Sin vivienda tras una vida de esfuerzo: el reclamo de las familias del Marquesado
En diálogo con Crónica, los vecinos Marcela Medina y Marcelo Pacheco expresaron su sentir tras la confirmación oficial de que la zona afectada por el desplazamiento de suelo en enero es técnicamente inhabitable y que las obras demandan inversiones millonarias e inviables. Los vecinos de El Marquesado, calle Mazzaredo y Los Tilos rompen el silencio: entre el impacto del diagnóstico definitivo, el dolor de ser jubilados que deben reconstruir sus vidas y la esperanza pormenorizada tras reunirse con el gobernador, los damnificados exigen celeridad en la entrega de nuevos lotes y asistencia para volver a construir.
El impacto del diagnóstico técnico y la certeza de un dolor anunciado
El dictamen del informe elaborado por la consultora IATASA terminó por confirmar lo que en el fondo muchos vecinos temían, aunque no por ello el golpe dejó de ser devastador. La reunión del viernes a la tarde con el intendente Othar Macharashvili y el secretario de Obras Públicas, Fernando Ostoich, dejó en claro la magnitud del problema: intervenir la zona requeriría mover más de 5 millones de metros cúbicos de suelo —una obra superior a los 100 millones de dólares— sin garantizar una solución definitiva.
Para los habitantes de El Marquesado, la noticia confirmó un diagnóstico que ya preveían. "Desde el primer día pedíamos reubicación. Así que, dentro de todo, de manera práctica, en relación a nuestra psicología, que también tenemos que resguardar, ya estábamos preparados para esta noticia", relata Marcela Medina en diálogo con Crónica. Sin embargo, para los residentes de la calle Mazaredo, la resolución fue un impacto directo a la ilusión de conservar su hogar. Marcelo Pacheco lo expresa con crudeza ante este medio: "Pensábamos que estábamos bien porque algunas casas salieron como habitables y logramos que nos reinstalen el gas. Fue un golpe durísimo; creíamos que con obras se iba a poder solucionar, pero ver que no tenemos nada es durísimo, sin palabras".
La dignidad del trabajo, el esfuerzo de toda una vida y el trato recibido
Detrás de cada propiedad inhabilitada hay décadas de esfuerzo de familias trabajadoras y adultos mayores que ya habían cancelado sus viviendas ante el IPV. La perspectiva de encarar una reubicación a esta altura de sus vidas representa un reto emocional y financiero gigantesco. "Nosotros todos somos vecinos de edad, la mayoría jubilados, y nos encontramos en esta situación de volver a empezar de una manera no deseada. Somos gente de trabajo, este barrio se autogestionó prácticamente solo y nunca peticionamos nada a la municipalidad ni a la gobernación", enfatiza Medina a Crónica.
En este camino sinuoso, la relación con las autoridades municipales tuvo altibajos desgastantes. Medina remarca que debieron tolerar situaciones de maltrato e imprecaciones por parte de algunos funcionarios ante lo que fue una catástrofe natural, aunque rescata la predisposición y empatía de referentes como Ángel Rivas y Bruno Hernández, quienes mantuvieron las vías de comunicación abiertas y facilitaron la constatación de daños para el certificado de inhabilitabilidad. Por su parte, Pacheco reflexiona sobre la imposibilidad de asumir nuevos compromisos financieros en esta etapa de su vida: "Yo ya estoy jubilado, no estoy en condiciones de sacar un préstamo. El primer paso es que las tierras pasen a ser nuestras, y después veremos cómo sigue el tema para construir".
Un respiro entre autoridades y los pasos hacia la reconstrucción
Tras la confirmación de la inhabilitabilidad, la reunión concretada el sábado con el gobernador Ignacio Torres trajo un alivio urgente entre tanta incertidumbre. En el encuentro se abordó la adjudicación de lotes de similar valor para las familias afectadas, gestiones para acceder a créditos blandos a través del Banco del Chubut y la garantía de que los damnificados no serán sometidos al sistema de scoring. Asimismo, el Municipio ratificó que mantendrá los subsidios y la cobertura de servicios esenciales de luz y gas mientras se concreta la transición.
El compromiso vecinal no se detiene en el reclamo, sino en el acompañamiento mutuo entre los distintos sectores afectados, incluyendo a las familias de Los Tilos y Mazaredo. "El próximo paso es ver cómo entre Provincia y Municipio nos ayudan a encarar la construcción de las nuevas viviendas. Nosotros no solo peticionamos, sino que acompañamos las propuestas para que esto se resuelva lo antes posible", concluye Medina ante Crónica. Con el compromiso de la entrega de tierras en marcha, las familias inician una nueva etapa donde la urgencia pasa por transformar los acuerdos institucionales en bases sólidas sobre las cuales levantar, una vez más, sus hogares.