2026-05-26

Gastronomía

Esquel marcó un hito con la elaboración de la empanada más grande del mundo y batió un récord Guinness

Una multitud de residentes y turistas se congregó en el predio de la Sociedad Rural para presenciar el reto gastronómico liderado por el especialista culinario Claudio Jaramillo. La exhibición, cocción y pesaje concentró la atención y el reconocimiento de los presentes tras superar por más de diez kilos la marca histórica previa.

En las instancias previas a las conmemoraciones oficiales por el Aniversario de la Revolución de Mayo, la localidad de Esquel se transformó en el escenario de un acontecimiento inédito al consolidar la preparación de la empanada de carne picada a cuchillo de mayores dimensiones a escala global. El logro se materializó este domingo 24 de mayo en las instalaciones de la Sociedad Rural de Esquel, funcionando como uno de los atractivos centrales de FeriArte —también denominada Feria Patria—, la tradicional exposición de artesanos y realizadores de la zona que extendió su actividad a lo largo de tres jornadas consecutivas.

La coordinación del proyecto estuvo bajo la dirección del destacado maestro de la cocina local Claudio Jaramillo, referente de la pizzería Baruch. El profesional arrastra un notable recorrido en el plano internacional, habiéndose consagrado como campeón ecuménico de la Empanada y la Pizza a la Piedra durante el ciclo 2022, vencedor en el certamen sudamericano del período 2023 y revalidando el título de campeón mundial de la Empanada en la temporada 2024. Su comercio también registraba un galardón previo como campeón sudamericano de pizza gourmet.

Cabe ponderar que el Poder Legislativo de la provincia de Chubut dictaminó la declaración de interés legislativo para el evento desarrollado en la cordillera, poniendo de relieve las capacidades y la carrera en el ámbito de la cocina del mencionado profesional chubutense.

Minuto a minuto: la compleja cocción del gigante gastronómico

La planificación de la estructura despertó un marcado entusiasmo entre los habitantes del ejido urbano y los viajeros de paso, quienes colmaron las tribunas del establecimiento rural con el propósito de seguir de cerca las alternativas de la prueba de cocina. La colosal empanada se confeccionó utilizando una única unidad de masa unificada —condición fundamental exigida para validar el desafío internacional—, la cual albergó en su interior un preparado tradicional a base de pulpa cárnica trozada a mano, huevo duro y cebolla de verdeo.

Las labores de elaboración formal comenzaron cerca de las 20:00 detrás del escenario principal, espacio donde el equipo técnico desplegó el entramado de la masa y distribuyó el relleno sobre toda la superficie. El principal reto para la brigada de cocina no radicaba únicamente en alcanzar el tonelaje proyectado, sino en garantizar que el alimento lograra cocinarse entero sin sufrir roturas y sin que se abriera el repulgue durante la exposición al calor.

A las 20:12, un grupo compuesto por cuatro operarios introdujo la empanada en un horno especialmente acondicionado para la ocasión. A partir de ese instante, se transitaron más de 90 minutos de extrema tensión y expectativa entre los organizadores, cronistas y creadores de contenido que monitoreaban el proceso. Una vez concluido el período de cocción, los realizadores trasladaron la pieza hacia el sector principal del evento y ratificaron que había salido de forma completa y sin daños desde el habitáculo de calor.

La consagración del récord ecuménico y la degustación popular

Aunque las proyecciones iniciales de los organizadores apuntaban a sobrepasar la barrera de los 20.000 gramos, las mediciones definitivas terminaron por convalidar las expectativas más optimistas y sellaron un nuevo récord Guinness gastronómico. Al momento de ejecutarse el pesaje de rigor ante las autoridades, la balanza marcó un registro oficial de 26,10 kilos, pulverizando por más de diez kilos la marca antecedente que le pertenecía a Colombia, país que ostentaba el hito con una empanada de 14,2 kilos.

La cita sectorial sirvió además de punto de encuentro para figuras de relevancia de la gastronomía de la Patagonia y del resto de las provincias del país. El despliegue de las ollas estuvo complementado por la realización de recitales de música sobre el escenario, danzas tradicionales y el funcionamiento de más de 90 puestos de productores regionales diseñados para el esparcimiento de los núcleos familiares.

El tramo de mayor emotividad de la jornada irrumpió al corroborarse la masa neta del producto alimenticio. En medio de los reconocimientos y las aclamaciones generalizadas de la concurrencia, Claudio Jaramillo festejó junto a sus familiares y los colaboradores que integraron la brigada de producción. El cierre definitivo de la velada estuvo marcado por el tradicional corte de la estructura y una degustación abierta al público, la cual permitió a los miles de asistentes saborear una preparación que ya quedó inscripta en la historia de la cocina argentina.

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