Debate ético por el plan de Milei para crear corporaciones "no humanas" en Argentina
En una columna de opinión en el Financial Times titulada "Argentina invites IA to free itself" (Argentina invita a la IA a liberarse), el mandatario —junto a Federico Sturzenegger— delineó un agresivo plan para crear "corporaciones no humanas" de responsabilidad limitada. El proyecto enviado al Congreso abre las puertas a sociedades comerciales controladas por algoritmos y desprovistas de dueños físicos, encendiendo un feroz debate ético y legal.
Lee también: Un pensador israelí cruza y alerta a Milei sobre el peligro de un "Estado IA"
El debate global en torno a la gobernanza de la Inteligencia Artificial (IA) ha sumado un actor disruptivo en el escenario suramericano. El presidente de la Nación Argentina, Javier Milei, defendió en el diario británico Financial Times la necesidad de expandir las fronteras tecnológicas despojándolas de la "mano mortal" de una regulación burocrática prematura.
“Es un compromiso de mantener la IA sin regular para que pueda desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”
(Javier Milei en su columna para Financial Times)
La columna, realizada en colaboración con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, acompañó el envío de un ambicioso proyecto de ley al Congreso argentino. Con este marco normativo, el Gobierno busca dotar al país de ventajas institucionales para capturar el masivo flujo de inversiones globales que las principales potencias occidentales —particularmente la Unión Europea con su estricto reglamento AI Act— amenazan con ralentizar mediante normativas restrictivas.
“Argentina se ha transformado en los últimos dos años... La inflación, antes una amenaza existencial, ha sido controlada —aunque la tarea no ha terminado—. Un superávit fiscal, combinado con el programa de desregulación más ambicioso del mundo, ha devuelto la economía a una trayectoria de crecimiento tras 15 años de estancamiento. Las inversiones fluyen hacia nuestros recursos energéticos y mineros de clase mundial, en una región de estabilidad geopolítica, algo cada vez más escaso"
(Javier Milei en su columna para Financial Times)
Traducido al castellano: SRLs a nombre de "nadie"
El núcleo de la controversia radica en el segundo pilar del proyecto presidencial: la creación de las "corporaciones no humanas". En un minucioso análisis televisivo emitido por la señal TN, el especialista Julio López tradujo el complejo lenguaje normativo a la realidad civil: “Imagínate una SRL hecha directamente por algoritmos que van a estar a cargo de esas sociedades. Leyendo el proyecto que se mandó al Congreso, básicamente esta sociedad no va a tener un dueño con nombre y apellido”.
El texto del Ejecutivo estipula que este tipo de corporaciones artificiales pueden tener un socio humano o no. Es justamente en la opción del "o no" donde el andamiaje legal habilita la existencia de Sociedades Anónimas que, en los hechos, estarán a nombre de absolutamente nada y de nadie.
El Paradigma de Ámsterdam y la advertencia de Harari: ¿Responsabilidad o impunidad absoluta?
Para respaldar su audaz propuesta legal, Javier Milei apeló a un paralelismo de largo alcance histórico. Recordó los hitos de 1602, año en que la fundación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales introdujo formalmente el concepto de "responsabilidad limitada" en el comercio transoceánico, transformando a la ciudad de Ámsterdam en el corazón financiero del mundo moderno. Milei argumentó que los mayores momentos de explotación del capital ocurrieron gracias a que la ley puso un techo al riesgo, permitiendo emprendimientos de alto peligro sin lastimar de muerte el capital total del inversor humano.
“Que Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación a vela“ (Javier Milei en su columna para Financial Times)
Sin embargo, los críticos no tardaron en desmontar la analogía. En las mismas páginas del diario británico, el célebre pensador e historiador israelí Yuval Noah Harari le respondió directamente al mandatario argentino. Cruzando este planteamiento con las advertencias de Harari, el periodista experto en ciberseguridad, Julio López, sentenció en TN el peligro institucional subyacente: “Traducido al año 2026, esto significa la irresponsabilidad absoluta de cualquier socio, porque todo sería delegado a sistemas informáticos que serían, en realidad, los socios de esa sociedad”.
“Ahora necesitamos más que nunca toda nuestra inteligencia para construir el marco que nos permita aprovechar las increíbles oportunidades que tenemos por delante... ¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos calmar tus temores sobre el camino que propuse la semana pasada!”
(respuesta de Javier Milei a Yuval Harari en sus redes sociales)
La gran encrucijada radica en que, si la entidad comete fraudes, estafas masivas o actividades delictivas en el entorno competitivo, no existe a quién llevar preso. La sanción definitiva y el factor disuasorio del derecho penal tradicional —la cárcel— se vuelve completamente irrelevante para una línea de código o un algoritmo autónomo. Como sostiene Harari, una IA enfrentada a la quiebra (lo equivalente a su muerte operativa) estaría dispuesta a vulnerar cualquier marco ético o legal para sobrevivir.
Cuando el "capital no humano" incendió ciudades
El debate sumó una profunda advertencia histórica traída a colación por Harari en su texto de réplica y recuperada por López en TN. Aunque la innovación neerlandesa generó inmensas riquezas en las metrópolis europeas, la absoluta falta de responsabilidad humana trajo consecuencias humanas devastadoras en los territorios coloniales.
El recordatorio histórico es tajante: en 1619, el mercantilismo desbocado y la impunidad de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales terminaron con el asalto y el incendio completo de la ciudad de Jayakarta (en la actual Indonesia) para erigir Batavia sobre sus cenizas, estableciendo un régimen cuasi esclavista administrado fríamente por una corporación autónoma. La irresponsabilidad corporativa e institucional, tarde o temprano, desencadena revueltas feroces y catástrofes sociales.
Contexto legislativo en tensión
Mientras figuras vinculadas al ecosistema de capital de riesgo y tecnomagnates internacionales respaldan la iniciativa de Milei por considerarla una vanguardia desregulatoria, especialistas advierten que el proyecto es jurídicamente frágil en Argentina, dado que la legislación civil exige siempre un responsable humano detrás de cualquier daño provocado.
A medida que el proyecto de ley comience su debate en comisiones, la iniciativa libertaria promete mantenerse en el centro de la polémica global: si la completa emancipación legal de los algoritmos será la llave del progreso, o si "poner todo a nombre de nadie" abrirá una dimensión inédita de delincuencia corporativa e impunidad cibernética que ninguna sociedad humana pueda controlar.