2026-09-24

Mortandad de ballenatos en Chubut: identifican la bacteria, pero no el motivo del impacto

Los análisis preliminares identificaron la presencia de un microorganismo natural en el agua del Golfo Nuevo. Autoridades de la Secretaría de Ambiente e investigadores evalúan distintas hipótesis —desde la nutrición de las madres hasta el cambio climático— para entender el impacto superior registrado durante esta temporada.

La Secretaría de Ambiente de Chubut, en conjunto con especialistas e investigadores de fauna marina, mantiene un seguimiento exhaustivo sobre la mortandad de ballenatos registrada en la zona del Golfo Nuevo.

Tras la toma y procesamiento de muestras, los estudios preliminares lograron identificar el patógeno causante, aunque la principal incógnita radica en entender los factores que potenciaron su impacto este año.

En declaraciones brindadas a Canal 12, el secretario de Ambiente de la provincia, Juan José Rivera, explicó que la investigación se enfoca en comprender la dinámica de este fenómeno que afectó predominantemente a las crías y no a los ejemplares adultos.

El microorganismo identificado corresponde a la bacteria denominada Erysipelothrix, un elemento que habita de manera habitual y natural en el ecosistema marino. Rivera precisó que, si bien la presencia del patógeno está confirmada a la espera de la documentación formal definitiva, resulta complejo determinar con certeza la causa desencadenante: “Sí sabemos qué es, pero no sabemos si se va a poder saber por qué sucedió”, señaló el funcionario durante la entrevista televisiva.

Entre las principales hipótesis que manejan los especialistas para explicar por qué afectó de forma particular a las crías, se evalúa la condición física de las madres durante la gestación, lo que podría haber derivado en una menor transferencia de anticuerpos mediante la leche o el calostro. Asimismo, se considera la posibilidad de patologías previas en los lactantes o variaciones ambientales en el agua de mar —como alteración del pH o la salinidad impulsadas por el cambio climático— que pudieran haber favorecido la proliferación bacteriana, aunque esta última opción se mantiene como una conjetura sin confirmación.

Por otra parte, desde la cartera ambiental descartaron de forma categórica que el evento guarde relación con la intervención del hombre. Rivera remarcó que no existe vinculación con ninguna actividad humana y recordó que se registran antecedentes de episodios similares provocados por esta bacteria en otras partes del mundo y en diversas especies de mamíferos marinos.

Respecto a las cifras, el conteo final de ejemplares se encuentra en fase de revisión y cotejo entre las distintas instituciones para evitar duplicaciones en los registros. Aunque el número actual supera al de temporadas inmediatas anteriores, las autoridades recordaron que la tasa de mortalidad en crías de mamíferos marinos presenta oscilaciones naturales y que en años previos se han contabilizado picos de hasta 140 ejemplares. Los equipos científicos continúan trabajando de manera coordinada para consolidar el diagnóstico y el análisis de las variables intervinientes.

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