2026-04-05

Un gigante dulce que hizo historia

El alfajor más grande de la Patagonia conquistó Lago Puelo

Un alfajor gigante de 1290 kilos fue el gran protagonista del cierre del primer Festival del Alfajor Patagónico, que reunió a miles de vecinos y turistas en una jornada marcada por los sabores regionales, la creatividad y el impulso al turismo.

Con perfume a chocolate en el aire y una plaza desbordada de gente, Lago Puelo se convirtió este domingo 5 de abril en el corazón más dulce de la región. El cierre del primer Festival del Alfajor Patagónico regaló una postal difícil de olvidar: un alfajor colosal de 1290 kilos y cuatro metros de diámetro que no solo rompió récords, sino que también reunió a miles de vecinos y turistas en torno a una celebración tan simple como irresistible.

La escena fue tan impactante como tentadora. Capas generosas de chocolate, dulce de frambuesa, dulce de leche y mousse dieron forma a esta obra monumental que, tras la ovación inicial, fue cortada y compartida. En cuestión de minutos, el gigante desapareció entre manos ansiosas y sonrisas cómplices, confirmando que no hay mejor manera de celebrar que compartiendo.

Pero el festival no se trató solo de tamaño. Más de 50 emprendimientos de distintos puntos del país elevaron la vara con propuestas que combinaron identidad regional y creatividad. Bajo la atenta mirada de un jurado especializado —con figuras como Any César y Kalia Manzur— la cata a ciegas consagró a “Rosa de los Vientos”, de Esquel, como el mejor alfajor del festival, mientras otras delicias como “Ajo Negro” de Cipolletti, “Sabores Salvajes” de Lago Puelo y “La Rada” de Rada Tilly se llevaron los máximos honores en sus categorías.

El impacto fue más allá del paladar. En plena Semana Santa, el movimiento turístico y comercial superó expectativas, con puestos que agotaron stock y una comunidad que vibró con cada jornada. El intendente Iván Fernández destacó el evento como un motor clave para la economía local y ya proyecta su continuidad como parte del calendario anual.

Entre montañas, sabores intensos y espíritu festivo, el Festival del Alfajor Patagónico dejó algo más que un récord: consolidó a Lago Puelo como un destino donde la dulzura también se mide en encuentros, identidad y celebración compartida.

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