2022-12-11

Área Natural Protegida Rocas Coloradas: un paraíso terrenal

La naturaleza expresa sentimientos, arranca emociones y nos ubica en el lugar que corresponde: apenas un puntito en el inmenso universo de las maravillas que Dios creó. No muy lejos de la vorágine que reclama una ciudad pujante como Comodoro Rivadavia, a unos 60 kilómetros al norte, está el Área Natural Protegida Rocas Coloradas, un oasis para activar los sentidos y apreciar un paisaje singular y auténticamente patagónico. Junto al Ente Comodoro Turismo, recorrimos un espacio tan bello como sorprendente.

La laguna roja, el monte de los meteoritos y el asombroso bosque petrificado, son referencias en este pedacito del mundo que comprende casi 60 mil hectáreas de naturaleza singular.

Para ingresar a este fortín natural, hay que recorrer unos 60 kilómetros hacia el norte desde el casco céntrico comodorense. Cuando las retinas se empiezan a acomodar a la inmensidad de la estepa sureña, aparece el imponente Pico Salamanca como un guardián gigantesco del Área Protegida.

La conjunción del punto de contacto entre el Mar Argentino y la costa chubutense hace brillar las retinas, pero al mismo tiempo también se quiere atrapar con la mirada, la combinación de cerros majestuosos y rocas coloridas que vociferan las diferentes eras geológicas que atravesó el mundo, en millones de años.

Casi como una bienvenida, el Valle Lunar y sus lagunas rojas, reciben a los visitantes con una particular combinación de agua y paredes rojizas. "Es una conjunción de naturaleza patagónica que nos permite disfrutar de imágenes muy diversas. Se trata de una formación geológica que data de aproximadamente 55 millones de años. Antiguamente, por aquí pasaba un río. Quedan vestigios geológicos de ese paso y lo que podemos apreciar es lo que quedó de aquellos tiempos. Esas formas como franjas rojizas por las erosiones hídricas y eólicas, son geoformas que le dan un tinte muy particular a la zona", menciona Carla Montet, preventora del Área Protegida.

El Ente Comodoro Turismo elaboró un protocolo de protección que los preventores fiscalizan en forma constante. Cuidar y valorar es la cuestión.

La fortaleza de la flora y fauna denota la capacidad de resistencia que debe asumir todo ser vivo en esta tierra patagónica.

"Hay una excelsa variedad de aves y arbustos típicos de la Patagonia. Muchos arbustos bajos, hierbas, siempre con hojas pequeñas, con espinas, duras, que se adaptan al clima y suelo de la estepa. En cuanto a la fauna, muchos guanacos, choiques, liebres, zorrinos, hurones, aves playeras, petreles, cauquenes, bandurrias, gaviotines, ostreros, muy variado”.

El viento sureño y las lluvias escasas fueron moldeando durante millones de años, como el más certero escultor, murallas rocosas de distintas tonalidades, pero siempre predominando el naranja rojizo para teñir un paisaje único.

Esos muros fueron testigos en millones de años de la evolución de la Tierra. Datos en los que sumergen geólogos y paleontólogos de diferentes puntos del mundo para recopilar testimonios naturales. “Es que hay mucho por estudiar y descubrir todavía. Es un área protegida muy reciente y por eso hay que seguir indagando sobre esta tierra. Se encontraron restos de cocodrilos, tortugas marinas, moluscos, mejillones, entre otras especies”.

El Monte de Meteoritos emerge en un paisaje digno de una imagen lunar. Rocas diseminadas en una montaña, adornan el límite entre la estepa patagónica y el azul del Mar Argentino. “Se trata de una zona geológica denominada Chenque o Patagonia. Tiene una existencia de aproximadamente 20 millones de años. Es una formación de origen marina. De allí que se observen muchos restos marinos en las rocas que están diseminadas en el terreno. Rocas que pertenecían a una placa marina que se rompió hace millones de años”, agrega Carla Montet.

A unos 5 kilómetros de la costa, se erige el bosque petrificado con restos de troncos de coníferas de más de 60 millones de años. Todo protegido por murallas inmaculadas de color naranja en diferentes tonalidades.

El panorama es tan grandioso que los sentidos se agudizan no sólo para retener las imágenes, sino también para captar sonidos de las aves que lo habitan. “Todo lo que se aprecia de color naranja es por el sedimento de hierro que se encuentra en esta zona. Eso edifica un paisaje muy hermoso para observar, quedarse detenido y escuchar los ruidos de la naturaleza. Los troncos petrificados pertenecen a restos de coníferas que fueron arrastradas por un antiguo río y que muchos, aún, se mantienen enterrados”, menciona Carla.

“Es muy importante tener conciencia sobre la preservación del área. Conocer contribuye a tener mayor cuidado sobre lo que se tiene que hacer en un área como esta. Es hermoso visitar este lugar, por eso debemos cuidarlo entre todos, transitar por los lugares habilitados y respetar todos los requisitos para que el lugar se mantenga tan maravilloso como lo fue siempre”, señaló Carla Montet.

Rocas Coloradas es Área Protegida Natural desde noviembre de 2020. Además de las bellezas terrestres y marinas, reúne gran diversidad de vegetación y fauna costera.

El objetivo de la visita periodística pasa por difundir este oasis natural, un paraíso escultural intacto con enorme valor arqueológico.

El bosque petrificado, el Valle Lunar y sus lagunas, además del Monte de los Meteoritos y las murallas de texturas gruesas de color rojizo, en conjunción con el azul verdoso del mar, crean una paleta de colores maravillosa e invalorable.

Hay leyes provinciales y nacionales que protegen este mundo invaluable, sin embargo, el cuidado y preservación de este bendito suelo patagónico depende fundamentalmente de nosotros, de nuestra capacidad para aprender y entender el valor de lo que tenemos y podemos disfrutar no muy lejos de Comodoro Rivadavia.

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