En Comodoro, 54 años ejerciendo el oficio de peluquero
“En la Patagonia encontré gente maravillosa y el sillón fue una universidad”, expresó Juan Carlos Mesa
Juan Carlos Mesa llegó a Comodoro Rivadavia el 2 de julio de 1969, y con tan solo 22 años comenzó a desempeñarse en este oficio que aprendió durante su adolescencia en su ciudad natal, en Mendoza, a los 16 años.
Una vida dedicada a la peluquería, en donde -desde un lugar especial- pudo vivenciar los cambios transcurridos en más de cinco décadas, no sólo en las formas que se transformó la forma de trabajar sino también el funcionamiento de la sociedad.
En el marco del Día del Peluquero y la Peluquera, que se conmemoró el pasado viernes 25 de agosto, Juan Carlos Mesa dialogó con Crónica y reflexionó sobre su amor a este oficio, poniendo en valor el rol del trabajo y agradeciendo a la gente de la ciudad por acompañarlo durante todo este tiempo.
“Todas las modas cambian, pero lo más importante y que uno siente después de 54 años es el paso del tiempo”
La gran pasión de “El Mendocino”, la peluquería, da cuenta de sus valores. A sus 76 años elige seguir trabajando en su local -sobre la calle Pellegrini, entre San Martín y Sarmiento- en el que atendió a cuatro generaciones de comodorenses.
Sumamente agradecido y emocionado, el experimentado peluquero rememoró sus inicios: “Han pasado modas de todo tipo, pero lo que me queda es el agradecimiento grande a todo Comodoro. Cuando llegué acá habría unos 40 mil habitantes. Todo es sacrificio, cuando vine tenía 22 años y el tipo de gente que había acá era muy buena. Hay mucha gente que se ha ido, que ya no está, pero hoy vienen algunos de sus hijos y nietos”, valoró.
Y afirmó que “todas las modas cambian, pero lo más importante y que uno siente después de 54 años es el paso del tiempo”. En la peluquería, Juan Carlos tiene un gran equipo que lo acompaña diariamente, no es el único que encontró en este oficio su lugar en el mundo. Sus tres compañeros también llevan mucho tiempo allí; una de ellas -Carmen- trabaja junto a él hace más de 35 años.
Sobre ellos, Juan Carlos destaca: “Están todos muy bien, hay prosperidad y es algo que me llena de orgullo. Lo único que lamento de esto es el tiempo que uno le saca a la familia. Tengo la satisfacción de poder decir que todos los que han estado conmigo han estado bien y van a seguir estando bien, y que son los que van a continuar”, mencionó.
Un agradecido a Comodoro y a su gente
Entre recuerdos y muchas emociones, Juan Carlos remarca una y otra vez sobre lo que le pareció una de las cosas más valiosas de Comodoro: la calidad de su gente. “Todo lo que he recibido fueron puertas abiertas, son las cosas que te hacen no aflojar. He recibido mucho más de lo que uno daba. La gente de Comodoro es extraordinaria y lo sigue siendo. Jamás pensé en irme de Comodoro”, comentó.
El paso del tiempo, una de las cosas que considera más importantes, se ha llevado a muchas personas que ha tenido el placer de conocer gracias a este oficio. Y remarca que cuatro generaciones de comodorenses han pasado por sus sillones: “El que tenía 45 años cuando llegué, hoy ya no está, quedan muy poquitos. Pero también, hay pibes que los atiendo desde los 4 años y hoy tienen 58, eso es una cosa muy grata”.
Finalmente, con orgullo y cariño, sostuvo sus agradecimientos a lo que le ha dado el oficio de la peluquería y el esfuerzo diario: “En la Patagonia encontré gente maravillosa y el sillón fue una universidad, porque recibí siempre muy buenos consejos. Antiguamente si vos caminabas mal en alguna cosa, siempre había un mayor que te recomendaba ‘Pibe, no hagas esto’, y uno abría los oídos”.
“Espero que Comodoro se enderece de los malos momentos y que nos vaya bien a los comodorenses, porque nos merecemos mucho más de lo que tenemos. Deseo que Comodoro siga creciendo en todo sentido”, concluyó.
Una vida dedicada al trabajo: “Tuve la suerte de poder trabajar de lo que me gusta”
Con 76 años, Juan Carlos espera poder comenzar a disminuir el tiempo de trabajo, para dedicar más tiempo a su familia, a su esposa y sus cuatro hijos. “Calculo que ya este año, a pesar de que seguiré laburando, empezaré a bajar muchas horas, para dedicarme a mí”, contó.
De muy joven comenzó a trabajar como ayudante, para aprender el oficio. Aunque cuenta que nunca pensó que se dedicaría a eso toda la vida: “Si a mí me hubieran dicho cuando llegué a Comodoro que yo alguna vez iba a atender tanta gente por 54 años, me volvía a mi casa”, cuenta entre risas. Y es que haciendo cuentas, con tanto tiempo trabajando a diario entre 10 y 12 horas, estima que ha atendido a más de 500.000 personas.
Pero no es algo que lamenta: “Tuve la suerte de poder trabajar de lo que me gusta”, afirmó. Ese es el motivo por el que sostiene que seguirá trabajando durante todo el tiempo que pueda “Mientras el cuerpo me aguante voy a trabajar, dejo de trabajar y a los tres días me entierran”, manifestó.
Y agregó: “Me encanta ver gente grande que trabaja, no matarse trabajando, pero trabajar. Tengo muchos amigos que han trabajado toda su vida, se jubilan y algunos siguen trabajando, pero no por lo económico, sino por sentirse útil”, destaca.
Finalmente, recomendó a las nuevas generaciones de peluqueros: “Lo importante son las técnicas pero también trabajar con seriedad y poner fuerza”.