¡Segundos afuera!
Sergio “Maravilla” Martínez: “El 11 de abril probablemente sea mi última pelea”
Por Hugo Ferrer
Es uno de los grandes del deporte.
Todavía está presente en millones de argentinos aquella noche inolvidable del relato de Walter Nelson cuando dijo “Salí de ahí, Maravilla.”
Aquel 15 de septiembre de 2012, contra Julio César Chávez Jr., fue por la conquista del título mundial de peso medio del CMB. En el último round, Maravilla la estaba pasando mal. El mexicano lo tiró dos veces. Estuvo a punto de noquearlo. Y así llegó la frase eterna por TyC Sports. Quedó grabada para siempre.
Sin dudas, hay momentos en la vida de un deportista que tienen un peso especial. No son simplemente una pelea más, un combate más o una noche más. Son despedidas, balances, historias que se cierran. Y eso es lo que vive hoy Sergio “Maravilla” Martínez, que a los 51 años se prepara para lo que podría ser su última vez arriba del ring.
La radio tiene su magia. El domingo 5 de abril, a las ocho de la mañana, domingo de Pascuas, pude escuchar un reportaje ameno, distinto, que apeló a la nostalgia y la emoción.
“Maravilla” confirmó que el combate del próximo 11 de abril podría ser el último de su carrera profesional. Lo hizo en diálogo con Guillermo Stronatti en el programa Tierra Adentro de Radio Nacional, donde repasó su presente, su historia en el boxeo y su vida actual.
Radio, boxeo y pasión
El destino es así: la relación entre el boxeador y el periodista tiene una historia hasta hoy desconocida.
Maravilla tenía 20 años y viajaba desde Quilmes al Café Tortoni, en la Avenida de Mayo, donde Alejandro Dolina transmitía en vivo a la medianoche por Radio Continental su programa La venganza será terrible. El co conductor era Guillermo Stronatti. “¡Fui a verlos hasta Mar de Plata!”, le dijo Maravilla. Oyente en vivo y en directo, donde sea. “Era un oyente fiel”, como diría Rolando Hanglin.
Alejandro Dolina y Guillermo Stronatti en el estudio, con La Venganza será terrible. Maravilla iba al estudio para ver el programa en vivo y en directo.
Dolina y Stronatti en Mar del Plata, cuando hacían radio en la ciudad feliz. Maravilla también los seguía. “Era un oyente fiel”.
Hace unos días, el boxeador estuvo en el programa de Adrián Korol, también en Radio Nacional, y Stronatti fue testigo y protagonista: “¡Cómo te quiere y te reconoce la gente, cómo pide una foto con vos. Yo fui durante media hora fotógrafo de Maravilla Martínez. Impresionante, después caminaste por la calle Maipú… ¡Qué lindo recibir ese afecto!”
El ex campeón también destacó el cariño del público argentino. “Aquí el afecto de la gente es espectacular. En España son más respetuosos, menos invasivos, pero también hay reconocimiento”.
Además, Stronatti reforzó su pasión por el boxeo: “Yo hacía en Radio Rivadavia los sábados a la noche, una suplencia del locutor oficial que era el ‘Vasco’ Echeverry, y de Las noches de boxeo de Osvaldo Caffarelli, la voz del box, y así lo presentamos los sábados a la noche. Estaba Horacio García Blanco, de comentarista.”
Entrenamiento, mamá y los golpes
Maravilla no se olvida de su orígen. Quilmes sigue siendo su lugar en el mundo. “Tengo familia, tengo familiares que son entrenadores de boxeo y unos cuantos muchachos. Uno de mis tíos tiene el gimnasio Quilmes Oeste. Voy y entreno porque me tengo que poner en línea, tengo que entrenar y prepararme. Así que aproveché, hice un 2x1: fui al gimnasio, vi a mi tío y después fui a la casa de mi madre.”
Sergio Maravilla Martínez, entre su pasión por el boxeo y no oliva su orígen en Quilmes.
El encuentro con su madre le da energías y sentido a su vida y su pasión por el boxeo: “Muchos chicos quieren seguir el boxeo. Es un deporte que cuando la gente lo conoce es muy adictivo. Se dan cuenta que cuando van a un gimnasio de boxeo, no vas y te pegan; es decir, en un momento sí te empiezan a pegar, pero tampoco es que te empiezan a pegar, uno está preparado, hay cambios de golpes, combinaciones. Cuando van chicos y empiezan a llevar a los amigos, y es lo que pasa en el gimnasio: de repente te encontrás 50 o 60 pibes entrenando en simultáneo, y todo el tiempo van rotando, hasta 150 personas por día. Y eso es un placer.”
¿Será la última pelea?
“Va a ser probablemente mi último combate y la última vez que subo a un ring”, aseguró Maravilla Martínez. El rival será Nicolás “El Picante” Arrisque, un peleador con experiencia internacional y estilo agresivo: “Es un tipo que va siempre al frente, que busca el intercambio de golpes. Es muy buena gente, pero arriba del ring hay que estar preparado”.
A los 51 años, Maravilla aseguró que llega en buenas condiciones físicas y dentro del peso acordado. “Estoy en categoría, incluso hay días que estoy por debajo. Él tuvo que bajar varios kilos”.
Una vida entre Argentina y España
Durante la entrevista, Martínez contó que actualmente divide su tiempo entre Argentina y España, donde reside desde hace más de dos décadas: “Vivimos cuatro o cinco meses en Argentina y después nos vamos al hemisferio norte. Elegimos el verano porque no nos gusta el frío”. Además, adelantó que tiene previsto viajar a Egipto en los próximos meses y continuar recorriendo el mundo.
Los ídolos y el aprendizaje
Maravilla recordó que sus grandes referentes fueron Carlos Monzón y Muhammad Ali, aunque reconoció que el boxeador que más lo marcó fue el estadounidense Pernell Whitaker (murió a los 55 años en 2019). Se emocionó al recordarlo: “Whitaker hacía magia. Para mí era ciencia ficción, hacía fácil lo imposible”.
La maldita rodilla derecha
Uno de los momentos más impactantes del reportaje fue cuando relató la grave lesión que sufrió en la rodilla derecha y que lo mantuvo alejado del ring durante años.
“El dolor era inhumano”, según explicó. El alivio llegó tras sumergirse en aguas termales en Catamarca. “Fue meterme en las aguas termales y calmar el dolor. Después hay una explicación médica: en mi rodilla tenía dos bacterias: estafilococo y estreptococo. Estaban haciendo un desastre: comían durante unos pocos días dentro de mi cuerpo, el tejido blando, me comió todo el cartílago y algún hueso. Se cuelan y ahí empiezan a comer. Cuando estaban despiertas y comiendo durante varios días, el dolor era increíble, y cuando de repente descansaban y dormían, ya dejaba de doler tanto. Me metí en las aguas termales y se me fue el dolor. Se murieron las bacterias porque las aguas termales tienen una especie de sulfato, porque son aguas volcánicas, entonces esas aguas de ahí mataron las bacterias. ¡Calmó el dolor! Empecé con una broma: ‘Miren que vuelvo, no me duele la rodilla, miren que vuelvo’. Estaba con mi novia, con amigos, y lo que comenzó como una broma en el 2018, al final regresé. Me preparé dos años, volví a boxear en el 2020, en plena pandemia, en agosto del 2020, volví a combatir en España.”
En esa segunda parte, a los 45 años, hizo siete combates, ganó los siete y quedó incluso como número uno del ranking de la Asociación Mundial de Boxeo y estuvo a punto de conseguir la chance mundialista.
El camino hacia el éxito
Martínez también recordó su llegada a España en 2002, poco después del estallido económico en Argentina: “Me fui un mes después del corralito. En España había trabajo y tuve la suerte de caer en un gimnasio de boxeo. Así empezó mi historia en Europa”.
Desde allí construyó su carrera internacional hasta convertirse en uno de los mejores boxeadores del mundo.
Maravilla, corona y gloria.
¿La despedida?
El 11 de abril puede ser la última vez que se lo vea sobre un ring.
Cuando suene la campana no será solo una pelea. Quizás sea la última página de una vida dedicada al boxeo y el cierre de una carrera que ya forma parte de la historia del deporte argentino.
No me olvido que dos grandes periodistas, relatores y apasionados del boxeo, que lo siguieron tanto tiempo, lo alentarán desde el cielo: Ernesto Cherquis Bialo y Hernán Santos Nicolini.
"Chau y hasta todos los momentos", como la famosa frase de cierre de las transmisiones radiales del relator y comentarista Osvaldo Caffarelli.