2022-03-14

Feria de discos, el refugio de los melómanos

(Por Gisel Hernández) La Feria del Disco es un espacio donde la protagonista es la música en todos sus formatos y se convirtió en punto de encuentro para los melómanos de la ciudad.

El domingo 6 de marzo se realizó una nueva edición de la Feria del Disco tras dos años de receso por la pandemia, ya que el último evento fue en diciembre de 2019. El lugar elegido fue El Sótano Pub donde durante toda la tarde hubo ferias y música, y en la noche se presentó la banda de punk rock Demasiada Presión.

La feria pone en valor los formatos musicales analógicos, como discos de vinilo y casetes, pero también se pueden encontrar cds, dvds, libros, fanzines, stickers y parches, entre otros productos culturales, tanto nuevos como usados.

En esta última edición estuvo a cargo de musicalizar la jornada con discos de vinilo Jere Casares, quien participa de casi todas las ferias con sus bandejas y su colección musical, y también lo suplantaron por momentos Mariano Cembe, vocalista de la banda Plata No, y Matías Gómez de la feria MCG de Caleta Olivia.

Los stands que participaron fueron Aktivate Distro, Pirámide Records, MCG Feria, Cisma Puto, Cabra Ediciones, Unification, Stickers Boro, Witchcraft Distro, La Ratonera, Monzones, Pinhead Parches, Comodoro Hobbys, Blaspherion Distro, Metal TShirt, Nabila Paint In Black y el artista plástico Mario Yapura.

 

De la caja de zapatos a las ferias masivas

Para hablar de la feria de discos tenemos que ir diecisiete años atrás, cuando nacía Unification Distro. El proyecto fue idea de Emanuel Rodríguez y Franco Masanet quienes comenzaron a vender discos de sus bandas favoritas en recitales, y años más tarde se convertiría en una tradición de los shows de la escena punk, hardcore e indie de la ciudad.

“Había discos que nos gustaban y no se conseguían, tratamos de traerlos o hablar con bandas que nos gustaban para traer sus discos. Fue empezar con eso y después expandirlo más” cuenta Emanuel. Al principio iba con una caja de zapatos con algunos discos que ofrecían a sus amigos y conocidos en los shows, hasta que llegaron a tener un catálogo amplio, de variados géneros musicales.

Siete años más tarde, Emanuel comenzó con la Feria de Formatos Analógicos. “Siempre íbamos a recitales con discos, nos juntábamos con los chicos en la casa a escuchar discos y a charlar, entonces dijimos: busquemos otro espacio y hagamos lo mismo, pero con feria y pasemos música entre nosotros” recuerda. A partir de ahí conocieron a otros melómanos que también estaban interesados en compartir y vender sus discos, como El Polaco de La Ratonera y Alejandro de la feria Atlas Rock. “Se fue sumando más gente, gente que no conocíamos que nos fuimos enterando que vendían discos, gente de Caleta Olivia también. Ahora somos unos cuantos haciendo lo mismo” señala.

 

Compartir música

Entre los otros feriantes que se sumaron a las ferias está Gabriel Bobrowski, conocido como “el Polaco”. Sobre esta última feria dice: “Poder volver otra vez está buenísimo, vino una cantidad de gente y eso demuestra que todavía se puede seguir haciendo y que se puedan volver a recuperar algunos puestos que se perdieron por la pandemia”.

Hace más de veinte años que conduce el programa de radio La Ratonera donde su idea siempre fue dar difusión a bandas que le gustaba, esa fascinación por la música lo llevó a contar con una gran cantidad de vinilos y cds que hace algunos años atrás decidió comenzar a vender.

“No soy un coleccionista, escucho los discos que me gustan, pero no me obsesiono con tener todo y en distintas ediciones. Siempre me gustó la música, investigar y más que nada lo que tenía que ver con la radio. Empecé con La Ratonera, siempre buscando música nueva” relata el Polaco.

Asimismo, recuerda cómo comenzó la Feria del Disco: “lo vi a Ema en una feria; nosotros teníamos muchos discos repetidos con un amigo, así que dijimos ‘unámonos y hagamos una feria más grande’. Me lo encontré a Ema por la calle, ahí lo encaré, le dije que queríamos colaborar con él, juntarnos con algunos amigos más y hacer algo más grande”.

Las primeras ferias en conjunto las realizaron en el espacio cultural Collage, cuando se encontraba en su primera sede de kilómetro 3. Durante un tiempo Unification tuvo un local en el pasaje Kazakevich en donde también se realizaron muchos encuentros, hasta que hicieron algunas ediciones más grandes bajo el nombre de Feria de Música en el Centro Cultural Municipal y el Ceptur.

“Cuando hicimos la feria en el Centro Cultural, fue tanta gente la primera vez que verdaderamente cuando me encontré con Ema por la calle nunca pensamos que eso se iba a dar. Fue una cosa que se dio sola, entre amigos, que uno no la estaba buscando. Sí queríamos compartir música, vender algunas cosas para comprar otras. En realidad, siempre fue el objetivo la música” expresa.

La feria se transformó en un espacio de encuentro para quienes disfrutan de la música; “somos todos amigos ya, los feriantes y los que vienen a comprar, ya nos conocemos todos” comenta el Polaco y cuenta que además de la venta hay un intercambio de opiniones sobre discos, género y artistas. “A mí siempre me gustó difundir la música que escuchaba, compartir con alguien, y la feria como la radio han sido un medio para hacer eso” , valora.

 

La nostalgia del cassette

Quizás muchos no lo saben, pero en la ciudad existe un sello que edita música en casete, se llama Pirámide Records y es un proyecto llevado adelante por Maximiliano Durán, quien suele estar presente con su puesto en las diferentes ediciones de la Feria del Disco. “Tuve la suerte de siempre participar de la Feria, está bastante bueno, tendrían que hacerlo todos los meses, una o dos veces al mes. Lo veo bastante productivo, más allá del intercambio de compra-venta, hay un intercambio también de bandas, ‘escuchaste tal disco’, ‘esta no la conozco’, y así, hay un intercambio de info y de data que está bueno”.

Sobre el inicio de Pirámide Records cuenta: “inicia en el 2014 con una idea que tenía en mi cabeza de hacer ediciones en casetes de bandas que me gusten de la zona, y quizás en un futuro de afuera, cosa que pude lograr con el tiempo. Empecé a averiguar qué posibilidades había, que fabricas existen en Buenos Aires y en otros lados. Así encontré la forma de hacerlo”.

Todos los cassettes que ofrece en su puesto son producciones del sello. Cuenta que hubo bandas que no quisieron editar en este formato, sin embargo, otras aceptaron el desafío y lleva varias producciones hasta la fecha. De Comodoro Rivadavia editó a las bandas Juan y la Suya, Las Piedras, Insumisión y Demasiada Presión. Además de Dimartis de Playa Unión y Swordcery de Puerto Madryn. También hizo ediciones de bandas de Buenos Aires y de otros países.

El mercado de venta de casetes no es tan amplio como el de discos de vinilo, pero tiene sus adeptos; Maximiliano dice que “siempre quise tener los casetes de las bandas que me gustaban, en ese formato. Descubrí con el tiempo que hay mucha gente que le gusta el casete acá en Comodoro, también en Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, en Salta y Jujuy vendí bastante y me sorprendió, porque son bandas que son conocidas dentro de un ambiente o dentro de la provincia. Llevarlos afuera es complicado, pero se difundió bastante más allá de toda la barrera de los costos de envío” explica.

Actualmente Pirámide Records trabaja en una edición de la banda australiana King Gizzard & the Lizard Wizard, que pretende tener lista para mayo, y además, está preparando un sitio web para ofrecer su catálogo y donde puedan contactarlo artistas que quieran editar con el sello.

 

La industria del disco

En los últimos años a muchas personas, independientemente de su edad, les comenzó a llamar la atención este formato y aparecieron nuevos coleccionistas o simplemente fanáticos que quieren tener los discos de sus bandas favoritas. Sobre los vinilos, Emanuel dice: “Les atrae más que otros formatos que se estaban olvidando, por ejemplo, los cds se venden y se siguen coleccionando, pero a la gente le empezó a llamar la atención el vinilo y se empezó a difundir mucho más. Discos viejos, nuevos, de todo.”

Después de la llegada del cassette y posteriormente el cd, el vinilo tuvo una época de decadencia. Quedaron pocas fábricas en el mundo y los valores de los usados se encarecía por su valor de antigüedades. Con el auge del vinilo que inició en la última década, comenzaron a reabrir las fábricas y más artistas decidieron editar su música en este formato, haciendo que resurja un mercado que por un tiempo había sido olvidado.

“En el país hay dos o tres fábricas de vinilos, está bueno que empezaron a hacer. No es barato, porque sigue siendo caro, solo alguna que otra compañía que edita independiente tiene discos más económicos” menciona Emanuel y destaca que “Está bueno porque hay más variedad, se consigue de todo y a la vez están editando muchas bandas de afuera. Las bandas clásicas las están reeditando acá, entonces hay un montón de material disponible”.

Sobre la diferencia de precios explica que “los que traen siempre son de sellos europeos o de Estados Unidos, y hay discos que terminan saliendo muy caros, en comparación con la edición nacional que por ahí sale la mitad del precio. Los sellos locales o independientes la mayoría está en los tres mil pesos y de ahí para arriba; las empresas que hacen discos de compañías grandes los venden a cuatro mil o cinco mil para arriba”.

Sin embargo el precio puede variar mucho y llegar hasta los cien mil pesos tratándose de discos que se consideran “rarezas”, ya sea por ser ediciones antiguas, con arte de tapa distinta a las originales, o porque ya no hay más copias de ese disco, entre otras razones que los convierten en los elegidos de los coleccionistas de todo el mundo.

De esta manera, la Feria del Disco logra reunir a vendedores, melómanos, fanáticos, músicos y curiosos en general, que se acercan para disfrutar una tarde entre amigos, descubrir nueva música y conseguir un disco de vinilo, cassette o cd para su colección, avivando un fenómeno que cada vez tiene más adeptos alrededor del mundo.

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