Crónica en la cordillera
Corcovado enfrenta un juicio millonario
El intendente de Corcovado, Ariel Molina, atraviesa un momento clave en su gestión de más de una década, marcado por un complejo conflicto judicial con un vecino y la evaluación de su continuidad política. El jefe comunal cuestionó duramente el peritaje en la causa que involucra al vecino Pedraza, calificándolo de incorrecto y señalando que una solución técnica adecuada requeriría una inversión significativamente menor a la planteada en el expediente judicial.
Controversias judiciales y gestión municipal
Molina sostuvo ante nuestro equipo que el terreno en disputa es históricamente inundable y que el municipio advirtió sobre la necesidad de elevar el suelo antes de cualquier construcción. El intendente puso en duda la imparcialidad del perito actuante y subrayó que su administración presentó evaluaciones de especialistas en obras hídricas que contradicen el estudio base.
Para el intendente, el origen de la disputa está en un terreno que, según sostuvo, históricamente fue "inundable" y que ya había sido entregado al vecino con la advertencia de que debía ser elevado antes de construir. Molina también cuestionó el peritaje utilizado en el proceso judicial y aseguró que el municipio presentó posteriormente la evaluación de un especialista en obras hídricas que, según su interpretación, demuestra que el estudio anterior fue realizado de manera incorrecta.
Uno de sus principales cuestionamientos apunta al costo de la solución planteada. El dirigente también expresó dudas sobre las circunstancias en las que se realizó el peritaje y cuestionó la relación que, según afirmó, habría existido entre el profesional y el vecino involucrado en el expediente.
Molina aclaró que sus cuestionamientos no apuntan a la jueza, sino al peritaje sobre el cual, según explicó, se habría basado la resolución.
"Si se quiere solucionar en serio el problema a Pedraza, se soluciona con una obrita de 5 millones de pesos, 10 millones de pesos, pero no de 400", afirmó a Crónica el mandatario, desestimando las cifras que rodean el litigio.
El futuro político y el vínculo con Torres
A pesar de la coyuntura judicial, tras 11 años en el Ejecutivo, Molina admitió en otro tramo de la entrevista un desgaste natural y problemas de salud que condicionan su decisión de buscar un nuevo mandato. "O me volveré a presentar como intendente o me iré a mi casa", sentenció, descartando aspiraciones a cargos legislativos. En el plano provincial, el intendente reafirmó su respaldo a la gestión del gobernador Ignacio "Nacho" Torres, con quien mantiene una relación de amistad que ha logrado trascender las diferencias políticas del pasado. "Lo voy a apoyar porque creo que está haciendo las cosas bien", concluyó, reafirmando su postura de priorizar la gestión y el bienestar de los vecinos por encima de las etiquetas partidarias.