2026-06-03

Ni una menos en Chubut: El 78% de las víctimas de femicidio no había denunciado a su agresor

A 11 años de la primera marcha nacional, la Oficina de la Mujer del STJ difundió una radiografía del horror en la provincia. El 95% de los femicidas pertenecía al entorno cercano de las víctimas y la gran mayoría eran varones jóvenes en su etapa de mayor productividad.

El Observatorio de la Oficina de la Mujer dio a conocer las estadísticas recabadas desde 2013 hasta 2025, y el informe expone la transversalidad geográfica del flagelo, las alarmantes cifras de orfandad y la urgente necesidad de romper el silencio antes de la punta del iceberg.

A 11 años de la primera marcha de Ni Una Menos en el país, el Superior Tribunal de Justicia de la provincia presentó un informe estadístico que revela el perfil de las víctimas y los agresores entre 2013 y 2025.

Los datos confirman que el hogar y los vínculos afectivos siguen siendo los espacios más peligrosos, y que la enorme mayoría de los casos no contaba con denuncias previas.

En el marco de una nueva movilización nacional este 3 de junio bajo la consigna Ni Una Menos, el Observatorio de la Oficina de la Mujer (OM-OVG) del Superior Tribunal de Justicia de Chubut difundió un relevamiento estadístico detallado sobre los femicidios registrados en la provincia entre los años 2013 y 2025.

El informe, que alimenta el Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, busca aportar evidencia empírica para derribar mitos y perfeccionar las políticas de prevención y erradicación de la violencia de género.

El peligro está cerca: El perfil de los agresores

Los números demuestran de manera transversal que el riesgo letal proviene, casi en su totalidad, del círculo íntimo de las víctimas. El 95% de los femicidas pertenecían al entorno cercano de las mujeres asesinadas. El 63% de los agresores eran parejas o exparejas. El 32% eran familiares o conocidos. Solo el 5% de los hechos fue cometido por un desconocido. Respecto al perfil socioeconómico y etario de los victimarios, el observatorio detalló que se trata de "varones comunes, de cualquier entorno".

Entre ellos se registran desde empresarios, trabajadores del petróleo, la pesca, la construcción y el transporte, hasta integrantes de fuerzas de seguridad, changarines y desocupados.

En cuanto a las edades, la violencia letal se concentró mayoritariamente en la etapa de mayor fuerza física y productividad: el 79% tenía entre 19 y 49 años, el 18% entre 50 y 64 años, y solo el 3% era mayor de 65 años.

El documento describe a las víctimas desde su dimensión humana y social, recordando que "tenían sueños y proyectos", y desempeñaban roles diversos en la comunidad como estudiantes, amas de casa, empleadas de comercio, empresarias y trabajadoras de la salud y la educación.

Un impacto colateral dramático es el de la orfandad: cerca del 70% de las mujeres asesinadas tenían hijas e hijos.

La punta del iceberg: El silencio de la violencia

Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades judiciales es la baja tasa de denuncias formales previas al desenlace fatal. Solo el 22% de las víctimas había denunciado formalmente a su agresor. Del 78% restante que jamás acudió a la Justicia, se pudo constatar por vías alternativas (testimonios del entorno, registros médicos o vecinales) que al menos un 22% convivía con situaciones de violencia previa.

Un flagelo transversal a todo el territorio

El análisis histórico (2013-2025) concluye que el femicidio en Chubut es un problema estructural y geográficamente transversal. No distingue entre grandes urbes o comunas rurales, manifestándose por igual en la costa, la meseta y la cordillera. Asimismo, la estadística arroja una dolorosa constante temporal: en 12 años de registros, las mujeres de la provincia solo estuvieron a salvo en dos oportunidades, dado que únicamente en los años 2015 y 2022 el marcador de femicidios logró permanecer en cero.

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