2026-09-16

Se cumple medio siglo de La Noche de los Lápices

El secuestro de diez estudiantes en La Plata que reclamaban por el boleto estudiantil, quedó en la memoria colectiva de un país y la fecha se mantiene como bandera en reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

La Noche de los Lápices es uno de los episodios más emblemáticos del terrorismo de Estado en la Argentina. Detrás del nombre se condensa un operativo sistemático ejecutado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires y la inteligencia del Ejército entre el 8 y el 21 de septiembre de 1976, cuyo núcleo trágico tuvo lugar durante la madrugada del 16 de septiembre en la ciudad de La Plata.

Antecedentes y el operativo represivo

En 1975, en pleno gobierno constitucional, agrupaciones de estudiantes secundarios —con un rol activo de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)— habían conquistado la implementación del Boleto Estudiantil Secundario (BES) en La Plata. Tras el golpe militar de marzo de 1976, la dictadura suspendió el beneficio en agosto de ese mismo año, una medida utilizada en parte como mecanismo de vigilancia para detectar a los referentes de los reclamos estudiantiles.

Semanas más tarde comenzó la redada. En la madrugada del 16 de septiembre, varios jóvenes fueron arrancados de sus hogares mientras dormían. El operativo estuvo bajo el mando de la Policía bonaerense, encabezada por el general Ramón Camps y el comisario Miguel Etchecolatz, junto al Batallón 601 de Inteligencia del Ejército.

Diez estudiantes fueron secuestrados y trasladados a una red de centros clandestinos de detención que incluyó el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield y el Pozo de Quilmes, donde sufrieron torturas físicas y psicológicas:

Víctimas que continúan desaparecidas: Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel A. Racero y Horacio Ungaro.

Sobrevivientes: Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti.

Del testimonio judicial al símbolo nacional

El caso tomó relevancia pública masiva con el retorno de la democracia. Fue incluido en el informe Nunca Más de la CONADEP y juzgado como un caso paradigmático durante el Juicio a las Juntas de 1985, impulsado por el testimonio clave del sobreviviente Pablo Díaz.

Su impacto social se profundizó en 1986 gracias al libro homónimo escrito por María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, sumado a la adaptación cinematográfica dirigida por Héctor Olivera, que acercó la historia a generaciones de jóvenes.

Con los años, los propios sobrevivientes aportaron matices fundamentales al relato. Emilce Moler ha señalado que la causa de los secuestros no se limitó exclusivamente al reclamo del boleto en 1975, sino que el objetivo central de la dictadura fue perseguir la militancia política, social y el compromiso colectivo de los estudiantes en su conjunto.

En 1998, el 16 de septiembre quedó instituido por ley como el Día de los Derechos del Estudiante Secundario e incorporado oficialmente al calendario escolar. Desde entonces, cada aniversario moviliza a comunidades educativas de todo el país bajo una misma consigna: “Los lápices siguen escribiendo”.

¿Por qué la Noche de los Lápices se conmemora el 16 de septiembre?

La fecha del 16 de septiembre se eligió como día de conmemoración porque esa noche de 1976 tuvo lugar el operativo más numeroso: la policía bonaerense, comandada por Ramón Camps, y el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército irrumpieron en las casas de varios estudiantes de la Escuela Normal Nº 3 y del Colegio de Bellas Artes de La Plata, y se llevaron a la mayor parte de las víctimas. 

En 1998, mediante la Ley 12.030, que modificó la Ley 10.671 de 1987, la Legislatura bonaerense estableció ese día como el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, con el objetivo de que cada año las escuelas reflexionen sobre democracia y derechos humanos. Hoy, la fecha es un recordatorio de que los lápices siguen escribiendo.

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