Recomendaciones esenciales para proteger a las mascotas ante el descenso de la temperatura
Con motivo del Día del Animal, que se celebra en Argentina cada 29 de abril, especialistas en veterinaria difundieron una serie de pautas orientadas a mitigar el impacto de las bajas temperaturas en los animales domésticos. El enfoque principal reside en la prevención como estrategia fundamental para el hallazgo temprano de dolencias y el mantenimiento de una vida saludable.
La vigilancia constante y la adaptación al entorno son pilares del bienestar animal, concepto definido como el estado de equilibrio emocional y ausencia de dolor en el ser vivo. En un país donde 8 de cada 10 hogares conviven con un perro o un gato, la comprensión de sus necesidades frente al otoño y el invierno resulta determinante.
Acondicionamiento y refugio
La doctora Silvina Muñiz, titular de la Asociación de Veterinarios Especializados y representante ante la FIAVAC, sugiere prestar especial atención al entorno. Si bien el pelaje actúa como protección natural, las razas de pelo corto presentan mayor vulnerabilidad al frío. En caso de utilizar indumentaria, esta debe ser de materiales suaves y permitir el movimiento.
Es indispensable proveer un espacio cálido con colchones adecuados. Los animales suelen buscar fuentes de calor, como estufas, por lo que los responsables deben controlar la distancia para prevenir accidentes. Mientras que los perros pequeños suelen disfrutar de ser arropados, en los felinos no se recomienda el uso de vestimenta, aunque sí asegurarles un ambiente templado.
El rol de la actividad física
Un factor que suele agravar la sensación de frío es el sedentarismo. La falta de ejercicio no solo disminuye la generación de calor corporal, sino que también propicia el sobrepeso durante los meses invernales. Por ello, se aconseja mantener las rutinas de movimiento, como las caminatas matutinas, que ayudan a regular la temperatura del animal para el resto de la jornada.
Prevención y planes de salud
La directora de Vetify, Sabrina Pfeifer, señala que los cambios climáticos son factores de riesgo que frecuentemente no se tienen en cuenta. La llegada de las bajas temperaturas puede intensificar problemas articulares o provocar afecciones respiratorias si no se toman medidas proactivas respecto a la nutrición y el control médico.
Actualmente, el paradigma del cuidado animal se ha desplazado hacia un modelo de atención continua. El acceso a planes de salud que contemplen consultas, vacunas y desparasitaciones de calendario permite a los tutores contar con previsibilidad. Esta inversión en prevención médica, sumada a la atención de los factores ambientales, se traduce directamente en una mayor longevidad y calidad de vida para los animales de compañía.
Con información de Tiempo Sur.