2026-09-22

Adiós a la cuna de Mafalda: cierra Ediciones de la Flor tras 60 años de historia

Tras seis décadas de trayectoria ininterrumpida, la icónica editorial fundada por Ana María “Kuki” Miller y Daniel Divinsky baja sus persianas acorralada por la "emergencia librera", el aumento del papel y la concentración del mercado.

Tras 60 años de trayectoria indiscutida en la cultura argentina, Ediciones de la Flor anuncia el cierre definitivo de sus puertas. La histórica casa editorial de Quino, Fontanarrosa y Maitena pone a la venta su patrimonio histórico a precios de saldo en un escenario marcado por la caída de lectores, la concentración del mercado y la "emergencia librera".

Ediciones de la Flor, el sello emblemático que dio vida a las publicaciones de Mafalda y cobijó a las mentes más brillantes del humor gráfico y la literatura nacional, baja definitivamente sus persianas tras seis décadas de actividad ininterrumpida. La casa fundada y conducida por Ana María “Kuki” Miller —junto a su exmarido Daniel Divinsky— no pudo resistir el embate de la denominada “emergencia librera”, un contexto crítico signado por el aumento prohibitivo del costo del papel, la pérdida vertiginosa de compradores y un mercado fuertemente concentrado por grandes grupos editoriales.

A sus 82 años, Kuki Miller atraviesa el duelo de una pérdida que se siente propia. “Estoy como adormecida”, confiesa la economista y editora que dedicó 56 años de su vida al oficio del libro. A pesar de haber resistido la censura impuesta por la última dictadura militar argentina y salir airosa de incontables vaivenes económicos, la gravedad de la coyuntura presente terminó por asfixiar el proyecto cultural.

"Nuestro sector es un desastre": la asfixia del mercado y la pérdida de Quino

El panorama para la cadena del libro alcanzó una situación límite. “Las librerías están en una situación extrema: no se vende nada”, asevera Miller al describir el desplome ineludible en las liquidaciones de las consignaciones, lo que la llevó a solicitar la devolución de sus ejemplares. Esta parálisis comercial se vio agravada por un cambio estructural en las dinámicas de la industria.

A la crisis generalizada se le sumó un golpe sumamente doloroso, tanto en el plano afectivo como en el financiero: la salida del catálogo de Quino, el autor estandarte de la casa. Miller ingresó a la editorial el mismo año en que nació Mafalda y mantuvo una relación entrañable con el humorista gráfico durante más de medio siglo. Tras la muerte de Alicia Colombo —quien poseía el mandato sobre la obra por decisión expresa del autor—, los sobrinos y nuevos herederos decidieron trasladar los derechos a otro sello editorial.

Si bien la pérdida de su autor estrella aceleró el deterioro económico —que ya había forzado el despido de empleados en 2025—, Miller enfatiza que la causa de fondo radica en las condiciones generales del mercado y las políticas actuales: “Lo determinante fue que ya no podía seguir con la editorial que yo quería. No me lo permitían la situación económica, el mercado ni la estructura editorial del momento”. En ese sentido, no duda en señalar el impacto de las políticas oficiales: “Este gobierno no tiene ningún respeto por la cultura ni aporta nada”.

La cuna de grandes talentos y la mutación de un oficio

Ediciones de la Flor nunca fue concebida como un mero negocio comercial para “llenarse de plata”, sino como un espacio vital de intervención cultural. Bajo su cobijo crecieron y se consolidaron figuras tutelares como Roberto Fontanarrosa, Caloi, Maitena y el propio Quino. Por esa misma razón, la idea de vender la firma a terceros jamás figuró en los planes de su directora: “No soportaría verlo publicar libros que jamás elegiría, ni transformar el catálogo en otra cosa”.

En sus más de cinco décadas al frente del sello, Miller fue testigo directo de la evolución técnica y social de la industria editorial. Su trayectoria abarca desde los libros compuestos en plomo hasta la llegada de las fotopelículas y la transición a los archivos digitales impresos a demanda.

Sin embargo, los desafíos contemporáneos resultaron ser inéditos. A la proliferación del libro digital y las amenazas de la inteligencia artificial sobre los derechos de autor, se sumó una profunda desigualdad competitiva: “Las independientes construyen autores y, cuando los instalan, las compañías poderosas se los llevan. Un librero pequeño tampoco puede competir con una cadena de cincuenta locales”.

El remate de un tesoro histórico: el depósito sale a la venta

El desenlace de Ediciones de la Flor ha generado una escena tan inédita como conmovedora para el mundo de la literatura. Historicamente, la editorial jamás había descartado, destruido ni saldado un solo ejemplar, invirtiendo sumas considerables en mantener sus depósitos intactos. Hoy, por primera vez, ese rico patrimonio cultural sale a la luz y se ofrece al público a precios de remate en su histórico depósito de la calle Sandra Cartasso.

La respuesta de los lectores no se hizo esperar: “Los pedidos, en vez de disminuir, aumentan. Muchas personas buscan el libro que las marcó hace treinta años, que perdieron o nunca volvieron a encontrar. Se quedan conversando con nosotros y cuentan qué lugar ocupó en sus vidas”, relata Miller sobre estas jornadas de despedida, las cuales se mantendrán durante septiembre y se extenderán hasta octubre.

Aunque el cierre definitivo está pautado para finales de 2026, la huella de Ediciones de la Flor permanecerá imborrable. La editorial no solo deja un legado impreso, sino también la memoria colectiva de los miles de lectores que aprendieron a pensar con Mafalda y de aquellos autores que encontraron en sus páginas un verdadero hogar.

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