2026-04-01

Grave complicación: El niño accidentado en Garayalde perdió un riñón y su estado es de extrema complejidad

El niño de 10 años permanece en terapia intensiva en el Sanatorio Güemes. A la pérdida del órgano se suma un desplazamiento en su fractura de fémur. Su familia espera por insumos médicos para una cirugía clave que defina su regreso a Chubut.

A casi dos semanas del fatídico accidente en la Ruta Nacional 3, que se cobró la vida de tres personas en cercanías de Garayalde, la atención se centra hoy en la recuperación de Nacho, el niño de 10 años que sobrevivió al impacto. Actualmente internado en la terapia intensiva del Sanatorio Güemes en Buenos Aires, el pequeño atraviesa un cuadro clínico de extrema complejidad que combina secuelas físicas permanentes y el desafío de sostener su entereza emocional.

Augusto Bria, tío del menor, brindó detalles a Canal12 sobre el estado de salud y el día a día de una familia que intenta mantenerse fuerte frente a la adversidad. "Es duro cuando preguntan cómo estás. La respuesta es angustiante, pero tenemos que hacernos fuertes para no transmitirle al nene lo que uno lleva por dentro", expresó.

El panorama médico: riñón y fémur en la mira

Las últimas novedades médicas han sumado preocupación. Uno de los riñones de Nacho ha perdido permeabilidad y los especialistas confirmaron que dejará de funcionar. La vida del niño continuará con un solo riñón activo, mientras se evalúa si es necesario extraer el órgano afectado mediante una cirugía laparoscópica o si es posible mantenerlo bajo un estricto control nefrológico para evitar infecciones.

Paralelamente, surgió una complicación en el tratamiento de su fractura de fémur. "Si mirás la radiografía de un lado parece bien, pero desde otro perfil está desplazado", explicó Bria. Esta situación obligaría a una nueva intervención quirúrgica que depende de la llegada de insumos específicos —clavos elastizados— y de la disponibilidad de quirófano en el sanatorio porteño.

El desgaste de una internación invasiva

Para un niño de 10 años, la rutina hospitalaria se ha vuelto una carga pesada. Según relató su tío, el tratamiento incluye pinchazos diarios, extracciones de sangre, anticoagulantes y angioplastias. "Ya no soporta más. Es todo muy invasivo", confesó Augusto, reflejando el cansancio del pequeño que ya manifestó su deseo de "irse".

A este dolor físico se suma la presión emocional. Nacho comenzó a preguntar por su madre, su abuela y su tío. Ante la fragilidad de su estado, la familia ha optado por una verdad protegida: "Le tuve que mentir. Le dije que estaban muy graves y hospitalizados. No quería ser yo quien le diga la verdad en este momento", reconoció con crudeza su familiar.

El impacto de la "tía Lu" y la camiseta de la Selección

No todo es dolor en la habitación del Güemes. La llegada desde Trelew de Lucía, "la tía Lu", cambió radicalmente el ánimo de Nacho. Su presencia permitió que el niño pudiera bañarse, sentarse en un sillón y lucir su camiseta de la Selección Argentina, un pequeño gesto que trajo "otro aire" a la angustiante espera.

Próximos pasos

Las definiciones llegarán en las próximas horas. Si se consiguen los insumos y se realiza la cirugía de fémur con éxito, Nacho podría recibir el alta traumatológica entre el sábado y el lunes. De no ser así, se evaluará el traslado a Chubut para continuar el tratamiento con especialistas locales en nefrología y traumatología, buscando que el niño pueda estar más cerca de su entorno mientras encara su largo proceso de rehabilitación. 

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