ENTREVISTA EXCLUSIVA | POLÍTICA Y ECONOMÍA
Guillermo Justo Chaves: “Argentina necesita otro modelo industrial que genere empleo y valor agregado”
El exjefe de Gabinete de Cancillería, Guillermo Justo Chaves, sostuvo que la Argentina necesita construir un nuevo modelo de desarrollo industrial, capaz de aprovechar sus recursos naturales, incorporar tecnología y generar puestos de trabajo. En una entrevista con Crónica, cuestionó la orientación económica del gobierno de Javier Milei, advirtió sobre las consecuencias de concentrar el crecimiento en actividades extractivas y propuso una estrategia productiva que contemple las transformaciones de la denominada Cuarta Revolución Industrial.
Durante la conversación, Chaves abordó especialmente las posibilidades de desarrollo de la Patagonia y la situación de Comodoro Rivadavia, donde la actividad petrolera convencional atraviesa un proceso de transformación que repercute sobre otros sectores de la economía local.
También analizó el fenómeno político que llevó a Milei a la Presidencia y reconoció que el mandatario logró interpretar el descontento de una parte de la sociedad, aunque cuestionó el uso de la confrontación y la violencia verbal como herramientas políticas.
“La Argentina tiene que pensar una política industrial para el siglo XXI”
Chaves comenzó su análisis con un diagnóstico crítico sobre la política económica nacional. A su entender, las medidas aplicadas por el Gobierno estuvieron orientadas principalmente a estabilizar las variables macroeconómicas, pero no constituyen un programa integral de desarrollo.
“El plan económico o el plan de estabilización, porque no es un plan económico, que llevó adelante este gobierno, claramente no ha tenido una vida útil”, afirmó, al cuestionar sus resultados y el impacto de los ajustes sobre distintos sectores.
Según su interpretación, las decisiones oficiales contribuyeron a una caída del poder adquisitivo y favorecieron una orientación productiva concentrada en el agro, la minería y los hidrocarburos.
“Hubo una opción por un modelo reprimarizador, es decir, orientado a actividades extractivas y fundamentalmente al tradicional sector agropecuario, pero también a eso se le sumaron los hidrocarburos por el boom de Vaca Muerta y la minería”, explicó.
Para Chaves, el principal problema de esa orientación es su capacidad limitada para incorporar a toda la población al crecimiento económico.
“Todo eso lo que ha hecho, me parece a mí, es orientar la economía hacia un lugar en el que la Argentina no tiene demasiado futuro, o tiene un futuro en el cual los 47 millones no están incluidos”, sostuvo.
Frente a ese escenario, planteó que la discusión debe superar la coyuntura electoral y concentrarse en qué estructura productiva necesita el país durante las próximas décadas.
Energía, tecnología, alimentos y turismo: los sectores que propone desarrollar
El exfuncionario explicó que una nueva política industrial no debería reproducir los esquemas productivos de décadas anteriores, sino incorporar las transformaciones tecnológicas que están modificando la economía mundial.
“Cuando nosotros pensamos una Argentina industrial, no tenemos que pensarla en los términos de la sustitución de importaciones o en términos de industrias de hace 50 años, pero sí pensarla en términos de lo que necesita el mundo hoy”, señaló.
En ese sentido, identificó distintos ejes para una estrategia de desarrollo.
El primero es la transición energética y la minería sostenible, mediante el aprovechamiento de los hidrocarburos, las energías renovables y minerales estratégicos como el litio y el cobre.
También mencionó la producción de hidrógeno verde y la posibilidad de generar tecnología y empleo regional a partir de conglomerados de empresas e industrias vinculadas a los recursos naturales, conocidos como clústeres industriales.
“Nosotros tenemos que saber que cambia el modelo de acumulación, cambia la forma de producción, cambia la organización del trabajo y la organización de la sociedad”, expresó al referirse a la expansión de la inteligencia artificial y otras tecnologías.
Entre los sectores que considera prioritarios también incluyó la bioeconomía y la industria alimentaria, el desarrollo de software, la inteligencia artificial, la biotecnología, la producción farmacéutica y los equipamientos médicos.
A ellos sumó la reconversión de la industria automotriz, el transporte limpio y la fabricación de baterías.
Finalmente, destacó dos actividades que, según su visión, todavía tienen un potencial de crecimiento insuficientemente aprovechado: el turismo y las industrias culturales.
Como referencia, mencionó experiencias internacionales de países que impulsaron actividades culturales y tecnológicas como parte de sus estrategias económicas.
Comodoro Rivadavia y el desafío de transformar su matriz productiva
Consultado por la situación de la Cuenca del Golfo San Jorge, Chaves reconoció la importancia que tiene la producción petrolera para Comodoro Rivadavia y el efecto que genera sobre el resto de las actividades económicas.
“Sé cómo tracciona la industria, cómo tracciona el sector fundamentalmente al resto de la economía”, afirmó.
“Primero, por supuesto, la inversión y la rentabilidad que tiene que tener la extracción para que valga la pena. Ahí la ecuación no sé cómo está exactamente en los términos económicos”, reconoció.
En ese contexto, planteó que una posibilidad consiste en desarrollar redes de empresas capaces de agregar valor a la producción energética.
“Lo que creo es que ahí hay una cuestión seguramente de precio, hay una cuestión de costos, que desde ya, al ser la matriz de la actividad económica del sector, hay que encontrarle las herramientas para llevarla adelante”, manifestó.
Chaves citó como referencia las experiencias de los países escandinavos, donde se desarrollaron agrupamientos industriales vinculados con actividades estratégicas.
Al mismo tiempo, sostuvo que la Patagonia cuenta con recursos que podrían permitir una diversificación progresiva.
“Hoy todavía los hidrocarburos son el principal combustible, los combustibles fósiles son los más importantes todavía a nivel global y me parece que todavía tienen un margen importante”, señaló.
No obstante, consideró que las posibilidades de la provincia también incluyen la energía eólica, los recursos marítimos y otras actividades vinculadas a la transición energética.
“Me parece que hoy lo que hay que hacer es esto que vos decís: inversiones, establecimiento de industrias vinculadas y tratar de salir adelante con eso”, resumió.
Cuestionamientos al modelo de Milei y al papel del Estado
En otro tramo de la entrevista, Chaves cuestionó la orientación económica del Gobierno nacional y sostuvo que el desarrollo requiere una participación estatal capaz de establecer condiciones para la inversión.
A su entender, países como Brasil y México han avanzado en estrategias productivas adaptadas a los desafíos actuales, mientras que Argentina todavía no cuenta con un proyecto de características similares.
En ese marco, criticó la idea de que el crecimiento pueda depender exclusivamente de las decisiones del mercado y consideró necesario establecer marcos regulatorios que orienten la actividad económica.
Aclaró que esa intervención no debería interpretarse como una limitación a las empresas privadas.
“Cuando digo regulaciones digo marcos regulatorios adecuados para orientar el desarrollo, no para limitar la iniciativa privada, sino todo lo contrario”, explicó.
Como ejemplo, mencionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al señalar que incluso la actual administración utiliza herramientas estatales para promover determinadas actividades.
“Como en el tema del RIGI el gobierno lo ha hecho, se pueden establecer mecanismos para este desarrollo integral”, consideró.
“Milei interpretó la bronca de una sociedad decepcionada”
Más allá de las diferencias económicas, Chaves realizó un análisis sobre las razones políticas que permitieron el ascenso de Javier Milei. En ese sentido, reconoció que el Presidente consiguió conectar con un sector de la población que atravesaba un profundo descontento con la dirigencia tradicional.
“Empatizó en el año 2023 con un sector de la sociedad argentina que estaba decepcionado y que realmente estaba con mucha bronca”, señaló.
Según su interpretación, el mandatario canalizó ese malestar mediante un discurso confrontativo que encontró repercusión en las redes sociales y en la discusión pública.
“Milei ahí interpretó eso, y a él le funciona con una estrategia que le sirve por lo menos para tener algún tipo de centralidad política en las redes, en la conversación, y a la vez también mantener un núcleo duro de afinidad”, explicó.
Sin embargo, consideró que esa estrategia tiene consecuencias negativas para la convivencia democrática y para la construcción de acuerdos.
“Yo siempre digo: desde el odio se pueden ganar elecciones, desde el odio se puede hacer una campaña electoral, pero desde el odio no se puede construir futuro ni construir un país”, afirmó.
También sostuvo que el malestar social no puede explicarse únicamente por el estilo de los dirigentes, sino por las dificultades que ha tenido la democracia para resolver problemas cotidianos.
“La democracia también tiene que resolver los problemas cotidianos de la gente, no es solamente votar o tener debate público civilizado”, remarcó.
Para Chaves, la violencia verbal y la descalificación del adversario político deterioran el debate público y dificultan la búsqueda de soluciones a los problemas económicos y sociales.
En esa línea, advirtió que, desde su perspectiva, el rumbo actual podría profundizar la desigualdad económica, la concentración de la riqueza y el deterioro del aparato productivo.
“Lo que se ve es una ampliación de la desigualdad, una concentración de la riqueza, una pérdida de la calidad de vida de la gente en general y además una destrucción del aparato productivo”, sostuvo.
El dirigente también es autor de "La revolución de los justos", una obra que actualmente presenta en distintas provincias del país y en la que propone reflexionar sobre la construcción de una sociedad más justa, la cooperación y la necesidad de superar la confrontación política.
Finalmente, insistió en que el desafío de la Argentina es avanzar hacia un modelo de desarrollo económico que combine inversión, producción industrial, innovación tecnológica y generación de empleo, con una estrategia que permita aprovechar los recursos naturales sin depender exclusivamente de su extracción.