Alerta en el mercado laboral: se perdieron más de 200.000 empleos privados
La economía argentina enfrenta una señal de alerta roja en uno de sus pilares más sensibles: el empleo asalariado privado registrado. Según los últimos datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo analizados por especialistas, la destrucción de puestos de trabajo de calidad no solo se ha acelerado, sino que ha crecido de manera sostenida.
El deterioro del mercado laboral no es un fenómeno aislado de las últimas semanas, sino que responde a una dinámica de retracción sostenida. Desde mayo de 2025, se acumulan ocho meses consecutivos de caída en la contratación formal. Esta racha negativa coincide con un contexto de aceleración inflacionaria, que ha erosionado la capacidad de planificación de las empresas y el poder adquisitivo de los hogares.
En noviembre de 2023, la pérdida de puestos formales se situaba en torno a los 105.000. En la actualidad, esa cifra ha escalado por encima de los 270.000.
Este incremento del 90% en la pérdida de empleos en poco más de dos años refleja un deterioro progresivo que ha pasado de ser una luz de alerta a una crisis estructural del sector.
El fenómeno de la "precarización de refugio"
Uno de los puntos más alarmantes del escenario actual es que la destrucción de empleo registrado no encuentra un sistema de compensación en puestos de igual jerarquía. Ante la falta de vacantes en empresas, los trabajadores que pierden su empleo formal están migrando hacia el sector independiente y el monotributo.
Este desplazamiento es visto con preocupación por los analistas por varias razones como la inestabilidad (el trabajo independiente carece de la previsibilidad de un sueldo fijo), falta de cobertura (se pierden beneficios básicos como la obra social corporativa, las vacaciones pagas y las indemnizaciones) y destrucción neta (a pesar de que el número de monotributistas crece, el balance general sigue siendo negativo. Es decir, se cierran más puestos de trabajo de los que se logran crear bajo cualquier modalidad).
Consecuencias sociales y económicas
"La tendencia es importante", advierten los especialistas, subrayando que la persistencia de este fenómeno podría acarrear graves consecuencias sociales si no se logra revertir en el corto plazo. La caída del empleo registrado impacta directamente en el financiamiento de la seguridad social (jubilaciones y salud) y reduce el consumo interno, generando un círculo vicioso que dificulta la reactivación económica.
Hasta el momento, los indicadores no muestran señales de un cambio de ciclo, dejando al mercado laboral en una posición de extrema vulnerabilidad frente a la persistente inestabilidad macroeconómica.
La racha negativa actual comenzó hace ocho meses y ya duplicó el nivel de pérdida de empleo registrado que se observaba a fines de 2023.