A la espera del INCUCAI: Marcelo y Vanesa luchan juntos por un trasplante
Avanza con pasos breves, medidos, cuidando cada inhalación como si fuera un tesoro frágil. Habla en un susurro pausado, impregnado de la templanza que solo nace tras haber recorrido los pasillos fríos de la salud y el cansancio acumulado del cuerpo. Marcelo Casanova camina lento por el pasillo de la redacción de Crónica, pero en sus ojos persiste la determinación intacta de quien no se da por vencido.
A su lado, firme e incondicional entre el vapor de la cocina, las harinas y las jornadas a la intemperie, su esposa Vanesa sostiene sus palabras cuando la fatiga decide interrumpir el aliento.
Ambos cuentan su historia para visibilizar la compleja encrucijada que atraviesan. Tras haberse sometido el 10 de mayo de 2025 a una compleja cirugía de tres bypass coronarios de la que su organismo no logró recuperarse adecuadamente —registrando en los últimos estudios apenas un 22% de función cardíaca, muy por debajo del 35% mínimo necesario para sostener su organismo—, la única salida vital que le queda es un trasplante de corazón. Sin obra social, pensión ni resguardo económico formal, la pareja comodorense afronta la incertidumbre de un viaje sin fecha fija a la Capital Federal para instalarse de manera indefinida a la espera del órgano compatible.
“A mí me operaron el año pasado, el 10 de mayo, me hicieron tres bypass coronarios... En junio me hicieron la última ecodoppler y mi corazón está a un 22%, o sea que no, debería estar un 35% como mínimo. Mi cuerpo no asimiló los tres bypass”, relata Marcelo con voz tenue. “El tiempo de espera me tengo que ir a vivir en realidad. Porque puede ser mañana, puede ser en minutos, puede ser a largo plazo”, contó Marcelo a Crónica.
El origen de la lucha y la huella en el puesto
La historia de trabajo de la familia Casanova-Ayala se gestó sobre la base del esfuerzo diario. Años atrás, cuando Marcelo se quedó sin empleo y con cuatro hijos pequeños que criar —Brian, Mariano, Brandon y Thiago—, Vanesa decidió desempolvar la pasión por la gastronomía que había cultivado desde los ocho años. Guiada por el consejo de su madre, comenzó a elaborar tartas, calzones rotos, pizzas y milanesas para salir a vender. En aquellos primeros tiempos caminaban incansablemente recorriendo empresas, talleres y comedores, superando la timidez inicial con la urgencia noble de llevar el pan a la mesa.
Con el paso de los años lograron afianzarse en el tradicional puesto ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Estados Unidos, vendiendo alimentos directamente a los automovilistas y vecinos del sector. El compromiso con la causa fue tal que, incluso tras la delicada operación del año pasado y caminando a duras penas durante su convalecencia, Marcelo no descansó hasta construir con sus propias manos y la ayuda de sus vecinos enfrente un carrito de venta techado para evitar que Vanesa y sus hijos continuaran sufriendo la lluvia y el frío de Comodoro.
“Yo, internado, cuando estaba en Buenos Aires, decía: ‘Yo tengo que hacer eso, lo tengo que hacer’. Caminaba apenas, pero lo hacía... La vez pasada él me decía: ‘Si me voy, me voy tranquilo, porque sé que te voy a dejar ese carrito’”, evoca Vanesa con emoción. “Él tiene todas las ganas de hacer las cosas, pero el cuerpo a veces no lo acompaña. Sin embargo, no se deja vencer”.
La red solidaria: detalles del Encuentro Multimarca y el Bingo Solidario
Ante la inminencia de viajar a Buenos Aires en cuanto el INCUCAI reactive el llamado para realizar la batería de estudios previos obligatorios (entre ellos resonancias con contraste que en la región prefieren no repetir para no dañar sus riñones), los amigos, vecinos y la propia comunidad comenzaron a articular una red de ayuda. Dado que allá deberán costear alquiler, traslados y manutención sin un sueldo fijo, se confirmaron dos grandes eventos solidarios.
El Encuentro Multimarca Solidario será el 1 de noviembre en el Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas, ubicado en avenida Polonia del barrio San Cayetano.
“Surgió por iniciativa espontánea de un grupo de amigos y apasionados del barrio. Habrá una exhibición de vehículos de distintos clubes y agrupaciones para que las familias disfruten de la jornada mientras colaboran con la causa”, explicó Marcelo.
A su vez, también está confirmado el Bingo Solidario Familiar que se llevará a cabo el 7 de noviembre. Fue organizado con el asesoramiento de vecinos que guiaron a la familia en los trámites reglamentarios y de Lotería. Habrá sorteos principales, bingos sorpresa y un gran buffet gastronómico con empanadas, pizzas y preparaciones caseras elaboradas por la familia.
“Bueno, el encuentro multimarca salió como sorpresa, porque salió de un grupo de amigos que tengo en el barrio... Saldrá el 1 de noviembre en el Centro Veterano de Malvinas”, explicó Marcelo. “El otro es un bingo para el 7 del mismo mes. Estamos teniendo muy buena repercusión con el tema de donaciones. Es la primera vez que hacemos algo así, es nuevo para nosotros”.
Un abrazo colectivo para sostener la esperanza
Para una familia acostumbrada a ganarse la vida de lunes a lunes con el sudor del trabajo propio, dar el paso de solicitar ayuda no fue sencillo. Vanesa confiesa el pudor que sintió al principio, pero la respuesta cálida e inmediata de la gente, los comerciantes y los medios de comunicación transformó la timidez en una inmensa gratitud.
En la actualidad, continúan recibiendo aportes no solo de premios para las jugadas del bingo, sino también de insumos alimenticios —como carne, queso o ingredientes para el buffet— por parte de carnicerías y comercios locales. Mientras tanto, sus hijos continúan al frente del puesto familiar en Rivadavia y Estados Unidos, sosteniendo la actividad que alimentó al hogar durante más de una década mientras aguardan el llamado que le devuelva la salud a su padre.
“La verdad que me siento re bendecida por la cantidad de gente que viene a dar una mano, con el corazón”, concluye Vanesa. Mientras tanto, Marcelo aguarda con serenidad esa llamada telefónica decisiva, consciente de que detrás de su marcha lenta y cansada hay toda una ciudad empujando con fuerza para que su corazón vuelva a latir pleno.
¿Cómo colaborar y dónde contactarse?
Para sumar donaciones de insumos gastronómicos para el buffet, aportar premios para el bingo, adquirir cartones o realizar una colaboración económica directa, los interesados pueden comunicarse directamente con Vanesa Ayala al teléfono 297-4269664 o acercarse al puesto ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Estados Unidos.