De Comodoro a nuevos escenarios
Las alumnas de Swing que brillaron en salsa y se formaron en Buenos Aires
Las alumnas de Swing Estudio de Danzas atraviesan un año marcado por nuevos desafíos, escenarios y experiencias de formación. Por un lado, el grupo de Salsa Junior 2 logró una destacada actuación en el selectivo del JAM realizado en Puerto Madryn y obtuvo la clasificación a la instancia nacional. Por otro, nueve alumnas de distintas disciplinas viajaron a Buenos Aires para participar de un seminario intensivo de formación.
En diálogo con Crónica, la directora de Swing Estudio de Danzas, Noelia Guerreiro Neves, destacó el crecimiento de las jóvenes y el trabajo que existe detrás de cada presentación.
Una clasificación que premió meses de trabajo
El grupo de Salsa Junior 2 está integrado por seis niñas de entre 10 y 13 años. En el selectivo del JAM, una competencia de alcance nacional que reúne representantes de distintos puntos de la Patagonia, presentaron una coreografía de mambo y obtuvieron 89,5 puntos, resultado que les permitió acceder a la instancia nacional.
“Fueron meses de mucho trabajo, estuvieron ensayando todas las semanas, horas a full”, explicó Guerreiro Neves, quien resaltó que los nervios propios de la competencia no jugaron en contra. Por el contrario, según contó, las chicas lograron potenciar su presentación.
Además del puntaje, el grupo recibió una distinción por la coreografía y una de las integrantes fue reconocida como bailarina destacada por su actuación y performance.
Para Guerreiro Neves, uno de los aspectos más valorados por el jurado fue precisamente la elección del mambo, un género que no tiene tanta presencia en las competencias del país y que requiere una particular comprensión musical. “Lo que destacaron de las chicas fue, primero, que ellas bailan mambo, que es un género musical que por ahí no se baila casi”, señaló.
La directora explicó que las alumnas comienzan su formación en Salsa Junior desde pequeñas y avanzan progresivamente por distintos niveles. Algunas de las integrantes llevan alrededor de una década vinculadas al estudio, ya que comenzaron cuando tenían apenas tres años.
La preparación no quedó limitada a las clases de los lunes y miércoles. Las jóvenes también repasaban las coreografías fuera del estudio y hasta aprovechaban momentos cotidianos para recordar los pasos. “El ensayo, bailar es eso, no es en la clase, sino todos los días”, resumió Guerreiro Neves.
Aunque consiguieron la clasificación, finalmente no podrán viajar a la instancia nacional debido a los tiempos y al costo que implica el traslado desde Comodoro Rivadavia. De todos modos, la experiencia les permitió proyectar nuevos objetivos y pensar en futuras competencias con mayor anticipación.
El desafío de formarse en Buenos Aires
En paralelo, Swing concretó otro proyecto que había comenzado a gestarse a partir de una experiencia anterior: un viaje de formación a Buenos Aires para nueve alumnas de entre 11 y 15 años.
Participaron estudiantes de danza jazz, contemporánea y clásica, quienes realizaron cuatro jornadas intensivas con dos clases por día. La propuesta se desarrolló en el Instituto Domus, institución elegida por su trayectoria y por el conocimiento previo que las docentes tenían de algunos de sus maestros.
Micaela, profesora de Swing, explicó que buscaban que las alumnas pudieran encontrarse con una exigencia diferente, pero dentro de un espacio cuidado. “Sabíamos que el contraste iba a estar, pero confiábamos en que iba a ser un lugar cuidado, respetuoso con los cuerpos de ellas y sobre todo un acompañamiento, no una exigencia a quebrar algo internamente, sino justamente para potenciar”, sostuvo.
Durante la semana trabajaron danza clásica con tres maestros diferentes, además de danza jazz y jazz contemporáneo. Incluso algunas alumnas que nunca habían tomado clases de danza clásica fueron preparadas previamente para poder aprovechar la experiencia.
Entre las docentes estuvo Silvina Vaccarelli, exbailarina del Teatro Colón. Las profesoras de Swing eligieron no anticiparles toda la trayectoria de los maestros para evitar que las jóvenes llegaran condicionadas por la expectativa.
Primero tomaron las clases y después conocieron la dimensión de las trayectorias de quienes habían estado frente a ellas. “Quedaron boquiabiertas”, contó Micaela al recordar el momento en que las alumnas descubrieron con quiénes habían compartido las clases.
Una experiencia que también fortaleció los vínculos
El viaje no significó únicamente una instancia de capacitación. Las docentes destacaron que compartir varios días juntas permitió fortalecer los vínculos entre alumnas de distintas disciplinas y también entre las propias profesoras.
Las clases eran privadas para el grupo de Swing, aunque durante la estadía pudieron cruzarse con otros bailarines y compartir espacios.
Para Micaela, uno de los grandes aprendizajes estuvo relacionado con la capacidad de superar los límites personales. “Aprendizaje es que todo llega en el tiempo que tiene que suceder, que cuando uno se esfuerza, las cosas llegan y es re lindo cuando uno puede cumplir esos sueños acompañado”, expresó.
Una de las jornadas quedó especialmente marcada por el cansancio físico. En una de las clases, las alumnas sintieron que no podían continuar, pero ninguna abandonó. “Era creer que acá no podemos más y sí pudimos”, relató Micaela, quien además tuvo un reencuentro personal con quien había sido su profesor examinador durante su formación como profesora de danza clásica.
La experiencia fue la primera de esta magnitud para las alumnas de Swing. Más allá de las clases, el viaje permitió compartir momentos fuera del ámbito estrictamente académico y generar nuevos vínculos.
El sueño de seguir creciendo
Eli, alumna de contemporáneo de 14 años, contó que recibió la noticia del viaje “con una alegría inmensa”, especialmente porque era la primera vez que todas las disciplinas emprendían juntas una experiencia de este tipo. Entre las clases que más disfrutó mencionó las de jazz contemporáneo y destacó la posibilidad de aprender con docentes de amplia trayectoria.
La experiencia también le permitió trabajar aspectos técnicos que le resultaban difíciles, como la apertura de cadera y determinados movimientos. “Fue muchísima emoción el saber que estar con profes tan grosos que nos estén capacitando”, expresó. Su objetivo es continuar creciendo en la disciplina y algún día alcanzar el nivel de los profesionales que conoció durante el viaje.
Emi, integrante de Salsa Junior 2, también destacó el valor de compartir la experiencia con sus compañeras. Para ella, uno de los principales aspectos del grupo es el compañerismo. “Si uno se equivoca, nos equivocamos todas”, afirmó.
La joven contó que todas son amigas y que ese vínculo también se refleja cuando deben afrontar juntas una competencia. Después de la clasificación en el JAM, su sueño está relacionado con seguir vinculada a la danza y algún día convertirse en profesora.
Lo que viene para Swing
Mientras las alumnas continúan incorporando nuevos conocimientos, el estudio ya tiene otro desafío por delante. El próximo miércoles 16 de diciembre, Swing realizará su cierre de año en el Teatro Español, donde las chicas estrenarán una nueva coreografía.
Durante el año también participaron del Comodoro Danza en el Teatro María Auxiliadora, del Día de la Danza en el Centro Cultural y de distintas noches temáticas realizadas en Comodoro Rivadavia.
Para las integrantes de Salsa Junior 2, el selectivo del JAM representó su primer viaje competitivo fuera de la ciudad. Para las alumnas de jazz, contemporáneo y clásico, el viaje a Buenos Aires abrió una nueva experiencia de formación.
Y para todas, el objetivo parece ser el mismo: seguir aprendiendo.
A quienes estén pensando en comenzar a bailar, Emi y Eli les dejaron un mensaje sencillo. “Son totalmente bienvenidos”, dijo Emi. Y Eli agregó: “Que se animen a bailar porque es lo más lindo del mundo”.