La recaudación rebotó un 1% en julio impulsada por Ganancias, pero el Gobierno necesitará mayor ajuste para cumplir con el FMI
La recaudación tributaria dio algo de tregua, dejó de caer en julio y anotó una suba del 1% real interanual, si se toma como válida la inflación del 2% durante el mes pasado, tal como marcó el consenso del último REM del BCRA. Lo explicó un fenómeno específico que ocurrió en julio: el vencimiento de Ganancias para las personas humanas en julio, a diferencia del de 2025 que fue en junio, hizo la diferencia. Sin eso, se hubiese registrado una caída. Sin embargo, la recaudación dejó otra buena noticia, que fue una mejora real del 5,7% en el IVA DGI, indicador de consumo. Otros tributos atados a la actividad económica, en cambio, tuvieron desempeño negativo.
Los ingresos del fisco fueron una explicación clave de la contracción del superávit primario que se observó durante el primer semestre del 2026, lo que obligará al Gobierno a pedir un waiver al FMI ya que se incumplió la meta fiscal de la primera mitad del año, que exigía un positivo primario de $6,8 billones entre enero y junio, aunque solo se logró uno de $6,2 billones. Tal como reconoció el ministro de Economía, Luis Caputo, el recorte del gasto va encontrando límites y la economía necesita un repunte del PBI que traccione a los ingresos del fisco.
Hacia adelante, la meta de fin de año tampoco luce demasiado sencilla. El FMI obliga a un superávit de $16,8 billones a lo largo del 2026. En el primer semestre del año, según los datos oficiales de la Secretaría de Hacienda y la inflación promedio publicada por el Indec, el recorte del gasto primario fue del 1,9% real. Según el presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadin Argañaraz, el Gobierno deberá intensificar el uso de la motosierra y llegar a un ajuste de entre 2,8% y 3,8% interanual para cumplir. El mismo Argañaraz previo una baja de entre el 3% y el 4% anual real para los ingresos tributarios.
La recaudación tributaria había marcado una caída del 7,3% interanual real en junio, lo que se había explicado por la baja de retenciones, en primer lugar, y por una escasa tracción del consumo y la actividad, en segundo, aunque también había existido cierta incidencia del mismo fenómeno que en julio salvó las cuentas: la prórroga del pago de la declaración jurada de Ganancias para personas humanas correspondiente a 2025, que pasó de junio a julio.
Solo para tomar como referencia, si Ganancias se hubiese movido simplemente como la inflación (en los hechos creció un 23,1% real), habría recaudado unos $962.000 M menos en julio y sin eso la recaudación informada por ARCA habría caído un 3,2% real interanual. En cambio, en ese escenario imaginario, en el que el vencimiento de Ganancias ocurría en junio, aquel mes habría terminado de todas formas con una caída real, aunque más cercana al 3% real anual (en lugar del 7,3% de baja que se observó).
El IVA DGI dio la buena señal del mes, al anotar una suba del 5,7% interanual real. Vale remarcar que el IVA DGI es indicador del consumo privado del mes anterior, es decir junio, y de la capacidad de pago de las empresas en julio. El impuesto al cheque, en cambio, cayó un 11,2% real anual. Los derechos de importación marcaron una baja notable del 26,9%, señal de continuidad en la baja de las compras externas, algo que viene ocurriendo por la escasa tracción de la inversión productiva. Además, la seguridad social, que se mueve por la evolución del salario y el empleo, cedió un 3,2% real anual. Las retenciones, por la baja impulsada por el Gobierno, cayeron un 22,9% anual real.
Con información de BAE Negocios - Grupo Crónica.