2026-03-23

Memoria, verdad y justicia

A 50 años del golpe: la herida abierta que marcó para siempre a la Argentina

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas tomaron el poder y comenzaron uno de los períodos más oscuros de la historia del país. Medio siglo después, la memoria de los 30000 desaparecidos, las luchas por verdad y justicia y el compromiso democrático siguen siendo pilares centrales de la sociedad argentina.

Este 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado que instauró la última dictadura cívico-militar en Argentina, un régimen que dejó una marca profunda en la historia política, social y cultural del país. Aquella madrugada de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón e instauraron una junta militar encabezada por Jorge Rafael Videla, junto a Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti.

El golpe dio inicio al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, un plan político, económico y represivo que buscó reestructurar el país mediante la eliminación violenta de la oposición política y social.

Hoy, medio siglo después, el recuerdo de ese período continúa siendo una pieza central de la memoria colectiva argentina.

El contexto previo al golpe

La década de 1970 estuvo atravesada por una profunda crisis política, económica y social. Tras la muerte de Juan Domingo Perón en 1974, su esposa y vicepresidenta, Isabel Martínez de Perón, asumió la presidencia en medio de una creciente inestabilidad.

El país atravesaba una fuerte inflación, conflictos sindicales, enfrentamientos armados y una creciente violencia política. Grupos guerrilleros como Montoneros y Ejército Revolucionario del Pueblo mantenían acciones armadas, mientras que desde el propio aparato estatal actuaban grupos parapoliciales como la Alianza Anticomunista Argentina.

En ese clima de crisis, sectores civiles, empresariales y militares comenzaron a impulsar la idea de un golpe de Estado. Finalmente, el 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas tomaron el poder sin resistencia significativa y disolvieron el Congreso, suspendieron la actividad política y restringieron las libertades civiles.

El terrorismo de Estado

Durante la dictadura se desplegó un sistema sistemático de represión ilegal que incluyó secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas.

Miles de personas fueron detenidas clandestinamente y trasladadas a centros de detención secretos distribuidos por todo el país. Uno de los más emblemáticos fue la ESMA, donde funcionó uno de los mayores centros de tortura y exterminio del régimen.

Según estimaciones de organismos de derechos humanos, alrededor de 30 000 personas fueron desaparecidas durante esos años. Entre las víctimas hubo estudiantes, trabajadores, militantes políticos, periodistas, artistas y hasta adolescentes.

También se produjeron robos sistemáticos de bebés nacidos en cautiverio. Muchas mujeres embarazadas detenidas dieron a luz en centros clandestinos y sus hijos fueron apropiados ilegalmente por miembros del régimen o por familias vinculadas a él.

La búsqueda de esos niños continúa hasta hoy, impulsada por organizaciones como Abuelas de Plaza de Mayo.

Las Madres y la lucha por la memoria

En plena dictadura surgió uno de los movimientos de derechos humanos más emblemáticos del mundo: Madres de Plaza de Mayo.

Las primeras rondas comenzaron en 1977 frente a la Plaza de Mayo, cuando un grupo de madres decidió reunirse para exigir información sobre el paradero de sus hijos desaparecidos.

Con pañuelos blancos en la cabeza —símbolo que representaba los pañales de sus hijos—, las Madres transformaron su dolor en una forma de resistencia pacífica frente a la dictadura.

A lo largo de los años, su lucha se convirtió en un símbolo internacional de la defensa de los derechos humanos.

El final de la dictadura

La dictadura se extendió hasta 1983. Durante esos años el país atravesó una profunda crisis económica, aumento de la deuda externa y deterioro social.

El régimen comenzó a debilitarse tras la derrota militar en la Guerra de las Malvinas en 1982 frente al Reino Unido. La derrota aceleró el colapso del gobierno militar y abrió el camino hacia el retorno de la democracia.

En diciembre de 1983 asumió la presidencia Raúl Alfonsín, marcando el inicio de una nueva etapa institucional.

Uno de los hitos fundamentales de ese período fue el histórico Juicio a las Juntas de 1985, donde los principales responsables de la dictadura fueron juzgados por crímenes de lesa humanidad.

Memoria, verdad y justicia

A lo largo de las décadas, Argentina se convirtió en un ejemplo internacional en materia de justicia transicional. Tras años de lucha de organismos de derechos humanos, muchas de las leyes que habían impedido juzgar a los responsables fueron anuladas, lo que permitió reabrir cientos de causas judiciales.

Desde entonces, numerosos represores han sido condenados por delitos de lesa humanidad.

El recuerdo de las víctimas también se mantiene vivo en sitios de memoria, señalizaciones de centros clandestinos de detención y en la educación pública.

Desde 2002, el 24 de marzo fue declarado oficialmente el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una jornada de reflexión colectiva para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado y reafirmar el compromiso democrático.

Medio siglo después

Cincuenta años después del golpe, el debate sobre la dictadura sigue presente en la sociedad argentina. La memoria de lo ocurrido no solo se transmite a través de documentos históricos y juicios judiciales, sino también mediante relatos familiares, producciones culturales, investigaciones académicas y actos conmemorativos en todo el país.

Para millones de argentinos, el 24 de marzo no es solo una fecha en el calendario: es un recordatorio de las consecuencias que puede tener la ruptura del orden democrático.

En cada marcha, en cada nombre recuperado, en cada nieto restituido por las Abuelas, persiste la convicción de que la memoria es una herramienta indispensable para construir el futuro.

Porque medio siglo después, la consigna que nació en las calles sigue vigente: Nunca más.

Te puede interesar