2026-05-17

La OMS declaró la emergencia

Alerta mundial por la propagación de una extraña cepa de ébola en África que ya causó al menos 88 fallecimientos

La Organización Mundial de la Salud dictaminó el estado de emergencia sanitaria internacional a raíz de la aparición del virus Bundibugyo en Uganda y la República Democrática del Congo. Desde la entidad aclararon que el escenario actual todavía no se encuadra en los parámetros de una pandemia, aunque genera preocupación debido a que no hay vacunas desarrolladas para esta variante específica.

La Organización Mundial de la Salud determinó esta jornada dominical el establecimiento de una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), lo que representa el segundo escalafón más elevado en el sistema de alertas sanitarias. La medida responde a la expansión de una infrecuente variante de ébola localizada en Uganda y en la República Democrática del Congo (RDC).

 

Desde su sede central en Ginebra, la institución comunicó formalmente que la afección originada por el virus Bundibugyo en las mencionadas naciones africanas configura una situación de emergencia de salud pública internacional. En paralelo, la OMS precisó que la problemática actual no reúne las condiciones requeridas para ser catalogada como una pandemia. De acuerdo con lo establecido por el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), la categoría de ESPII solía ser el indicador máximo de alerta ante una epidemia, no obstante, las modificaciones reglamentarias implementadas en junio de 2024 incorporaron un nivel superior denominado “emergencia debida a una pandemia”.

 

El impacto en la región y la falta de inmunización

El territorio de la RDC experimenta consecuencias severas por la propagación de la cepa Bundibugyo, una mutación del ébola que carece de vacuna disponible en la actualidad. Conforme a los registros de la OMS computados hasta el 16 de mayo, se constataron en laboratorio ocho infecciones y se contabilizaron 246 cuadros bajo sospecha. Asimismo, se reportaron 80 decesos sospechosos dentro de la jurisdicción provincial de Ituri, situada en la porción oriental del país.

 

Por otra parte, se documentó un contagio confirmado en Kinshasa y un fallecimiento en Uganda. Ambos casos se vincularon con personas que efectuaron traslados recientes desde Ituri. En líneas generales, la entidad de salud perteneciente a la Unión Africana notificó un total de 88 muertes asociadas a la enfermedad, sobre un universo de 336 registros sospechosos, de acuerdo con los relevamientos de última hora.

Imagen de los controles sanitarios en Costa de Marfil, uno de los países africanos afecados por el ébola (EFE/EPA/LEGNAN KOULA)

 

El director general de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (África CDC), Jean Kaseya, expuso en una conferencia de prensa virtual convocada de urgencia que ya se comunicaron 336 casos sospechosos y se notificaron 87 muertes en la RDC, a las que se adiciona un fallecimiento en Uganda, totalizando de esta manera las 88 bajas reportadas.

Dificultades operativas y dispersión geográfica

El núcleo del foco de ébola se sitúa en un territorio geográfico de accesibilidad compleja, circunstancia que obstaculizó la realización de estudios de laboratorio sobre las muestras recolectadas y derivó en que las estadísticas oficiales se sustenten mayormente en diagnósticos presuntivos.

Kaseya remarcó que las cifras divulgadas no deben interpretarse como exactas. El funcionario explicó que el brote dio inicio en el mes de abril y que todavía se desconoce la identidad del paciente cero, lo cual impide dimensionar el alcance real de la propagación del virus.

La OMS declara la emergencia internacional por un brote de ébola en RDC y Uganda (Europa Press)

 

Las autoridades del área sanitaria advirtieron que la cantidad de infectados reales podría superar con creces a los datos oficiales. Como muestra de esta problemática se expuso la situación de un ciudadano de 59 años que se trasladó desde la RDC hasta la localidad de Kampala, en Uganda, sin atravesar aislamientos ni protocolos sanitarios, y que terminó perdiendo la vida poco después en un centro médico de la capital de dicho país.

Según los informes de los África CDC, el centro del brote infeccioso se localiza en la demarcación sanitaria de Mongwalu, en la provincia de Ituri. Dicha zona presenta una peligrosidad epidemiológica muy alta debido al intenso flujo de personas motorizado por la falta de seguridad, la explotación de actividades mineras y el comercio fluido con Sudán del Sur y Uganda.

Estrategia de contención y contexto de violencia

A partir de la identificación del virus en territorio ugandés, los África CDC asumieron la gestión directa de las acciones de respuesta y pusieron en marcha el Equipo de Apoyo a la Gestión de Incidentes (IMST) a escala continental. La conducción de este grupo fue asignada a la doctora Ngashi Ngongo, quien previamente estuvo al frente de la gestión de la emergencia por mpox.

El panorama epidemiológico se complejiza a raíz de los enfrentamientos bélicos en la zona este de la RDC, donde interactúan las fuerzas del Ejército regular y diferentes agrupaciones de milicias locales. Ante este escenario, Kaseya detalló que la organización mantiene diálogos con los sectores en pugna para transmitir los principios de neutralidad médica y asegurar la apertura de vías humanitarias, motivado por el abandono de sus puestos que realizó el personal de salud comunitario a causa de las hostilidades armadas.

La RDC registra antecedentes sanitarios cercanos, habiendo atravesado otra ola de contagios de ébola entre agosto y diciembre del año 2025 que dejó un saldo mínimo de 34 víctimas fatales. A su vez, el registro histórico más crítico en la nación se produjo entre los años 2018 y 2020, período en el cual fallecieron cerca de 2.300 personas de un total de 3.500 pacientes infectados.

Características de la transmisión y letalidad

El ébola se manifiesta como una fiebre hemorrágica con un alto potencial de contagio y continúa configurando una seria amenaza global. Las herramientas médicas y las vacunas desarrolladas hasta la fecha únicamente muestran efectividad ante la variante Zaire, que fue la causante de las propagaciones más masivas. La propagación de la patología entre seres humanos se efectúa por intermedio del contacto con fluidos corporales o con la sangre de un sujeto portador, independientemente de que se encuentre con vida o fallecido.

Los individuos que portan la enfermedad solo tienen la capacidad de transmitirla una vez que comienzan a evidenciar sintomatología, existiendo un período de incubación que puede demorarse hasta un máximo de 21 jornadas. A lo largo del último medio siglo, el agente infeccioso provocó una cantidad superior a las 15.000 muertes en el continente africano. La actual emergencia representa el decimoséptimo brote documentado en la RDC desde la aparición inicial de la enfermedad en el año 1976. En consonancia con las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, el padecimiento registra un índice de mortalidad que oscila entre el 60% y el 80%.

 

Con información de AFP y EFE.

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