2026-09-29

PERIODISMO Y LITERATURA

Roberto Suárez presentará su libro “Crónicas Menducas”, historias y personajes de Mendoza

El periodista escribió su 11a obra. Recorre la vida de los más destacados personajes y los grandes episodios. Será el viernes 2 de octubre en la Feria del Libro provincial. De San Martín y Quino a Favio, Locche y Bairoletto.

Por Hugo Ferrer

Roberto Suárez es periodista. De raza. Apasionado y con una voracidad única por la noticia y con las ganas intactas de seguir aprendiendo. También es escritor y locutor.

Este viernes 2 de octubre,  a las 19 horas, en la Sala Vilma Rúpolo,  Espacio Cultural Julio Le Parc, en la ciudad de Mendoza, será un día especial. Presentará su libro número 11, con el corazón del periodismo en la mano. Crónicas Menducas, su nueva obra, protagonista en la Feria Internacional del Libro de Mendoza 2026.

Crónicas Menducas es un recorrido por las historias. El periodismo y la literatura se unen en la crónica, un género inagotable en el que Suárez se siente en su mundo. Feliz en cada palabra, feliz en cada texto. Así, rescata personajes, historias, leyendas y voces que ayudaron a construir la identidad de la provincia.

El libro reúne textos publicados originalmente en Mendoza Today (mendozatoday.com.ar) sobre  artistas, músicos, pintores, pueblos originarios, deportistas, episodios olvidados y personajes que dejaron una huella profunda en la vida de Mendoza. Son 57 capítulos donde están, entre otros: San Martín, Quino, Le Parc, Nicolino Locche, Hilario Cuadros, Carlos Alonso, Leonardo Favio, Liliana Bodoc, Verónica Cangemi, Daniel Riolobos, Armando Tejada Gómez, Roberto Zaldivar, Silo.

Más de 50 años en primera persona

Según su biopic, desde la década de 1970 desarrolló una extensa trayectoria en radio, televisión y medios gráficos, como cronista, redactor, conductor, relator y comentarista. Trabajó en medios de Mendoza, Córdoba y Buenos Aires y ocupó además distintos cargos vinculados con la comunicación.

A lo largo de su carrera creó y dirigió medios y publicaciones, entre ellos Diario Jornada, Radio FM 91.9 y Jornada Online, y actualmente se desempeña como editor senior de Mendoza Today, uno de los medios de Grupo Crónica.

Su trayectoria incluye la cobertura de ocho campeonatos mundiales de fútbol y más de 100 combates de boxeo nacionales e internacionales.

Suárez, durante una entrevista en Crónica TV. Periodista de raza, creador de varios medios y amplia trayectoria. Hoy, en Mendoza Today, uno de los medios de Grupo Crónica.

De la máquina de escribir Olivetti a la IA y a las redes, del handy al celular, del micrófono con cable al inalámbrico, de la foto blanco y negro y la digital. Ayer, hoy y siempre, periodismo y periodista. Y pasión.

Crónicas Menducas se suma a una extensa realización y producción como autor, que incluye Crónicas de Guantes, Crónicas de Alfonso, Crónicas de Retórica, Crónicas de Mi Tierra, Cicatrices de la Vida, 40 años de Democracia, Crónicas de 100 años y Crónicas del Che, entre otros trabajos.

Roberto Suárez habla con La Opinión Austral. Está muy emocionado. En su relato está la finalidad de su creación: “Crónicas Menducas invita a detenerse, escuchar los murmullos del pasado y reencontrarse con una provincia contada desde abajo, desde adentro y con afecto. Y para mí es un orgullo que en la presentación estaré acompañado por Ariel Robert, otro notable periodista y amigo”.

Suárez hizo un especial agradecimiento: “Hay libros que nacen de la voluntad de un autor, pero solo llegan a concretarse cuando encuentran a personas que creen en ellos.  Por eso quiero expresar mi profundo agradecimiento a Raúl Olmos, presidente del Grupo Olmos, mendocino de origen y de sentimientos, quien supo valorar desde el primer momento el espíritu de esta obra. Su confianza y su apoyo fueron fundamentales para que Crónicas Menducas dejara de ser un proyecto y se transformara en un libro”.

Reconoce que “hay lugares que se pueden conocer mirando un mapa. Y hay otros que solamente se pueden conocer escuchando sus historias. Mendoza es uno de ellos. Una provincia que aprendió a florecer en el desierto. Una tierra de montañas, de acequias, de viñedos, de esfuerzo y de trabajo. Pero, sobre todo, una tierra de hombres y mujeres que dejaron su huella. Algunos llegaron a ser conocidos en todo el mundo. Otros quedaron solamente en la memoria de quienes los conocieron.”

De Quino y Le Parc a Favio y Carlos Alonso

-¿Por qué elegiste Crónicas Menducas?

 -Porque es toda una definición de la provincia y su gente. En este libro rescato algunas historias que merecen ser contadas. Porque una provincia también se construye con sus recuerdos, con sus personajes, con sus palabras. Y con esas historias que pasan de una generación a otra.

 -Hablar de Mendoza, también es hablar de San Martín…

-Claro, por eso quiero detenerme en un aspecto de su historia que quizás no siempre ocupa el lugar que merece: su relación con los pueblos originarios.

 -Hay un personaje que se transformó en leyenda: Juan Bautista Bairoletto.

-A Bairoletto lo conocí de una manera muy particular: yo tenía 17 años y había comenzado a trabajar en LV10, Radio de Cuyo. En aquella época los radioteatros eran verdaderos fenómenos de audiencia. Y uno de aquellos personajes, que más me llamó la atención, interpretado por Oscar Ubriaco Falcon, era precisamente Bairoletto, el llamado Robin Hood de las Pampas. Después fui conociendo su historia. Y también descubrí que detrás del mito había un hombre real. Un hombre perseguido por la policía, un hombre que vivió al margen de la ley, un hombre sobre el que se contaron historias verdaderas, otras discutibles y muchas que fueron creciendo con el paso del tiempo. Para algunos fue un delincuente, para otros, un justiciero. Y así fue naciendo la leyenda.

 -Otra de las figuras que llevó a Mendoza al mundo fue Quino, Joaquín Salvador Lavado…

-Todo dicen que fue el  hombre que creó a Mafalda, pero para mí primero es el hombre que antes de Mafalda estuvo Mendoza. En su Guaymallen, en sus calles, su familia. También estuvo su tío Joaquín Tejón, que despertó en él, desde muy pequeño, la pasión por el dibujo. El desafío en la Escuela de Bellas Artes lo llevó a  una decisión: apostar por el dibujo. No fue fácil. Cuando tenía dieciocho años se fue a Buenos Aires. Golpeó puertas. Llevó sus dibujos a diarios y revistas. Y durante un tiempo no pasó nada. Hasta que llegó aquel día en que una revista publicó su primera página de humor. Y después llegó Mafalda, una niña que preguntaba, que cuestionaba, que no se conformaba, una niña que hablaba de la familia, de la política, de la guerra, de la injusticia y de un mundo que muchas veces parecía no tener respuestas. Y aquella niña que nació de un dibujo terminó hablando en muchos idiomas. Mafalda dejó de ser solamente argentina. Se hizo universal, pero detrás del personaje universal estaba un mendocino. Quino nunca dejó de serlo.

El periodista rescató las historias y los personajes inolvidables de Mendoza: de Favio a Bairoletto y de Locche a Carlos Alonso.

-¿Cómo recordás a Julio Le Parc?

-Fue un artista mendocino que convirtió la luz y el movimiento en una forma nueva de mirar el mundo.   Pasó su infancia en Palmira, su padre era ferroviario. Aquel sitio de barrio obrero, viñas y acequias quedó para siempre en su memoria. En una visita a Mendoza, tuve el honor de entrevistarlo, fue en Radio Libertador, en el año 2000. Le Parc hablaba de Mendoza con una emoción especial. Es que había recorrido el mundo. Había expuesto en los grandes museos… Había revolucionado el arte contemporáneo, pero cuando hablaba de su infancia, volvía a Palmira, volvía a las acequias, a las plazas, a los juegos, a la cordillera. El artista que conquistó el mundo seguía llevando dentro suyo a Mendoza.

 -¿Y cómo fue la relación con Leonardo Favio?

-Con Favio cambia todo porque su historia parece escrita para una película. Nacido en Las Catitas, Santa Rosa, pero criado en Luján de Cuyo. Una infancia humilde, las calles, las fincas, los pájaros. El Orfanato y  una madre vinculada también al mundo artístico,  el radioteatro. Leonardo Favio llegó al cine casi como llegan algunas de las grandes historias: sin pedir permiso. Comenzó como actor, aprendió mirando, escuchando, preguntando. Hasta que llegó el momento de ponerse detrás de la cámara. Y entonces apareció un director diferente, un director que no necesitaba mirar hacia afuera para encontrar historias. Miraba hacia adentro, hacia la infancia, hacia los pobres, hacia la gente común. Y así llegaron sus grandes películas, pero Favio no se quedó en el cine. También cantó Fuiste mía un verano, O quizás simplemente le regale una rosa. Y aquel muchacho de Luján de Cuyo se convirtió también en un fenómeno popular de toda América Latina.  Pero siempre, de una manera u otra, está Mendoza.

-Cómo se recuerda  una historia de éxito artístico y luego se también se convierte en una historia de dolor, como la de Carlos Alonso…

-Todavía estoy conmovido por su muerte hace unos días. Fue pintor, grabador, dibujante. Nacido en Tunuyán, formado en Mendoza, un artista que llegó al mundo pero  que nunca dejó de mirar la realidad. Tuve el privilegio de conocerlo, de entrevistarlo, de compartir momentos con él. Y cuando uno conoce a Carlos Alonso entiende que detrás de sus cuadros hay algo más profundo, hay una mirada no quiere decorar quiere decir, quiere denunciar. La historia argentina entró en su pintura, también entró el dolor. La desaparición de su hija Paloma, el exilio y la violencia, por eso  aparecieron obras como Manos anónimas. Alonso pintó el horror, pero pintó también para que no olvidáramos, para que la memoria tuviera una imagen, para que el silencio no ganara.

Roberto Suárez vive cada  instante previo como si fuera una gran final: “Crónicas Menducas será una presentación para reencontrarnos con los personajes y las historias que hicieron posible la Mendoza que conocemos.”

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