para que juegue, pero sola, en un cochecito de otro bebé para que haga nuevos amigos y hasta en la caja de la moto de un repartidor. Todo vale a la hora de alejarla.
—A la protagonista se le ocurren lugares riesgosos para dejar a su hermana ¿Son fantasías que te contaron los chicos?
—Los lugares donde deja a su hermanita fueron pensados, algunos por Selva y otros por mí.

El autor en el cuento no genera la sensación que ella hubiera deseado que la hermanita no llegase, sino que ahora que está las cosas se han vuelto de una manera inesperada, y no es fácil controlar las emociones y aceptar que ahora debe compartir el amor que antes era solo para ella.
El libro alterna breves frases en letra imprenta mayúscula, ideal para quienes están empezando a leer. Las ilustraciones tienen mucho humor y el disparate, gran protagonismo. Los dibujos exponen el verdadero sentido de las supuestas dulces palabras con las que la hermana mayor sugiere resolver los conflictos, es decir, alejar a su hermana de sus padres y su casa.
Hay espacios para la risa, la catarsis y el camino que implica experimentar la hermandad, que termina generando ese vínculo tan especial y difícil de describir. “Podría pasarme el día entero imaginando lugares para mi hermanita. Pero la verdad es que me gusta tenerla cerca”, es lo que termina dándose cuenta la protagonista.
Y empieza a descubrir a esa beba que le sonríe y aún no entiende, pero con quien empieza soñar, ya no donde dejarla, sino los juegos, los sueños y las fantasías que van a compartir. Lo que aún no sabe, es que seguramente será así por el resto de su vida.