2026-10-19

Cáncer de mama: los controles anuales y la detección temprana, claves para la prevención

En Argentina se diagnostican entre 20 750 y 22 000 casos nuevos por año. Especialistas destacan la importancia de la mamografía, advierten sobre los mitos que pueden retrasar el diagnóstico y avanzan en el desarrollo de un análisis de sangre que busca detectar señales moleculares de la enfermedad.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres en Argentina, con entre 20 750 y 22 000 nuevos casos diagnosticados por año. Sin embargo, cuando se detecta en sus etapas iniciales, las posibilidades de curación superan el 90 %, lo que también permite acceder a tratamientos menos invasivos. Por eso, la concientización, los controles periódicos y el diagnóstico precoz son fundamentales para reducir el impacto de la enfermedad.

En este contexto, el lazo rosa, incorporado en 1992 por iniciativa de Evelyn Lauder, se convirtió en un símbolo internacional de esperanza, fortaleza y solidaridad. Además de representar a quienes atraviesan la enfermedad, busca recordar la importancia de los controles de salud y de la detección temprana.

Según un informe, el cáncer de mama representa el 29,9% de todos los tumores malignos diagnosticados en la población femenina del país. La incidencia se ubica entre 73 y 78 casos cada 100 000 mujeres, una tasa considerada de media-alta a elevada en América Latina.

Los factores de riesgo y la importancia de los controles

Más allá de los antecedentes genéticos, los hábitos cotidianos también pueden influir en el riesgo de desarrollar la enfermedad. La ginecóloga de Ospedyc, Valeria Valko, señaló que mantener un peso saludable, realizar actividad física, amamantar y evitar el tabaco son medidas que contribuyen a reducirlo.

En particular, la especialista advirtió sobre el consumo de alcohol. “No existe una dosis mínima segura. A partir de solo tres copas por semana, el riesgo aumenta considerablemente debido al daño celular y al incremento de estrógenos que provoca en el organismo”, explicó.

Valko también remarcó la importancia de realizar estudios periódicos incluso cuando no hay síntomas. “El diagnóstico temprano es fundamental para la recuperación, por lo que se recomienda que todas las mujeres asintomáticas, con estudios clínicos normales y sin antecedentes de la enfermedad, se realicen una mamografía anual a partir de los 40 años”, sostuvo.

Aunque entre el 5 % y el 10 % de los casos son hereditarios, la especialista indicó que existen antecedentes familiares que requieren especial atención. En ese sentido, recomendó consultar al médico cuando hay familiares de primer grado —madre, hermana o hija— diagnosticadas con cáncer de mama o de ovario antes de los 50 años, casos de cáncer bilateral o antecedentes de la enfermedad en hombres de la familia.

Mamografía, consulta ginecológica y autoexamen

Entre las principales herramientas para la detección temprana se encuentran la mamografía, el control ginecológico y el autoexamen mamario. Cada una cumple una función diferente y debe formar parte de una estrategia de cuidado adecuada a las características de cada paciente.

La mamografía es el estudio principal para identificar lesiones que todavía no pueden detectarse mediante el tacto. La recomendación citada por Valko es realizarla anualmente a partir de los 40 años, o antes cuando el médico identifica factores de riesgo.

Por su parte, el control ginecológico anual permite evaluar cada situación particular y definir qué estudios son necesarios. El autoexamen mamario, en tanto, ayuda a conocer el propio cuerpo e identificar posibles cambios que requieren una consulta médica.

Entre las señales de alerta se encuentran los hundimientos o la retracción del pezón, las alteraciones en la piel —como enrojecimiento o aspecto de piel de naranja— y la secreción espontánea por el pezón.

No obstante, es importante tener en cuenta que el autoexamen es una herramienta complementaria y no reemplaza la mamografía ni los controles médicos.

Tres mitos que pueden retrasar el diagnóstico

Desde el Servicio de Ginecología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advirtieron que algunas creencias equivocadas sobre el cáncer de mama pueden generar temor o una falsa sensación de seguridad, y retrasar la consulta.

El jefe de la Sección de Patología Mamaria de ese centro sanitario, Gustavo Cortese (M.N. 78 044), señaló: “Muchos de los mitos que todavía circulan sobre el cáncer de mama pueden generar una falsa sensación de seguridad o, por el contrario, temor a realizarse los estudios correspondientes”.

Uno de los errores más frecuentes es creer que la ausencia de dolor descarta la enfermedad. Sin embargo, durante sus primeras etapas, el cáncer de mama puede no producir síntomas ni ser palpable. La mamografía permite detectar lesiones antes de que se manifiesten, por lo que no se recomienda esperar a sentir dolor o encontrar un bulto para realizar los controles.

Otro mito es pensar que no tener antecedentes familiares significa que no existe riesgo. Si bien estos antecedentes son un factor importante, no son una condición necesaria para desarrollar la enfermedad. La mayoría de los casos son esporádicos y responden a una combinación de factores.

La tercera creencia equivocada sostiene que la mamografía puede provocar cáncer. El estudio utiliza rayos X en dosis bajas y sus beneficios para la detección temprana superan ampliamente los riesgos asociados. Por eso, continúa siendo una herramienta fundamental para identificar lesiones que todavía no pueden reconocerse mediante el examen físico.

Inteligencia artificial para mejorar la lectura de las mamografías

Los avances tecnológicos también abren nuevas posibilidades para mejorar la detección del cáncer de mama. Desde el Hospital de Clínicas, los especialistas esperan que se extienda el uso de sistemas de inteligencia artificial como apoyo para interpretar las mamografías.

Estas herramientas pueden analizar las imágenes y señalar áreas que requieren una evaluación más detallada por parte de los profesionales. Según explicó Cortese, “pueden contribuir a identificar hallazgos sutiles y complementar la lectura médica”.

La inteligencia artificial se presenta así como una herramienta de asistencia para los especialistas, con el objetivo de facilitar la identificación de posibles lesiones y complementar los métodos de diagnóstico existentes.

Un análisis de sangre en desarrollo busca detectar señales del tumor

En paralelo, investigadores argentinos trabajan en una nueva herramienta que podría contribuir a la detección precoz del cáncer de mama mediante una pequeña muestra de sangre.

Desde 2025, el equipo de Ginecología del Hospital de Clínicas colabora con investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el desarrollo de un método que busca identificar señales moleculares asociadas con los tumores.

La propuesta utiliza la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar pequeñas moléculas relacionadas con la enfermedad. Luego, algoritmos de aprendizaje automático, conocidos como machine learning, analizan los datos para seleccionar biomarcadores y construir un modelo capaz de reconocer patrones asociados con la presencia de un tumor.

Adriana de Siervi, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires, investigadora del CONICET y directora científica de Oncoliq, explicó el funcionamiento de la tecnología: “Esta tecnología detecta pequeñas moléculas de los tumores mediante PCR y, a partir de esos datos, utiliza algoritmos de machine learning para seleccionar biomarcadores y generar un modelo capaz de identificar la presencia de la enfermedad”.

El objetivo es desarrollar una herramienta que, en el futuro, pueda complementar los estudios por imágenes y ampliar las posibilidades de acceso a la detección temprana. Entre sus potenciales beneficios se encuentra facilitar los controles de personas que viven lejos de centros especializados o que presentan mamas densas, una característica que puede dificultar la interpretación de las mamografías y llevar a indicar estudios de imágenes adicionales.

El método todavía se encuentra en desarrollo, por lo que no reemplaza los controles ni los estudios actualmente recomendados. Su avance forma parte de las investigaciones que buscan incorporar nuevas herramientas al diagnóstico del cáncer de mama.

 

Redactado con información de NA

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