Los gastos del Millonario
Correa tiene jerarquía, fue campeón del mundo y en México produjo 23 goles y 14 asistencias, por lo que todavía no puede ser juzgado por sus primeros minutos en River.
Sin embargo, la comparación con su llegada al Atlético de Madrid resulta incómoda. En 2014, el club español pagó unos ocho millones de euros por un Correa de apenas 19 años, con toda su carrera y potencial de reventa por delante.
River ahora desembolsó una cifra mayor por el mismo futbolista doce años después. El Atlético compró futuro; River necesita soluciones inmediatas.
El contraste también aparece en el predio Cantilo, donde se entrenan los futbolistas apartados hasta conseguir nuevo club. Allí están Kevin Castaño, Maximiliano Salas, Fabricio Bustos, Ian Subiabre, Germán Pezzella, Giuliano Galoppo, Matías Galarza Fonda y Matías Viña.
La inversión conservadora por ese grupo ronda los 41 millones de dólares: 13 millones por Castaño, 10 por Salas, cinco por Bustos, 4,5 por Pezzella, cuatro por Galoppo, cuatro por Galarza Fonda y 500 mil por el préstamo de Viña. Con otras estimaciones, el monto podría acercarse a 44 millones, sin contar salarios ni primas.
La mayoría de esas incorporaciones se concretó entre agosto de 2024 y comienzos de 2026. Algunos fueron pedidos por Marcelo Gallardo, otros llegaron con la estructura dirigencial anterior, pero todos terminaron fuera del proyecto durante el mandato de Stefano Di Carlo.
A ese grupo se suman otros negocios que no dieron el resultado esperado. Rodrigo Villagra costó unos 10 millones y fue transferido al CSKA de Moscú por cinco millones por el 50 por ciento. Adam Bareiro demandó 4,5 millones y se fue tras 16 partidos sin goles, con River recuperando aproximadamente cuatro millones entre distintas operaciones. Nicolás Fonseca costó 2,257 millones por el 60 por ciento y fue vendido un año después por unos 2,2 millones. Agustín Sant’Anna demandó tres millones y salió por 1,8 millones por el 70 por ciento.
También aparecen Maximiliano Meza, que rescindió y volvió libre a Independiente; Franco Carboni, que ni siquiera debutó pese a los 500 mil euros de su préstamo; Gonzalo Tapia, comprado por 1,1 millones y cedido a San Pablo; y Juan Fernando Quintero, por quien River pagó 2,2 millones para liberarlo de América de Cali y luego rescindió un contrato que llegaba hasta 2027.
Sumados los jugadores marginados y estos casos, River invirtió desde 2024 entre 66,5 y 69,5 millones de dólares brutos en futbolistas que no rindieron como se esperaba o ya dejaron de formar parte del proyecto.
Un organigrama con muchos responsables
Stefano Di Carlo conduce el club, Enzo Francescoli continúa en la estructura futbolística, Pablo Longoria fue incorporado para profesionalizar el área y Eduardo Coudet tiene responsabilidad sobre la conformación del plantel, además de los departamentos de scouting y rendimiento.
El problema aparece cuando hay que determinar quién recomendó, evaluó y autorizó a los jugadores que hoy entrenan en Cantilo. La responsabilidad está tan repartida que termina diluida.
Di Carlo prometió un mercado “agresivo” y River ya comprometió más de 25 millones de dólares entre Correa, Mauro Arambarri, Giovanni González, Rafael Santos Borré y el préstamo de Lucas Beltrán, cuya obligación de compra podría aumentar aún más la inversión.