Geopolítica y mercados
Las consecuencias económicas de la guerra en Irán: El nuevo mapa del "oro negro" que enriquece a unos y asfixia a otros
A pesar del avance de las energías renovables, la dependencia del petróleo y el gas persiste, otorgando al crudo el histórico rótulo de "oro negro". En este escenario, el estrecho de Ormuz se mantiene como la arteria principal del suministro, pero los ataques a la infraestructura y los bloqueos afectan directamente a productores del Golfo como Arabia Saudita y Qatar. Ante la necesidad de los clientes de buscar alternativas, países como Noruega y Canadá se posicionan como potenciales ganadores.
Noruega ya había sacado ventaja tras la invasión a Ucrania en 2022 al incrementar su producción, mientras que Tim Hodgson, ministro de Energía canadiense, promueve a su país como un proveedor fiable y estable, aunque persisten dudas sobre su capacidad de respuesta inmediata para aumentar el bombeo.
No obstante, Rusia podría ser la principal favorecida. Con la flexibilización de normas por parte de Washington para paliar la escasez, las ventas de crudo ruso a la India crecieron un 50%. Se estima que Moscú podría percibir ingresos adicionales por US$5.000 millones hacia finales de marzo, encaminándose a su mejor año de recaudación por combustibles desde 2022.
Asimismo, exportadores de carbón como Indonesia encuentran una oportunidad atractiva ante el aumento del consumo y del precio de este mineral.
La compleja situación de los Estados Unidos
El presidente Donald Trump sostiene que, ante el encarecimiento del petróleo, Estados Unidos "gana mucho dinero". Si bien es cierto que las petroleras estadounidenses podrían generar ingresos adicionales por decenas de miles de millones de dólares este año, el país no es un ganador neto.
Existen factores que complican esta visión: firmas como ExxonMobil enfrentan parálisis y "daños extensos" por ataques iraníes en complejos industriales de Qatar, como Ras Laffan. Además, la industria del petróleo de esquisto no tiene la capacidad de reaccionar con rapidez para elevar la producción.
Por otro lado, los ciudadanos estadounidenses son los mayores consumidores per cápita de hidrocarburos, lo que los deja vulnerables a las variaciones de precios en calefacción y transporte. Según Oxford Economics, si el valor del crudo alcanzara los US$140 dólares de forma sostenida, la economía nacional entraría en riesgo de contracción.
El impacto en Europa y la amenaza inflacionaria
La dependencia europea del gas importado eleva el riesgo para su crecimiento económico. La tendencia actual del mercado podría incrementar un 0,5% la inflación anual, trasladando los costos a sectores como el transporte marítimo y los fertilizantes.
Aunque Occidente es hoy más resiliente gracias a mejoras en la eficiencia energética, la respuesta de los gobiernos está limitada por la presión en sus propias finanzas. El temor a una inflación más alta en los mercados de bonos amenaza con elevar los costos de la deuda pública de las naciones.
El panorama crítico en el continente asiático
Asia recibe el 59% de su petróleo desde Oriente Medio, cifra que en Corea del Sur llega al 70%. La inestabilidad pone en riesgo industrias clave como la fabricación de chips de memoria, donde Corea del Sur provee más de la mitad de la demanda mundial. En países como Filipinas, Bangladesh y Sri Lanka, ya se implementan medidas de emergencia como el racionamiento de combustible y el cierre de escuelas.
En contraste, China e India han logrado mitigar el impacto mediante reservas estratégicas y diplomacia. China aumentó sus compras a Irán, mientras que la India aprovecha la coyuntura para abastecerse desde Rusia. El desenlace económico global dependerá de la duración de la guerra, un factor cuyas consecuencias económicas Washington parece no haber previsto totalmente antes de iniciar las acciones contra Irán.
Con información de BBC.