2020-07-09

El 9 de julio de 1816 generó los cimientos para lo que luego fue el Estado Argentino

El 9 de julio, en Argentina se conmemora el aniversario de la Declaración de Independencia. Hombres como el General San Martín, Carlos de Alvear y Juan Martín de Pueyrredón fueron esenciales para lograr esa independencia. Hoy se cumplen 204 años de ese proceso.

Para analizar el tema a fondo, Crónica convocó una vez más al historiador Daniel Marques, hombre experto en historia argentina. El docente hizo un análisis exhaustivo sobre los sucesos de 1816 y recalcó una vez más la necesidad de no remitirse necesariamente a visiones nacionalistas de la historia.

[caption id="attachment_659036" align="alignnone" width="1080"] Daniel Marques es profesor, magíster y doctor en Historia.[/caption]

“La independencia no significó la constitución inmediata del Estado Argentino. La formación de la Argentina que conocemos tomó varias décadas”, explicó el entrevistado.

En primer término, al ser consultado por si el 25 de mayo constituyó un antecedente de lo que sucedería años después, más precisamente el 9 de julio de 1816, Marques contestó que “en ese momento podría haberlo sido y a la vez no. Ahora, en este momento, en esta época, sí, es visto como un antecedente. No son hechos que estén conectados totalmente.

Lo que sucede el 25 de mayo no es algo exclusivo de Argentina, fue algo que se dio en varios lugares, al mismo tiempo. Lo que se buscó fue sustituir a las autoridades nombradas por el gobierno español por juntas locales de autogobierno en nombre del rey. Pero repito, no fue un evento nacional, fue algo que se dio en varios lugares, a nivel hispanoamericano.

[caption id="attachment_659038" align="alignnone" width="1080"] Acta de independencia redactada el 9 de julio de 1816.[/caption]

En este hecho en particular, en casi ningún escenario se buscaba la independencia. Lo que pasó en 1816 fue distinto, porque ahí la idea era la independencia”, explicó el docente universitario.
El martes 9 de julio de 1816, en la Casa de Tucumán se llevó a cabo un acto en el cual se declaró formalmente la independencia de la Monarquía Española.

[caption id="attachment_659037" align="alignnone" width="1080"] Casa histórica de Tucumán.[/caption]

Hay algunas consideraciones puntuales que hacer con respecto a este hecho, esto, con el objetivo de romper con la visión de la “independencia automática”. Así lo explica el Magíster en Historia Daniel Marques: “La independencia no fue algo automático, porque en ese momento se independizan las Provincias Unidas en Sudamérica, ese fue el nombre oficial de la entidad política que se independizó.

[caption id="attachment_659040" align="alignnone" width="1080"] Juan Martín de Pueyrredón fue el director supremo del Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata.[/caption]

[caption id="attachment_659042" align="alignnone" width="1080"] El General José de San Martín fue uno de los impulsores del proceso independentista.[/caption]

Dentro de esas provincias, hubo muchas que hoy son parte de Argentina, como Buenos Aires, Salta, Tucumán, Jujuy y Mendoza. Hubo otras, sin embargo, que hoy son parte de Bolivia, ejemplos de esto son Chuquisaca o Charcas. No estaban configurados los países que hoy conocemos. Ni siquiera se hablaba en términos de Argentina. Además se iban sumando provincias del viejo Virreinato del Río de la Plata.

La idea era que se sumaran más, por eso se hablaba de Provincias en Sudamérica”, detalló el historiador local.

El Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata


El primer gobierno que se creó luego del Congreso de Tucumán fue el del Directorio, una forma de gobierno en donde había un director supremo. El Poder Ejecutivo residía en la ciudad de Buenos Aires. La independencia de nuestro país se gesta con Juan Martín de Pueyrredón al mando de este órgano de gobierno.

De hecho, Pueyrredón fue uno de los que alentó que se convalidara la independencia, junto con el General San Martín. Estos dos personajes venían desde Europa y formaban parte de una asociación secreta llamada “Logia Lautaro”. Ambos aceleraron el proceso independentista, San Martín desde el Ejército y Pueyrredón desde el Directorio.

“Se habla de provincias unidas porque no tenían que ver con la forma de los países de hoy en día, pero si se recortan, nos damos cuenta de que eran las viejas provincias del Virreinato del Río de la Plata. Hay cuatro que no participan en ese proceso porque estaban enemistadas con Buenos Aires.

Esas cuatro provincias fueron Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental, que hoy es Uruguay. Ellos habían concretado una especie de independencia previa, en un congreso anterior que se llamó Congreso de los Pueblos Libres, en 1815”, resaltó Daniel Marques.

“La idea de Argentina se fue construyendo de manera muy lenta”


Respecto a la consolidación del Estado Argentino propiamente dicho, el historiador local remarcó que fue algo que tomó varias décadas. Recién en el año 1824 se empieza a hablar del concepto de Argentina, en un documento político de la época. “La idea de Argentina, tal cual la conocemos hoy, se empieza a gestar definitivamente en 1853, cuando se sanciona la Constitución”, explicó el también doctor en Historia.

“La idea de Argentina se fue construyendo de manera muy lenta, a lo largo de varias décadas en el Congreso de Tucumán, incluso antes de la independencia, porque empezó a sesionar meses antes y siguió haciéndolo hasta 1820. En 1816, una de las discusiones que hubo fue qué forma de gobierno darle a este nuevo Estado que se estaba creando. La línea que tuvo más fuerza en un principio fue crear una monarquía, es decir que nosotros podríamos haber sido un reinado. Belgrano propuso un representante de la élite Quechua.

Otros propusieron parientes de la Casa de los Borbones y otros buscaron nobles italianos. Se buscaron varias opciones, pero al final se optó por la lógica republicana. En ese momento había una situación de ambigüedad, es decir, no se sabía hacia dónde iba el mundo ni qué iba a pasar con el Imperio Español, era una situación inestable”, señaló Marques.

Estado en formación


La primera vez que se habló de “Argentina” fue en un documento político de 1824, en un congreso que se convocó en la ciudad de Buenos Aires para redactar una Constitución. El uso de este término fue algo incipiente, porque la idea de Argentina que conocemos ahora se consolida recién en 1853, cuando se sanciona oficialmente la Constitución.

“Se usaban tres nombres para nuestro territorio. Uno de ellos era República Argentina, otro era Provincias Unidas del Río de la Plata, y la tercera Confederación Argentina. Si observamos la Constitución actual, el artículo 35 nos dice que nuestro país tiene tres nombres.

Es decir que, nosotros, hoy, de forma constitucional podríamos seguir llamándonos Provincias Unidas del Río de la Plata. Los diputados del interior, cuando se sanciona la Constitución, no quisieron que el país se llamara Argentina, porque esta es una palabra que quiere decir ‘del Río de la Plata’. Un salteño, un cordobés o un mendocino, no se consideraban argentinos, por eso pusieron tres nombres, para que todos se sintieran identificados”.

Los actores cruciales



Al hablar del proceso de independencia, necesariamente debe hacerse hincapié en aquellos personajes que fueron fundamentales para lograr esta hazaña. Uno de los más importantes fue Francisco Narciso de Laprida, quien presidió el Congreso de Tucumán en 1816. Otro de los actores de más relevancia fue el General José de San Martín, en ese entonces al mando del Ejército Libertador.

San Martín, en ese momento se estaba preparando para cruzar Los Andes y atacar a los españoles absolutistas en algunas regiones del centro de Chile. Fue quien apuró el tema de la independencia al tener el mando militar. También era el gobernador de Cuyo. Su intención era ir a Chile con una independencia consolidada.

Además, hay otros dos hombres para destacar dentro de este proceso: uno fue el mismo Juan Martín de Pueyrredón, que presidía el Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El último fue Manuel Belgrano, que había dejado recientemente el Ejército del Norte y también insistió en avanzar hacia el proceso independentista.

Independencia versus monarquía absolutista


En 1808, el rey Carlos IV y su hijo Fernando VII son tomados prisioneros por los franceses. Años después, sobre fines de 1813, Fernando vuelve al poder y pretende conservar la forma de gobierno absolutista, sin compartir el poder con nadie. Esto provoca la rebelión de los independentistas, que lucharon para independizarse de España. En ese entonces, las opciones eran muy pocas: por un lado, estaba la posibilidad de seguir dependiendo del Imperio Español, por otro, la independencia.

“No había opciones en ese momento, era la independencia o volver a la situación previa a 1810. Las posiciones se habían extremado. En España había vuelto al poder el rey, y esto fue de la peor forma. Todos esperaban que cuando volviera reconociera la autonomía de los países que habían actuado en su nombre acá en Hispanoamérica, pero no, el rey lo que hizo fue plantear que todos volvieran a la situación previa, quería una monarquía absolutista, donde el poder fuera solo suyo, sin compartirlo con nadie. No quedaba otra que cortar los vínculos”, explicó el magíster en historia.

¿Qué marcó el proceso de independencia del 9 de julio?


En palabras de Daniel Marques, el 9 de julio generó los cimientos para que a posteriori se fuera constituyendo el Estado Argentino. “Esto es algo que sucedió en muchos lugares. Si uno mira, por ejemplo, la historia de Estados Unidos, los hechos no fueron muy distintos. La independencia no fue algo automático, repito. Cuando uno se independiza, generalmente sale de una situación de colonialidad. La independencia implica un proceso que lleva mucho tiempo, la construcción de un Estado no es algo inmediato.

En nuestro caso, fue complejo por los conflictos internos, la falta de consensos, la falta de acuerdos. Recién en 1853, cuando se sanciona la Constitución, empezamos a hablar de Argentina. En el medio hubo otros dos intentos para sancionar una Constitución. Se fracasó en gran medida por el centralismo porteño, algo que las demás provincias no aceptaron. Recién se aceptó una pauta de organización entre casi todo el territorio, menos Buenos Aires, que se sumó después, en 1853.

Esa fue una herencia de la historia de la independencia. Creo que este es quizá el punto más importante”, señaló el doctor en historia.

Para Marques, los procesos de este tipo siempre son críticos, porque quienes los lideran se exponen a romper vínculos con un determinado Estado al que pertenecen. Eso implica costos económicos, sociales y políticos.

En ese entonces, había mucho temor por las represalias del Imperio Español, que estaba enviando tropas a sus viejos territorios para recuperarlos. Se suponía que el rey también querría el control de lo que hoy es Argentina, por eso el proceso de independencia fue algo necesario. Por eso, para el experto en historia local, cortar estos vínculos no fue algo “gratuito”, porque los independentistas quedaron expuestos a la represión de los españoles.

“Por esto también hubo muchas dudas en cuanto a cómo había que avanzar. Algunos planteaban volver a negociar con España, pero la gran mayoría no estaba de acuerdo con esto, porque sabían que significaba volver hacia atrás. San Martín, mientras declaraba la independencia equipaba un ejército de paisanos, porque no eran soldados profesionales de escuela militar, eran paisanos que se iban instruyendo de forma rápida para cruzar la cordillera y atacar al Ejército Imperial Español en Chile.

No se pensaba en obtener ganancias, porque las condiciones tampoco lo permitían. Creo que eso es algo que hay rescatar mucho, algo que en general sucede en todas las crisis de independencia”.

No caer en el sesgo nacionalista



Para concluir la entrevista con este diario, Daniel Marques brindó una última reflexión y volvió a hacer hincapié en la necesidad de no recaer en visiones nacionalistas de la historia.

“A mí siempre me gusta plantear que estas cuestiones fueron algo complejo, no tenemos que caer en el sesgo nacionalista, de lo contrario, se cometen actos de anacronismo, es decir, creer que lo que vivimos hoy siempre fue de este modo. Uno proyecta la independencia de 1816 como si fuera automática. Hay que tener un cuidado extremo con esto, tener en cuenta los problemas que había en ese momento, las formas de pensar y los conflictos que hubo.

Esto nos permite entender muchas cosas. La historia no es algo lineal, no es una línea que va desde un lugar a otro en forma directa, jamás fue así. La historia siempre es mucho más compleja de lo que la configuran los relatos nacionalistas”, concluyó el historiador local.


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