Epilepsia infantil: autorizan un estudio clave para un niño tras meses de traba burocrática
Tras meses de incertidumbre, gestiones truncas y una fuerte visibilización mediática, la Obra Social del Personal del Petróleo y Gas Privado (OSTPYGP Chubut) autorizó finalmente el estudio médico que requería con urgencia Eros, un niño diagnosticado con epilepsia el año pasado. La medida llega luego de que su madre, Romina Mansilla, agotara diversas instancias administrativas, legales y públicas para exigir el cumplimiento de las prestaciones de salud de su hijo.
El niño de 10 años atraviesa constantes crisis nocturnas y ya pasó por tres tratamientos farmacológicos sin resultados positivos. Ante la falta de avances, su médico de cabecera —y posteriormente un segundo prestador especializado— solicitó la realización de un video electroencefalograma de 24 horas con internación. Este examen es considerado clave por los profesionales para definir con precisión el tipo de epilepsia que padece Eros y así orientar una medicación adecuada, evitando continuar con un proceso de prueba y error que deteriora su calidad de vida.
Meses de trabas administrativas y reclamos legales
Finalmente, la familia recibió la notificación donde se autoriza a Eros a realizar el estudio para tener un panorama más claro sobre su salud, y de ahí evaluar los pasos a seguir con un tratamiento adecuado.
A pesar de que el pedido médico inicial habías sido presentado en enero y de que el niño cuenta con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), la respuesta de la obra social se demoró durante más de ocho meses. Según denunció Mansilla en su momento, durante ese tiempo enfrentó negativas informales por parte del médico auditor, cambios de prestadores que dilataron los turnos por meses y la falta de una negativa por escrito que le permitiera avanzar con un recurso de amparo.
Frente a la falta de respuestas concretas, la familia había recurrido en su momento a distintas intimaciones por escrito, mediante abogado, con manifestaciones directas en la sede de la obra social para exigir ser escuchados.
También expuso el caso a Crónica a comienzos del mes de agosto para destrabar las gestiones que quedaban paralizadas a nivel sindical y administrativo.
Un antecedente de desamparo
Este conflicto no representa el primer obstáculo de la familia con la misma entidad médica. El año pasado, para lograr el diagnóstico inicial de Eros, debieron viajar al Hospital Garrahan en Buenos Aires afrontando los costos de manera particular. En aquella oportunidad, ante la falta de cobertura y derivación por parte de la obra social, la comunidad organizó un mate bingo solidario y vecinos anónimos donaron pasajes para hacer posible la atención médica.
Aunque tras esa evaluación el paciente fue derivado con un especialista en Comodoro Rivadavia, los inconvenientes burocráticos reaparecieron al momento de requerir estudios de mayor complejidad. La resolución de este caso vuelve a poner de manifiesto el impacto de las demoras administrativas en la salud infantil y la situación de vulnerabilidad que atraviesan muchas familias de la región al intentar acceder a las prestaciones de ley.