2026-09-24

Semillas de tomate enviadas al espacio conservaron su capacidad de germinar tras seis años en órbita

Un experimento de la agencia espacial estadounidense llevado a cabo entre 1984 y 1990 reveló que las muestras expuestas a la radiación solar mantuvieron intacta su viabilidad. Los hallazgos aportan datos clave para evaluar la conservación de cultivos fuera de la Tierra.

En enero de 1990, una cápsula recuperada tras permanecer casi seis años en órbita terrestre devolvió un cargamento de semillas de tomate de la variedad Rutgers que resistieron las condiciones extremas del espacio exterior.

El material formó parte del experimento SEEDS (Space Exposed Experiment Developed for Students), una iniciativa impulsada por la NASA junto al Centro de Investigación Langley y la firma George W. Park Seed Company, que buscaba determinar la capacidad de germinación de material biológico expuesto a la radiación solar y al viento solar.

La plataforma conocida como LDEF (Instalación de Exposición de Larga Duración) fue enviada al espacio en 1984 con el objetivo inicial de permanecer un año en órbita.

Sin embargo, el accidente del transbordador Challenger en enero de 1986 paralizó los vuelos de ese programa durante cerca de 32 meses, lo que extendió de manera imprevista la permanencia de la estructura en el cosmos hasta completar casi seis años de exposición continua.

 

Participación de estudiantes y resultados del experimento

Una vez concretado el retorno de la plataforma, la investigación incluyó la distribución de 132.000 kits de semillas entre 3,3 millones de estudiantes de distintos niveles educativos en Estados Unidos.

Cada grupo escolar recibió un lote de semillas que viajaron al espacio y otro de referencia preservado en tierra bajo condiciones climáticas controladas, según la información analizada por Crónica.

Los registros remitidos por las instituciones educativas revelaron que las semillas expuestas al espacio alcanzaron una tasa de germinación del 73,8 %, superando el 70,3 % registrado por el lote terrestre.

Asimismo, el tiempo promedio para la aparición de brotes fue de ocho días en las muestras orbitales, frente a los 8,3 días necesarios para el grupo mantenido en el planeta.

Un análisis posterior financiado por la NASA y realizado mediante microscopía electrónica determinó que la cubierta externa de las semillas espaciales presentaba una superficie más porosa, efecto provocado por la radiación y partículas solares, lo cual habría facilitado el ingreso de agua y nutrientes al momento de la siembra.

 

Implicancias para el futuro de la exploración espacial

Además de las muestras de tomate, la plataforma LDEF transportó cerca de dos millones de semillas pertenecientes a 120 variedades, 106 especies y 55 familias botánicas.

La evaluación de los contenedores demostró que las semillas conservadas en un recipiente hermético sellado resistieron mejor que aquellas guardadas en recintos ventilados.

Los datos recabados en este ensayo continúan siendo una referencia relevante para la agricultura espacial y el desarrollo de sistemas cerrados de soporte vital, elementos fundamentales para la conservación de insumos vegetales en misiones de larga duración hacia Marte o bases fuera de la Tierra.

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