Día Mundial de la Prevención del Suicidio
Salud Mental del Hospital Regional reforzó la prevención y pidió fortalecer las redes de apoyo
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia llevó adelante este jueves una jornada destinada a concientizar sobre salud mental, acercar herramientas a la comunidad y promover espacios de escucha y acompañamiento.
La actividad estuvo encabezada por integrantes del área de Salud Mental, que trabajaron sobre las principales pautas de alarma, los centros de salud disponibles y la importancia de romper con los estigmas vinculados a las problemáticas de salud mental.
En diálogo con Crónica, la jefa de División de Enlace de Salud Mental, licenciada en Trabajo Social Alejandra Duarte, explicó que el objetivo fue "llevar a la comunidad, poder brindarle espacios también" y acercar herramientas para quienes atraviesan situaciones complejas.
Durante la jornada, además, el equipo de enlace desarrolló un taller destinado a familias que atraviesan situaciones relacionadas con consumos, ideas suicidas y embarazos problemáticos. De esta manera, se abordaron distintas problemáticas que requieren acompañamiento y contención.
Duarte remarcó que la prevención implica poder identificar cómo comienzan determinadas situaciones y prestar atención a señales vinculadas con la angustia, la depresión y determinados pensamientos o cambios de conducta.
Las señales de alarma
Entre las principales pautas de alarma, la profesional mencionó el aislamiento y los cambios bruscos en el comportamiento. "Si antes era muy divertido y ahora está en estado de angustia, se encierra", ejemplificó.
También señaló como indicadores el desgano, dormir durante gran parte del día, no querer realizar actividades, no tener proyectos de vida o evitar el contacto con otras personas. "Todos estos tenemos que tenerlos en cuenta en la casa", sostuvo Duarte, quien también remarcó que permanecer mucho tiempo solo puede constituir una señal a la que los adultos deben prestar atención.
En el caso de niños y adolescentes, además, planteó la necesidad de que las familias conozcan qué hacen durante el tiempo que permanecen solos y qué tipo de vínculos mantienen a través de las redes sociales. "Tenemos que tener una pauta de alarma con el tema de las redes con los chicos, saber con qué está comunicándose, qué es lo que mira, cuánto tiempo está solo", explicó.
Recuperar el diálogo dentro de las familias
Uno de los ejes planteados durante la jornada fue la importancia de fortalecer los vínculos familiares y recuperar espacios cotidianos de conversación. Duarte señaló que desde el equipo de Salud Mental observan que "se está perdiendo la comunicación familiar" y consideró necesario volver a generar momentos en los que los niños puedan expresar lo que sienten.
"¿Con qué referente puede hablar un niño?", planteó la profesional, al remarcar que los adultos también atraviesan jornadas cargadas de responsabilidades y que es necesario generar espacios específicos para escuchar a los más chicos.
En ese sentido, destacó la importancia de preguntarles cómo están, cómo les fue en la escuela y qué les sucede, además de fortalecer las redes de apoyo y la comunicación dentro del hogar.
La profesional también hizo referencia al impacto que tuvo la pandemia en los vínculos sociales. Según explicó, además del incremento de distintas problemáticas, se produjo una pérdida del contacto físico y de los espacios de sociabilización. "Hoy vemos nosotros que la gente se abocó mucho a la virtualidad", sostuvo Duarte, al mencionar que tanto el trabajo como la educación incorporaron fuertemente las pantallas y que esta dinámica también alcanzó a niños y adolescentes.
En el caso de los más chicos, señaló que el uso de redes sociales puede limitar el contacto con sus pares y que los adultos tienen un rol fundamental en brindarles herramientas para reconocer y expresar sus emociones. "Somos promotores también de brindarle herramientas a los niños", afirmó. Entre ellas, mencionó la posibilidad de ponerle nombre a las emociones, identificar qué sienten y generar espacios donde puedan contar qué les está pasando.
Escuchar sin juzgar ni minimizar
Otro de los aspectos centrales de la jornada fue el abordaje del estigma que todavía existe alrededor de la salud mental. Duarte indicó que esta problemática atraviesa a personas de distintas edades y destacó especialmente la participación de adultos mayores en las actividades. Según explicó, también se trabajó sobre la soledad. "Ellos también están en esta etapa de procesar esa angustia y no tienen con quién hablar", señaló. Por este motivo, desde el área se impulsan actividades destinadas a generar espacios de encuentro y escucha para diferentes grupos de la comunidad.
Duarte hizo hincapié en que, ante una persona que atraviesa un momento de sufrimiento, es fundamental evitar los juicios y la minimización de lo que le ocurre. "Siempre le decimos a la comunidad que cuando vemos a alguien que está sufriendo, padeciendo algún problema, que no juzguemos. No juzguemos, no estigmaticemos y no minimicemos", expresó.
En esa línea, destacó la importancia de la escucha activa y de los gestos de acompañamiento. "A veces, quizá, no la palabra, pero el abrazo es un montón para las personas que están padeciendo estos problemas", concluyó.