2026-08-16

Categoría B

Ameghino primero sufrió y terminó con una lluvia de goles

En barrio Castelli, el escenario no fue el mejor. La cancha no se prestaba para el juego asociado y esta circunstancia provocó que Florentino Ameghino consumiera casi un tiempo para destrabar un partido que terminó en goleada.

Universitario lo aguantó al límite de sus recursos, pero terminó hundido por errores defensivos y por la eficacia de un rival que no perdonó. Eric Castro hizo 3; Maximiliano Guevara sumó 2 y completaron Héctor Quintana y Gustavo Monserrat para un 7-0 que obvió cualquier otro análisis en el debut oficial del Tricolor.

Desde la incomodidad, Universitario jugó su propio partido. El equipo local encontró la fórmula para limitar las intenciones de Ameghino en el arranque. La cancha fue el primer gran obstáculo porque la circulación de la pelota condicionó a los armadores. Y Eric Castro, el habitual termómetro tricolor, lo terminó sufriendo en carne propia, impreciso, intermitente y en un sector de la cancha irregular.

El enganche apareció con lagunas, sin mover la aguja y sin la pelota como cómplice y por eso, el CAFA debió esforzarse para tener la pelota e imponer el juego de su doble cinco.

 

 

Recién pudo clarificar en una entrada de Quintero que tapó el arquero en primera instancia y cuyo rebote, terminó elevado por encima del travesaño. La “U" resistió y, aun desde sus limitaciones, mantuvo el juego lejos de su terreno. Achicó espacios, defendió con dientes apretados y apostó a un contragolpe que tardó en armarse. De igual manera, Matías Romero apareció dos veces para salvar el empate. Primero le tapó un tiro franco a Quintana y enseguida descolgó del ángulo, un tiro libre de Vilte que parecía filtrarse.

Tras un rebote, Maximiliano Guevara anotó el tanto de la apertura sobre los 36 y antes de que se baje el telón del primer tiempo, “Corto" Castro se sacó la espina de la definición y clavó un zurdazo alto para asegurar la diferencia y sellar el parcial 2-0.

 

Eric Castro, goleador y figura.

 

Ya con otra postal del partido, Ameghino buscó cerrarlo temprano. Un toque sutil de Guevara cerró un descuido defensivo del local y cuando el trámite ya se hizo decididamente desigual, volvió a aparecer Castro en toda su dimensión. Primero definiendo en soledad a la altura de la medialuna y enseguida, aprovechándose de una salida en falso del arquero Franco.

El sexto llegó cuando Héctor Quintero sometió al arquero libre de toda marca y el ingresado Monserrat terminó empujando el séptimo y último grito por si quedaban dudas.

 

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Un tiempo para organizar y otro para definir. Florentino Ameghino apuesta a que la renovación parcial de su plantel fortalezca sus cimientos. Porque el equipo apunta a pelear instancias decisivas con la misma estructura de la primera parte, un entrenador consolidado y una idea de juego que parece afianzarse.

La misión de Universitario es, ciertamente, más modesta. Los cambios técnicos implican siempre una renovación de plantel que obliga a arrancar siempre de cero. Y a perder puntos casi inevitables en ese proceso. Los dos extremos parecieron quedar expuestos en el 7-0 y muestran dos realidades que van más allá de un resultado.

 
 
 
 
 
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