Mundial 2026
La final del Mundial más cara de la historia
La cuenta regresiva para la final del Mundial 2026 entre Argentina y España ya arrancó, y la FIFA habilitó la última oportunidad para conseguir entradas al partido que se jugará este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.
El problema es el precio: se trata de la final más cara en la historia de la Copa del Mundo, con valores que, convertidos a pesos, resultan inalcanzables para el hincha común.
Las últimas localidades disponibles por el canal oficial arrancan en 7.000 euros y llegan hasta 50.000 euros en las zonas premium. Al tipo de cambio oficial de este viernes ($1.735), eso equivale a un rango que va desde los $12,1 millones hasta los $86,7 millones.
Y si la compra se hace con tarjeta argentina -donde rige el euro tarjeta, hoy en $2.265,67-, el gasto real trepa: la entrada más "barata" pasa a costar cerca de $15,9 millones y la más cara supera los $113 millones.
La reventa se dispara
Las entradas más económicas, de 7.000 euros, corresponden a las ubicaciones más alejadas del campo y con peor visibilidad.
En el otro extremo, los paquetes de hospitality de 50.000 euros incluyen los mejores lugares del estadio, zonas VIP, servicio de restauración y experiencias premium antes y después del partido.
El panorama se vuelve todavía más impactante en el mercado de reventa. En distintas plataformas, algunos vendedores piden hasta 90.000 euros por una sola entrada, aprovechando la enorme demanda del duelo entre dos de las selecciones más convocantes del planeta.
Ese número, pasado a pesos, ronda los $156 millones al cambio oficial y se dispara por encima de los $203 millones calculado con el euro tarjeta.
Las localidades que la FIFA ofrecía en los primeros meses de venta, que iban de 3.650 a 9.600 euros (entre $6,3 millones y $16,7 millones), se agotaron hace tiempo.
La FIFA aclaró que solo reconoce como seguro su canal oficial de reventa y recomendó evitar plataformas no autorizadas para no caer en fraudes o quedarse con entradas que después sean invalidadas.
50 veces más costos que la definición de la Champions
Para dimensionar la escalada, alcanza con compararla con la final de la Champions League, el partido de clubes más caro del calendario.
Para el duelo entre PSG y Arsenal de mayo pasado, la UEFA vendió sus entradas al público a un máximo de 950 euros, con paquetes de hospitality que arrancaban en 3.500 euros y una reventa que trepaba desde los 1.800.
Es decir: la localidad más cara de la final del Mundial cuesta más de 50 veces la entrada más cara que la UEFA ofreció al público para su gran final.
La política de precios fue uno de los temas más polémicos de todo el torneo. La FIFA estrenó en esta edición un sistema de precios dinámicos, similar al que usan las aerolíneas o las plataformas de venta de entradas para recitales: el valor sube de manera automática cuando la demanda se dispara.
El resultado fue una escalada sin precedentes. Incluso en la fase de grupos, algunas entradas se vendieron por unos 500 euros (alrededor de $867.500), cifra que ya en su momento generó críticas de aficionados y organizaciones de consumidores.
El contraste lo da el partido por el tercer puesto entre Francia e Inglaterra: las últimas entradas oficiales para ese encuentro todavía se conseguían desde 865 euros (cerca de $1,5 millones), un valor alto pero muy lejos del de la gran final.
Menos turismo pese al Mundial
El costo récord de las entradas también repercutió fuera de los estadios. Según había informado la agencia Reuters durante el torneo, Estados Unidos recibió un volumen de turistas menor al que preveían muchos operadores.
Mientras los precios de los partidos alcanzaban niveles históricos, las tarifas hoteleras y los vuelos internacionales bajaban en varios destinos vinculados al campeonato, un comportamiento poco habitual en una competencia de esta magnitud.
Para muchos hinchas, el precio de las entradas, sumado a vuelos transoceánicos, alojamiento y estadía, terminó definiendo la decisión de no viajar.