2026-10-12

QUÉ SE PREVÉ PARA 2027

Los subsidios ya agotaron el gasto pautado en la ley de Presupuesto para todo el año

El gasto en subsidios económicos se convirtió en 2026 en uno de los principales problemas del Gobierno del presidente Javier Milei para asegurar el equilibrio fiscal, con un desborde en las erogaciones que llevaron a agotar en ocho meses el crédito originalmente asignado para todo el año en la ley de Presupuesto.

Entre enero y agosto de este año, los subsidios ascendieron a $6.214.468 millones, una suma similar a los $6.240.752 millones previstos en la ley 27.798, una de las principales razones que obligó a varias reasignaciones del gasto en otras áreas de la Administración Pública Nacional, así como a la ampliación de los gastos y recursos previstos originalmente, algo que estaría vedado en caso de aplicarse el "grillete fiscal" o shutdown.

Esa limitación a la ampliación del gasto no se hizo efectiva, más allá de la presentación del proyecto de ley en julio de este año, y eso quedó reflejado en la presentación del proyecto de ley de Presupuesto 2027, en el que las estimaciones para lo que queda de 2026 no guardan relación con las pautas sancionadas hace casi un año.

A tal punto no guardan relación que del recorte real del 9,9% previsto se pasó a un aumento del 14,2% en los primeros ocho meses.

 

De $6,2 billones a $8,8 billones

Según el análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), los gastos en subsidios para 2026 ya no serán los $6,2 billones originales, sino $8,8 billones, un 41,9% más en términos nominales y un 10% más a valores constantes, si es que se cumple con la pauta inflacionaria del 29% (originalmente fijada en un 10,1%).

La iniciativa presentada el 15 de septiembre prevé un gasto en subsidios para 2027 de $8,3 billones, lo que representaría una merma real del 21,9%.

 

 

Las razones de la suba

Dos factores fueron los que alteraron las previsiones en los gastos destinados a subsidiar sectores económicos y empresas públicas: en primer lugar, una inflación mayor a la proyectada y, en lo que a energía se refiere, el aumento del precio del barril de petróleo a raíz de la guerra en Medio Oriente.

Si bien el peso de los subsidios en el gasto se redujo considerablemente y se prevé que el año próximo caiga al equivalente del 0,6% del PBI (casi la tercera parte de lo que representó en 2023), los primeros ocho meses de 2026 alteraron la tendencia de los dos primeros años de la presidencia de Milei.

Tras un recorte de más del 62% entre 2024 y 2025, agosto de 2026 mostró un incremento interanual real del 1,7%, motorizado por las transferencias a las generadoras de energía eléctrica a través de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa).

De acuerdo con el informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), los fondos girados a Cammesa pasaron de $528.116 millones en agosto de 2025 a $827.203 millones doce meses después, con un aumento real del 17,3%.

Es decir, que si se excluyeran los subsidios a la electricidad, el incremento general del 1,7% pasaría a ser una disminución del 32,1%.

 

Qué pasó en lo que va de 2026

En los primeros ocho meses del año, los subsidios destinados al sector energético representaron el 75,7% del total y el 22,1% al transporte, quedando para el resto una participación marginal del 2,2%.

Dentro de las partidas para energía, los recursos para Cammesa fueron $3.778.972 millones, para Enarsa se derivaron $584.235 y para otros rubros $342.317 millones.

En transporte, el ferroviario tomó la delantera con $785.937 millones, relegando al automotor al segundo lugar con $588.532 millones.

 

Privatizaciones

Las privatizaciones realizadas o por concretarse podrían ser uno de los factores que permitirán al Gobierno reducir el gasto de subsidios en 2027.

Al respecto, la partida destinada a Corredores Viales ($70.900 millones) se redujo a cero en agosto y quedaría sin efecto el año próximo, al completarse la adjudicación de las concesiones por peaje de la Red Federal de Concesiones.

Con mucho más impacto fiscal se seguirá la privatización de Enarsa, a través de diferentes unidades de negocio, así como la del sector ferroviario.

En el caso de AySA, su privatización no tendrá impacto en el gasto de subsidios, ya que dejó de recibir transferencias para gastos corrientes a mediados de 2024.

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