Trump, previo a la asamblea de la ONU: "Netanyahu no será arrestado, bajo ningún concepto ni circunstancia"
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, reconoció que la ciudad carece de competencia legal para ejecutar la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) contra Benjamín Netanyahu, aunque declaró al primer ministro israelí "no bienvenido" en la metrópoli de cara a la asamblea general de la ONU.
Tras un análisis del Departamento Legal de la Alcaldía, Mamdani confirmó que las fuerzas de seguridad locales no poseen facultades para detener a un mandatario extranjero protegido por inmunidad federal. "Está claro que no tenemos la autoridad legal independiente para hacer efectiva esta orden; sin embargo, el gobierno federal sí la tiene, y le insto a que se una a la CPI y ejecute dicha orden", afirmó el alcalde en un video publicado en sus redes sociales. Asimismo, enfatizó que
"Benjamín Netanyahu no es bienvenido en la ciudad de Nueva York, como tampoco lo es ningún otro criminal de guerra en libertad".
Contexto de la orden y reacciones internacionales
La orden de detención, emitida en noviembre de 2024 por presuntos crímenes de guerra en la Franja de Gaza, ha generado un fuerte choque político. Mientras el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, confirmó que Netanyahu asistirá a la Asamblea General en septiembre de 2026, el presidente Donald Trump descartó cualquier posibilidad de arresto, asegurando que el líder israelí no será detenido bajo ninguna circunstancia en territorio estadounidense.
La réplica de Netanyahu: "Está del lado de los terroristas"
Las declaraciones de Mamdani —quien asumió como el primer alcalde musulmán de Nueva York y había prometido en campaña explorar vías para detener a Netanyahu— provocaron una inmediata y severa reacción por parte del jefe de Gobierno israelí.
Al ser consultado por la prensa internacional sobre las advertencias de la alcaldía, Netanyahu desestimó la amenaza de arresto y arremetió de forma directa contra el político neoyorquino:
"Él está del lado de los actores terroristas. Y creo que el problema es que no reconoce o no le importa que quienes odian a los judíos y a Israel, en última instancia, odian a Estados Unidos", aseveró el primer ministro israelí.
Por su parte, la representación diplomática de Israel ante la ONU confirmó que Netanyahu no cancelará su agenda y participará con normalidad en la Asamblea General de septiembre para presentar la postura oficial de su país.
Trump garantiza inmunidad total: "No será arrestado bajo ningún concepto"
El presidente Donald Trump también intervino en la polémica para cerrar de manera categórica cualquier posibilidad de que las autoridades estadounidenses cooperen con la Corte Penal Internacional o acaten la petición de la Alcaldía de Nueva York.
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense ofreció garantías explícitas al líder israelí:
"Benjamín Netanyahu no será arrestado, bajo ningún concepto ni circunstancia, mientras se encuentre en los Estados Unidos", sentenció Trump.
En la misma publicación, el presidente defendió las acciones militares del Ejecutivo israelí, argumentando que Netanyahu se encuentra combatiendo a la "República Islámica de Irán", régimen al que responsabilizó por la muerte de manifestantes iraníes y de miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Un choque político previo a la Cumbre de la ONU
La controversia escala a las puertas de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, la primera que enfrentará a la administración de Mamdani con la diplomacia internacional en suelo neoyorquino.
Aunque la CPI acusa a Netanyahu de presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad por las operaciones militares en la Franja de Gaza, la posición de Washington es determinante: al no ser Estados Unidos firmante del Estatuto de Roma y contar con leyes federales que prohíben explícitamente colaborar con la CPI, la solicitud de Mamdani queda neutralizada en el plano institucional, dejando la disputa en el terreno del enfrentamiento político y mediático.
Además, la Cláusula de Supremacía de la Constitución de EE. UU. y el Acuerdo de la Sede de la ONU de 1947 garantizan la inmunidad diplomática y el libre tránsito de jefes de Estado, dejando cualquier decisión sobre el estatus del primer ministro exclusivamente en manos del gobierno federal en Washington.